dimecres, 30 d’abril de 2014

Matutino

Tengo un mal despertar, no puedo evitarlo, por las mañanas necesito un silencio sepulcral, sentarme en la terraza, escuchando el canto de los pájaros y despertarme con esta paz y tranquilidad que me facilita mi hogar, hasta que las campanas anuncian que debo ponerme en marcha, con un buen café en la mano.



A todo esto, el roncador se convierte en una persona hiperactiva y charlatana que se siente en la obligación de darme toda la información que le parece relevante, a lo que respondo con síes, mientras pienso que no debería hacerlo, porque en realidad no estoy escuchando, sigo inmersa en mi momento relax, mientras parlotea.



Buenísimo, eso es estar frito del todo.

Él lo sabe, pero tampoco puede evitarlo, es como si le pusieran pilas nuevas cada mañana y sintiera que tiene que gastarlas cuanto antes. Lo reconozco, soy borde matutina, durante el resto del día puedo ser encantadora, pero durante la franja de 6 a 8 de la mañana, ni me mires.

dimarts, 29 d’abril de 2014

Miedo por omisión

A mí me gusta ir al cine a divertirme, a ver algo que me haga reír y con lo que me quede un buen sabor de boca, nada de películas de terror o de thrillers. Sé que soy una insustancial, pero es que para sufrir, pues no me da la gana pagar. Es como si para ver el telediario nos cobraran, ¡ya está bien!

No sé qué tiene de aterrador la niña esta, venga a trepar por las paredes.

Lo que peor llevo son las pelis de miedo, pero de las importantes, de esas que horrorizan por omisión, en las que el guionista y director dejan a la imaginación del espectador todo el horror, porque mi mente es probablemente mucho más perturbadora que las imágenes. En eso me conquistó, en su momento, Pesadilla en Elm Street, tenía su qué se yo de original.


Y nada de lo evidente, que sabes que detrás de la puerta se esconde el malo o ya tienes bien claro quién va a morir. En resumen, no me gustan las pelis de miedo, pero si voy a ver una, espero que me sorprenda y apele a mi inteligencia.

dilluns, 28 d’abril de 2014

Al otro lado

Esto de Internet es muy gracioso, porque siento que tengo grandes amigos al otro lado de una pantalla de ordenador, pero lo cierto es que hay gente a la que nunca he visto ni creo que conozca, pero están ahí, para lo que haga falta.


Lo más gracioso es que en mi mente sí que tienen cara, me los imagino a todos y, probablemente, no se asemejen en nada. De hecho, el roncador, más desconfiado que yo misma, me va diciendo al oído (como si fuera un pequeño demonio rencoroso), mira que no conoces a esa persona... que puede ser un loco de la colina.


Lo más gracioso es que a veces no sé ni cómo es su cara, pero son personas a las que leo a diario y que siento que son como de la familia. Me alegro de que sigáis ahí (ohhh, cuánta ñoñería, me he levantado sensiblera, qué impropio de mí).

diumenge, 27 d’abril de 2014

Vaguería

Hoy me lo tomo un poco de sabático, no pensaba ni hacer entrada porque me he levantado muy perruna, es lo que dicen que se debe hacer los domingos, así que iba a tomármelo al pie de la letra, pero es lo que tiene ser un culo inquieto, que luego no sabes cómo parar.


A veces se me cae el mundo encima y es precisamente por eso, porque no he hecho un alto en el camino. Ya os lo dije, tengo necesidad de más vacaciones, por fortuna, esta semana va a ser cortita y, entre vitaminas varias y mucho descanso, igual vuelvo a ponerme las pilas (o eso espero, se ve que me he enganchado a la buena vida).


Por ello, la frase destacada de esta semana diría que es Ser más vago que la chaqueta de un guardia. Creo que se usa bastante en andalucía, porque por aquí apenas la he escuchado. Creo que su origen radica más en los guardabosques, que al llegar a su trabajo, colgaban la chaqueta de un árbol y no la volvían a coger hasta que era la hora de volver a casa. En todo caso, no por vaguería del guardabosques...

dissabte, 26 d’abril de 2014

Blanco permanente

Definitivamente, ya han desembarcado toda la fauna y flora turística propia de la época: calcetines blancos, chancletas, pantalón colorado y corto y, sobre todo, cámara en mano fotografiando todo lo que les parece exótico (a mí me lo parecen ellos).


