dilluns, 30 de novembre de 2015

I'm alive

Vuelvo a la carga después de este parón de médicos, 18 en total, para que no sepan qué me pasa. En realidad, sale más a cuenta ser católico y pedirle a Dios que te salve, o como es mi caso, confiar en mi cuerpo y que se cure solo, porque en realidad es en lo que confían los médicos, porque idea de lo que me pasa no tienen ninguna.


No me puedo quejar, y debería de estar contenta y feliz, ahora me llevan en el hospital, en la UDR, que desarrollado y en versión larga es Unidad de Diagnóstico Rápido; debo decir que rápido no es, porque llevo dos meses con la tontería, pero tienen prioridad en todas las pruebas y como mínimo siento que alguien me hace caso, porque al final acabas pensando que estás loca y que el dolor es producto de tu mente (suerte que además tengo todo el cuerpo lleno de marcas). Y debo decir que en los últimos días no pasaría ninguna prueba de dopaje, me han metido intravenosa todos los calmantes del mundo (I Love It).


Lo que no sé es cómo no me han echado, justo acababa de cambiar de trabajo y he tenido que faltar algunas horas (con tantas pruebas). Bueno, en realidad, lo que no sé es cómo consigo ir a trabajar y que no se me note mucho (exceptuando el día que se me hinchó la cara, claro).

divendres, 20 de novembre de 2015

El poder del láser

En la universidad tenemos profesores para todo, desde el más tecnológico, que solamente usa Ubuntu y formatos raros de documentos de texto; hasta el más variopinto que señala las diapositivas con una especie de antena de radio de un coche (estoy convencida de que se lo colaron en eBay) o el que lleva un puntero láser, al que un día de estos voy a denunciar por maltrato ocular, porque todo el mundo sabe que no se puede enfocar a los ojos y esa es su forma de tortura favorita a la que te distraes un poquito (hombre, que son muchas horas y yo ya tengo una edad).


Yo que soy muy de formato papel, a pesar de que el roncador me regaló una tableta monísima a juego con mi mochila de universitaria, y luego me río de mis profesores. Bueno, con deciros que hay una pintada en forma de círculo en la pantalla del proyector, de un día que el hombre estaba inspirado y nos destacó una palabra... todavía me descojono (aunque disimulé, que luego te cogen manía). Es que a más de uno me lo imagino señalando la pizarra con una pistola láser estilo Star Wars y ya pierdo la compostura.

dimecres, 18 de novembre de 2015

¿Civismo? Yo no llamo a la policía, que me detienen

En mi calle no se puede aparcar, es un lugar pintoresco, muy bonito... de hecho, no podemos modificar ni un ápice la fachada porque se considera casco antiguo; pero cada día hay la friolera de unos 5 coches que aparcan en ella y nadie hace absolutamente nada (los coches no afean la calzada). 


Ayer, sin ir más lejos, harta de que un coche que no han movido en un mes de la entrada de la calle y que tapona la entrada a servicios (incluyendo ambulancias, si fuera el caso), estuviera allí impasible, aparentemente abandonado, llamé a la policía local. El agente me atendió muy amablemente y me pidió los datos, que le facilité y le pregunté para qué los necesitaba, y me confirmó que era por rutina. Pues bien, vinieron una pareja de policías a llamar a mi puerta, como si yo fuera una delincuente y solamente había hecho lo que considero una acción cívica y así se lo había notificado al agente inicialmente. 

A partir de mañana voy a dedicarme al monopatín y haré lo propio 
con los coches aparcados delante de mi casa.
Evidentemente, a mí me vio todo el mundo, pero ni se llevaron un solo coche ni hicieron absolutamente nada. Pasó uno de los que tienen el coche aparcado, lo amonestaron verbalmente y él siguió con su vida, paseando el perro y sin intenciones de retirar el coche (el mismo que mañana hará cagar a su perro delante de mi casa). Me sentí como si yo hubiera hecho algo malo, incluso tuve sensación de culpabilidad (que ya me veo marcada por los vecinos con la letra roja escarlata). Tanto hablar de civismo al final te apetece ir a lo tuyo y si un día de estos una ambulancia tiene que entrar en mi calle, ya me encargaré de que vengan los bomberos a retirar el vehículo que estorba, porque está visto que nadie más va a hacerlo. Me siento orgullosa de haber llamado, pero no de tener los servicios públicos que tenemos en el pueblo, porque no sé al servicio de quién están, pero al mío no. Tengo claro que lo que pretenden es que no los llamemos más y trabajar menos, no le encuentro otra explicación. Y que ni buenos días ni hasta luego cuando llamaron a mi puerta, también tengo que decirlo, que educación la justa y escasa (como mínimo uno de los dos).

dimarts, 17 de novembre de 2015

De entreno

Estamos pensando en montar un equipo de deporte entre los amigos, todavía no sabemos cuál, vamos desde Rugby a equipo de petanca (yo me decanto más por este, tengo un fondo viejuno... llamémoslo vintage). Es más una excusa para encontrarnos y hacer el idiota y, si encima nos mantenemos en forma, mejor que mejor. Somos unos entusiastas, a eso no hay quién nos gane.



Como tengo carácter hiperactivo, o sea, me animo mucho, tengo un montón de ideas y al final acaba en nada, me han encargado a mí la fase inicial de Brainstorming. Mi vena compradora se ha ido directa a la equipación, sin un buen equipo no somos nada y hay cosas monísimas. Además, da como más sensación de tomárnoslo en serio, a ver qué tal. Me he decantado por esta página de equipación porque está muy bien estructurada y te ponen muchas facilidades, me ha sorprendido gratamente (a ver qué les parece a los demás, porque si ya nos cuesta elegir el deporte, el tema ropa va a ser un cachondeo).



El caso es que no somos muy deportistas, ¿de dónde habrá salido esta idea alocada? A mí mientras no les dé por ir al gimnasio o a clases de baile, o peor, ir a correr... ¿qué es esto de correr para no ir a ninguna parte?  A ver en qué se queda todo, supongo que lo decidiremos tomándonos unas tapas en nuestro chiringuito de la playa favorito, mientras ciclistas, runners y todos aquellos que sudan por amor al deporte, hacen lo propio en el paseo marítimo.

dilluns, 16 de novembre de 2015

Relax

Después de un maravilloso fin de semana en el que lo más excesivo que he hecho ha sido comer (oigan, que en mi casa parecía Navidad, no sé qué nos ha dado, bueno, sí, por cocinar). Voy a afrontar el lunes lo mejor que sé: llorando.


Hemos tenido de todo. Fuimos de concierto por los 10 años de la Sant Andreu Jazz Band, un proyecto en el que creemos mucho, puesto que son jóvenes hasta los 20 años y te impresionan como si fueran experimentados músicos de una banda de larga trayectoria. Yo