El caso es que cuando viajo siempre pienso que estoy al otro lado, soy una guiri más, pero nunca me siento tan extremadamente hortera. Con lo del blanco de la piel no puedo competir, suelo ganar. Recuerdo una vez que una extranjera me miró altiva en la playa, como retándome a ver quién se convertía en gamba antes... no cambio de color, soy blanca permanente. Ella, evidentemente, se quemó.


Vivo en un pueblo costero, vamos a menudo a la playa, lo mío no tiene solución. Mi blancura llega a tal nivel que el toro día me dijeron que me veían algo más morena, digamos que era un tono marfil. Vamos, que si me pongo calcetines blancos, ni se nota.

divendres, 25 d’abril de 2014

Los 7 pasos

He vuelto a las andadas y estoy leyendo revistas insustanciales, qué le vamos a hacer, me relaja no pensar en nada. Y en eso estaba cuando de repente, me topé con este maravilloso título: 7 pasos para dominar el ego. ¿Siete? Pero si estoy enamorada de mi ego, es mi mejor amiga (porque en mi caso es femenina, o no sería la mía).


Amigas para siempre, naino naino naino na...

A ver, cómo no voy a desear ser la mejor, olvidarme de alcanzar la fama, ¡no querer tener la razón! Si todo ello me define como persona. Total, que descarté el artículo por hippie y poco creíble o refutable. Y ello me lleva a que muchos de estos titulares se basan en 7 o, mayormente, 10 pasos. No entiendo esa obsesión por los números.



En resumen, yo me quedo con mi querida ego para toda la vida, a ver si algún día alcanzamos la fama y nos retiramos para siempre de este mundanal entorno. O, en todo caso, la tendré de compañera para toda la vida, que el roncador últimamente me pilla todo lo que encuentra (o sea, catarros y variantes) y no sé yo si me va a durar hasta viejo.

dijous, 24 d’abril de 2014

Sindromizando

Lo confieso, han pasado ya un par de días y todavía no me recupero de la vuelta al trabajo, creo que tendré que pedir la baja por trauma post-vacaciones-bodil, es probable que algunos síntomas ya hayan aparecido anteriormente en otra gente, pero ahora, en mí, se han hecho evidentes y la ciencia tendrá que ponerle nombre a esta nueva enfermedad o síndrome (todavía me cuesta distinguir la diferencia).


¿El tratamiento? ponerme en cuarentena hasta que queden pocos días para las vacaciones de verano, está claro que solamente podré curarme de forma paulativa y gradual, de otro modo, quedarían secuelas irreparables en mi carácter.


No es que quiera abusar de la Seguridad Social, que también, por algo sus siglas son las SS y últimamente me tienen un poco o muy cabreada, porque no hay manera de que me hagan pruebas que necesito (... eso es otro cantar). En realidad, necesito esa baja, no puedo resistirlo más, noto que en el trabajo tengo ganas de hacerle daño a la gente (bueno, igual solamente a mis jefes) y esta violencia empieza a preocuparme (hasta cierto punto, sería defensa personal). Pues eso, que espero consejo y terapia gratuita, e incluso algún que otro medicamento de procedencia dudosa (ahí lo dejo).

dimecres, 23 d’abril de 2014

¡Escapes a mí!

Ya sabéis que tengo un punto paranoico y más con el tema del gas. Recuerdo que hace un tiempo leí que había a menudo escapes y que podía ser que ni nos diéramos cuenta... aquí es cuando me vuelvo mega hipocondríaca y me dan todos los males (indefinidos, claro, todo depende del gas que esté en mi mente).


Llego hasta tal punto que incluso he consultado por Internet qué costaría un kit de detección, con un sensor de co2, y no os riáis, que es muy grave, luego va y os explota la casa (aunque reconozco que tiene un punto gracioso). ¡Resulta que incluso se pueden alquilar! Os recomiendo la visita, no son muy monos, eso también es cierto, pero en tonos anaranjados puede quedar curioso en mi jardín.


Desde pequeña es una cosa que me ha preocupado y suelo cerrar la llave de paso si tengo que estar más de dos días fuera, más vale prevenir que curar. Soy de esas que tienen que volver a casa por si se han olvidado algo abierto o encendido. Por fortuna, tengo el sentido del olfato superdesarrollado (no siempre me parece algo bueno, hay olores que matan)... ¿Sabíais que algunas personas no pueden percibir ese olor característico a gas? Lo llaman fatiga olfatoria, pues el roncador es uno de ellos, tiene la pituitaria atrofiada o algo parecido (¿os imagináis mi responsabilidad? ¡¿Fatigado de qué?!).

dimarts, 22 d’abril de 2014

Pre-Sant Jordi

Mi día favorito de todo el año es Sant Jordi, en el que se celebra la lectura y el libro por encima de todo y, en mi hogar, seguimos la tradición con alguna variante, el roncador siempre me regala alguna rosa, normalmente en tiesto (voy coleccionando rosales y estoy contenta de ello) o bien en forma de joya, junto con varios libros, que en casa se lee mucho.


Me ha dado por el ganchillo, qué le vamos a hacer. Tutorial aquí.

Lo cierto es que en esto él tiene el ranking más elevado de aciertos, porque soy muy perruna y acabo pidiéndole la carta a Sant Jordi (así lo bautizamos), porque me cuesta horrores acertar con sus lecturas, aunque suelen se demasiado parecidas a las mías. Como contrapunto, me gusta sorprenderle con algún detallito, así que este año os presento algunas de las ideas que he ido encontrando por Internet, siempre espacio de creatividad por excelencia (¿que hacía yo antes de que existiera?).


Las eternas ideas a partir de una cápsula de café, sumadas al tradicional punto de libro.

¿Qué se hace el día de Sant Jordi? Primero de todo, ir a trabajar, aunque debería ser fiesta nacional; luego, en cuanto me sueltan, pasear por todas las paraditas habidas y por haber de libros y de rosas, que tiñen las calles. Espero que haga buen tiempo, aunque no pinta muy bien.

dilluns, 21 d’abril de 2014

Técnicas paqueteras

La publicidad vende al estilo marcando paquete, lo más grave es que a mí me venden lo que quieran (espero que esto no lo lea el roncador). Supongo que a los hombres les pasa igual con las delanteras, aunque no entiendo muy bien la finalidad, porque limitan mi campo de compra a calzoncillos, tejanos, perfumes y poco más, ¡y de hombre!. Anda ya, que el roncador es mayorcito para comprarse su ropa.



Y, siendo realistas, no le va a quedar igual que al modelo, le va a quedar mejor ;P (eh, guapetón roncador). Esas son las técnicas del marketing, más viejas que el mundo, para qué innovar demasiado, si funciona. Que todo el mundo sabe que las mujeres nos fijamos en los ojos...



Lo cierto es que siempre me ha maravillado este mundillo, pero últimamente me tiene algo decepcionada. A ver, que levante la mano al que no le emocionaba el anuncio ese de colonia que salían los dos en la playa? si es que ahí, además, jugaban con nuestro deseo de bañito en una playa vacía (¿existen fuera de la temporada de invierno?). Ya me imagino a esos dos bien congelados, a bajas temperaturas, sonriendo para provocar nuestro deseo inalcanzable y, a pesar de ello, compramos.

diumenge, 20 d’abril de 2014

Pascua

Últimamente lo tengo fácil, los domingos suelen coincidir con alguna fecha o algún día especial en mi vida y, por ello, estoy más contenta que unas pascuas, fechas en las que todo el mundo parece celebrar. Tanto para católicos como judíos es sinónimo de fiesta, ya que es una palabra procedente del hebreo que significa tránsito. En realidad, es la conmemoración de la salida de Egipto por parte de los israelitas, dirigiéndose a tierra prometida.


Otra frase muy usada es De Pascuas a Ramos, cuando algo sucede muy poco a menudo, ya que hace referencia a la Pascua de Resurrección, que sucede una semana después del Domingo de Ramos, o sea, casi un año después. Aunque también se usa Hacer Pascua antes que Ramos, refiriéndose a que todo tiene un momento y no podemos adelantar acontecimientos, un poco sinónimo de empezar la casa por el tejado.


También he oído Hacer la Pascua, como chinchar, incordiar. Aunque en este caso no sé muy bien cuál es su origen, tal vez por un uso de contrarios. ¿A alguien se le ocurre otra explicación? 

dissabte, 19 d’abril de 2014

En el cine

¿A quién le apetece ir al cine? Desde luego, a mí, se me quitan las ganas, a pesar de ser una gran cinéfila. El caso es que hay películas que me apetecen en pantalla grande, pero ayer recordé los motivos por los que no quiero ni volveré a ir en mucho tiempo.


Tal vez haya estudios de marketing o de vete a saber, pero cuando los grandes promotores de nuestra economía y cultura no comprenden la falta de asistencia al cine es porque, realmente, ellos tampoco van. Llegamos a las 15:15, siempre vamos muy pronto a todas partes y esta vez me alegré enormemente. Había una cola tan larga que apenas se veía dónde empezaba y, lo peor, cuando me acerqué para asegurarme de que hacían la película en cuestión y a la hora que pensaba (a las 16 horas), pude comprobar que todavía no estaba abierto. Lo hicieron a las 15:45, con tiempo de sobras.


Total, cansados y malhumorados, entramos en la sala, por supuesto, nadie que nos indicara nuestra silla o se preocupara por los clientes, solamente un ruido ensordecedor causado por alguna avería en el sonido. Ante todo esto, ¿quién se sorprende de que prefiramos el sillón de nuestro comedor? como mínimo, allí, no tengo que soportar toda la publicidad previa a la película. 

divendres, 18 d’abril de 2014

Time after time

La vuelta a la rutina me está costando, por fortuna, está Semana Santa por medio, pero el martes, cuando vuelva al trabajo, no voy a recordar ni los nombres de mis compañeros, ni mucho menos las contraseñas, me siento como si se hubiera parado el tiempo.



Lo peor ha sido volver a hacer pilates, parece mentira cómo se acostumbra el cuerpo a la buena vida, no tenía agujetas desde hacía tanto tiempo que no me acordaba de ellas. Yo quiero, pero mi cuerpo se resiste.


Incluso hice algo de trampillas cuando no miraba (uhhh, uhh, tramposilla), aunque creo que lo notó y no me dijo nada, es buena persona. Abdominales, sentadillas... no estoy hecha para volver a la rutina y menos al ejercicio físico. Si no fuera por los michelines y otras cosas en las posaderas (no puedo definirlas), el único ejercicio que estaría haciendo sería el de levantarme y sentarme del sofá.

dijous, 17 d’abril de 2014

Líos

Tengo una tendencia natural a meterme en líos, dicen que hay que ser muy inteligente para saber evitar los problemas, pues ese tipo de inteligencia no está en mi repertorio, porque soy la más mejor. No es nada grave, lo llevo con dignidad, junto al hecho de ser algo gafe, tiene su parte buena, nunca esperas tener demasiada suerte.


El caso es que no me puedo quejar, porque teniendo en cuenta que siempre acabo en el centro de todos los problemas y de las peleas (que conste que no las inicio ni propicio yo), me los capeo bastante bien.



Supongo que, en el fondo, a fuerza de caer, tropezar y chocar, acabas sabiendo levantarte y caer de pie. O sea que, hoy solamente puedo desearos un feliz día y a disfrutar todo lo que podáis, yo pienso hacerlo a tope.

dimecres, 16 d’abril de 2014

La última cena

Os voy a contar cuál fue nuestro recorrido por Grecia, que a mí, personalmente, me daría mucha envidia, y esa era mi intención, chincharos, que es el mejor deporte nacional. A pesar de ello, ayer me sentí muy frustrada, porque o bien vivo en un mundo paralelo o bien me pagan muy poco por mi trabajo: había en el tren una pareja que estaba hablando de los preparativos de su luna de miel, me quedé helada, querían hacer mínimo un mes de vacaciones y viajar por América (toda, porque pillaban todas las costas y Sudamérica), y se los veía de lo más tranquilos.


A veces pienso que soy muy catalana, pero a mí este tipo de viajes me parecen maravillosos, pero mi bolsillo no me dejaría disfrutarlo (bueno, ni el banco, porque tendría que pedir un crédito como mínimo). Pues eso, que me enrollo y no os cuento nuestro maravilloso viaje por esas tierras que tanto adoraba desde jovencita, porque en el fondo mi educación es de letras puras y se fundamenta en la cultura grecolatina.


No me decepcionaron. Primero, una paradita a Milano, me moría por ver la Última Cena y nos encontramos con que había que reservar con un mes de antelación (oh, horror), pero una, que ha vivido en Italia, ya sabe como van estas cosas y jugué la baza del honeymoon, así que entramos y disfrutamos de esa maravillosa obra de arte (no soy muy de iconos, pero merece la pena).

dimarts, 15 d’abril de 2014

Experta copiloto

Ya un poco más recuperados del viaje, porque sí, hay que hacer vacaciones tras las vacaciones y, por fortuna, nos lo hemos podido permitir, os cuento algunas cosillas más del viaje. Sí, monotemática, pero después de todo, este blog gira en torno a mi vida, qué le vamos a hacer, soy una egocéntrica de mucho cuidado.


No es que en Grecia se conduzca mal (visión de una copiloto experta, que no copilota, suena fatal), es que tienen sus propias leyes. No importa que haya una línea contínua o que estemos en una curva muy complicada, hay que adelantar sí o sí. Es más, si eres el adelantado (cuidado que aquí he cambiado de sujetos), estás obligado a echarte al arcén o te arriesgas a ruidos de claxon y a que el otro coche te acose desmedidamente por tu retaguardia (del coche, se entiende).


Así se le quedó la cara al roncador, que el pobre se pasó un día y medio concentradísimo, hasta que se acostumbró y era el rey de la carretera (creo que incluso le gustó). Lo mejor, si las señales indican 80, está permitido ir a 120 y la policía no puede decirte nada, porque también lo hacen ellos (para que no se dijera que eran unos cagados, o no sé cómo justificarlo).

dilluns, 14 d’abril de 2014

Ya sas (pero con alfabeto griego)

Bastante resacosa de mi honeymoon, es decir, cansada y con el horario algo desfasado, os cuento algunas de las anécdotas que vivimos mi ya marido roncador y una servidora. Para empezar, no tuvimos en cuenta el cambio de hora, en Grecia es una hora más (parece una tontería, pero no lo es), así que estuve enviando WhatsApp a mis amigos a horas intempestivas de la mañana, básicamente cuando tenía acceso a una wi-fi gratuita, algo que no es tan fácil por estos mundos de dios (y menos en un país en el que había demasiados dioses mitológicos).


¿Qué decir de los griegos? Lo primero, que alguno habrá de guapo, pero yo no lo vi, bueno, un par, que encima eran amigos (ya se sabe, guapo busca a guapo), pero en todo el viaje solamente estos dos. Teniendo en cuenta las joyas escultóricas que nos dejaron como legado los antiguos griegos... o bien idealizaron su belleza o bien los genes han hecho de las suyas y las mezclas no son buenas por esas tierras. En segundo lugar, tardé más de lo normal en pillar alguna que otra palabra, que me jacto de tener facilidad de idiomas (o sea, de chapurrear unos cuantos), pero con tanta palatal y yod (o sea, todo p, k e íes) era difícil entender alguna cosa, vamos, que es una lengua bien difícil, para que luego digan del alemán, que me parece de lo más dulce. 


Esta gente siempre parece enfadada, porque te sonríen, o pensarías que te han dicho alguna cosa mala. Por otro lado, no son especialmente simpáticos, pero tengo que decir que han sido muy amables con nosotros. Siempre han tenido un Ya sas (que se escribe muy distinto, pero viene a sonar así su hola más coloquial) y el tan socorrido parakaló, como decía una de mis lectoras fieles ayer mismo (palabra usada indistintamente para pedir perdón, disculparse o como respuesta a un gracias).

diumenge, 13 d’abril de 2014

Tirar la casa por la ventana

Hemos tirado la casa por la ventana con esto de la boda, bueno, en realidad con el viaje de bodas, lo que viene a llamarse, Honey Moon (que en inglés todo suena más autentico). Nos hemos ido a Grecia, no más ni menos, a por el lujo de Santorini y la tranquilidad de Folguerelos.

A lo Mamma Mia total

Hemos aprendido a decir Kalimera para los buenos días e incluso Kalispera para las buenas tardes o noches -aunque a mí me da la risa cada vez que lo digo, porque me recuerda a carraspera, qué tontería, ya me conocéis. Pero lo que más mola es el simple Yasas (tal como suena, no sabría escribirlo), para decir hola. Para que luego digan que no aprendemos cosas útiles (para cuando volvamos a Grecia, que va a ser nunca a esta paso de nuestra economía familiar).


Tenía muchas ganas de contaros el origen de esta frase, ya que es muy divertido y teniendo en cuenta que es sinónimo de despilfarrar (que no mola)... Entre finales del siglo XVIII y XIX se puso de moda en España que las personas que ganaban la lotería, recién instaurada en 1763, tiraran los muebles y las cosas viejas que ya no querían por la ventana. Eso significaba una nueva época, en principio, de riqueza y lujos (aunque no creo que durara mucho). Curiosamente, en el sur de Italia se sigue haciendo algo similar, la noche de Fin de Año, lanzan todo lo viejo que ya no quieren por la ventana, es una tradición que conlleva buen augurio, abrir sus puertas a un año de riqueza y de novedades. Así que tiran la casa por la ventana.

dimecres, 9 d’abril de 2014

Descansando

Me tomo unos días de descanso, que una no se casa todos los días y se los voy a dedicar a mi maridito (bueno, y a mí misma).



Volveré el 13 sin falta ni desperdicio, con la frase de la semana (sí, sí, la de los domingos), más relajada y feliz, si cabe (o eso espero, a ver si ahora creo mal fario).

dimarts, 8 d’abril de 2014

Tan tranquilo

A ver si a alguien más le pasa: siempre se meten con nosotras porque dicen que tardamos un montón en hacer cualquier cosa (que luego el otro se lo deja todo, también tengo que decirlo), porque mi bolso acaba siendo el rescata olvidos o me lo mete todo ahí, porque no pesa, qué va. Eso sí, él va con las manos en los bolsillos tan tranquilo.



Y luego están los timings. Si yo digo que voy en 5, es que llego en 5 minutos, lo suyo es una ecuación sencilla, 5 son 20 y así en forma proporcional.



Total, que siempre estoy esperando, pero no me puedo quejar, porque... encima de que me lleva a todas partes... Ni que yo fuera una autoestopista, que soy la esposa, que cuando firmamos el sr. juez dijo que debíamos socorrernos mutuamente (y a mí me llena el bolso, me debe una). Uf, necesitaba desquitarme, he tenido un par de días de estos y a veces va genial tener un blog y soltarlo todo.

dilluns, 7 d’abril de 2014

El poder del anillo

Me siento como una superheroína (siempre me suena fatal), podría emularme a linterna verde, no sé exactamente cuál era su poder (solamente me suena porque soy fan de Big Bang Theory), qué diría de mí Sheldon...


Bueno, en fin, me he dado cuenta de que tengo el poder del anillo, desde que nos hemos casado y de que llevo la alianza, el roncador me hace más caso, incluso diría que me escucha atentamente (esto igual es producto de mi imaginación, es demasiado fuerte para asimilarlo).


Y esto voy a decirlo flojito, incluso me ha dado la razón (¡Ohhhhh!): !mi poder es la alianza de boda! Me pregunto si él tendrá el mismo poder... mejor no lo compruebo, me gusta mi espíritu rebelde.

diumenge, 6 d’abril de 2014

Cuentos chinos

Marido roncador suele mentarme a menudo una frase hecha, no sé por qué será: Tener más cuento que Calleja viene a significar que tengo excusas para todo y, seguramente, tiene razón, sobre todo con él.


Saturnino Calleja Fernández era un editor de cuentos bastante famoso en España, eran ediciones muy cuidadas y no muy caras. Así que cuando alguien os pone muchas excusas es porque es una persona muy imaginativa (ahí sí que me incluyo), tanto o más que el tal Callejas. Y, en relación a esta frase, me viene a la cabeza otra muy distinta, pero con nexos comunes: Eso son cuentos chinos.


Básicamente, porque ambas requieren de ingenio y de mucha inventiva, aunque esta segunda signifique que son mentira (ahí su principal diferencia, porque las excusas pueden ser ciertas, ¡eh, querido roncador! Por una vez, una frase hecha no se mete con alguien, no es que los chinos sean unos mentirosos (que alguno habrá), hace referencia a los múltiples viajes de navegación que se hicieron a China y las historias que contaban cuando volvían los navegantes, algunas ciertas, pero muchas otras cargadas de imaginación y de narraciones fabulosas, de dragones y princesas, más propias de Jules Verne; así que se convirtieron en cuentos chinos.

dissabte, 5 d’abril de 2014

Resumen bodil

Ahora que lo pienso, no os he explicado demasiado de la boda, a pesar de que pasasteis todos los nervios previos conmigo y a mi lado, que fue muy bonito ir leyendo todos vuestros comentarios. Pues bien, mis padres se presentaron en casa como una hora antes de lo previsto y me pillaron en plena ducha, histeria y cosas varias. Total, que íbamos algo justos por todo el ajetreo y nos llamaron desde el juzgado para confirmar la boda, porque, tal como nos dijeron, no había nadie en la puerta. Nos acojonamos un poco y a 10 minutos de la boda todavía estábamos en trayecto; hasta ese momento, nos lo habíamos tomado con calma (a pesar de los bramidos que me daba mi madre, mientras yo le decía que estaba en mi derecho, como novia, de llegar tarde).


Nos esperaba toda la familia (estos del juzgado, qué mentirosillos). Me obsequiaron con un ramo precioso y no les hicimos ni caso, solo nos preocupaba arreglar los papeles antes de la ceremonia, así que los consuegros tuvieron que autopresentarse (un 0 en protocolo). En cuanto al juez, no tengo palabras, incluso nos había preparado un poema (esto ha sonado a bonito, todo lo contrario): entre que se había dejado las gafas (no veía un pipo) y las constantes bromitas, yo pensaba que uno de los dos tiraría la toalla y saldría corriendo.


Confundió a mi suegro con el abuelo de la familia, pasó de mis padres y, lo más humillante, le preguntó al roncador cómo me llamaba en la intimidad, para casarnos con ese nombre... sin palabras. Por fortuna, el susodicho no le hizo ni caso y me agarró más fuerte... Momento en el que recordé que el roncador no había apagado el móvil y que lo llevaba en el bolsillo. En resumen: larga, calurosa e improvisada; pero tengo muy buen recuerdo de ello... y los paparazzi que tenía a cada lado (2 cuñados) así lo demuestran, que deben de tenerlo todo filmado, a pesar de que odio que me hagan fotos (de hecho, no tengo ninguna de ese día, tendré que pedir alguna). Lo más importante, que nos casamos y que parece que la vida matrimonial nos sienta muy bien (una semana después del día b, que ya es mucho).

divendres, 4 d’abril de 2014

Bebe a bordo

A ver, que yo piense que la mayoría de gente que lleva el adhesivo de bebé a bordo, lo hacen para disimular que son malos conductores, no porque lleven a un crío, es una cosa; pero que encima la pegatina ponga: Bebe a bordo, eso ya me desconcierta.



¿Es un error ortográfico? ¿Una incitación al alcoholismo? A mí estas cosas me descentran, por fortuna, no conduzco o la tendríamos liada, seguro que acabaría parando al lado para preguntar si es un doble sentido y, si no fuera así, me arriesgaría a algún golpecito (soy así, siempre haciendo amigos).



Sé que prejuzgo, pero, ciertamente, yo, observadora externa, que yendo a pie compruebo a menudo la mala educación al volante (y en otros muchos menesteres), he hecho un estudio (si hace falta pongo gráfica, pero me he peleado con el Excel) que demuestra que el 60% de esos conductores llevan la pegatina. Claro que si has dormido poco y estás estresado pensando en los potitos y en llegar a tiempo a la guarde, pues queda justificado.

dijous, 3 d’abril de 2014

¡Ya he llegado, cariño!

A veces, cuando llego a casa, no puedo evitar gritar: ¡ya estoy en casa, cariño! Aunque no haya nadie, cogí la costumbre cuando vivía sola y no se me acaba de quitar, tenía la paranoia (que por otro lado no estaba de más) de que si pensaban que compartía piso, tal vez no se les pasaría por la cabeza entrar a robar, sobre todo porque mi cohabitante no salía nunca de casa, así que por mucho que estuvieran al acecho...



No me lo tengáis en cuenta, cuando una vive sola, busca las alternativas y estrategias que cree necesarias para sobrevivir.



Es como cuando llaman al timbre y el aspecto del que está al otro lado de la mirilla es sospechoso, siempre dudo entre coger un cuchillo (nunca es la mejor opción, presumo de ser patosa) o la sartén (suele ganar, aunque es difícil de disimular, siempre me pillan cocinando).

dimecres, 2 d’abril de 2014

Gas natural

Acaba de llegar la factura del gas, todavía no me recupero de la cifra, a este paso, más vale que nos calentemos a hostias (a riesgo de que me acuséis de violencia de género), porque al precio que factura el gas, no podremos pagarlo.


A partir de ahora, bien abrigaditos, si hace falta, con anorac dentro de casa, no se enciende más la calefacción a no ser que llegue un frío siberiano a la región y, aún siendo así, me lo pensaré muy bien.


Me han desestabilizado toda la economía, no de un mes, de todo el año. Tengo la sensación de estar trabajando para Gas Natural, no a la inversa. Bueno, y si a eso le añadimos que es el mes de HACIENDA, pues eso, que el viaje de novios sabe a agridulce.
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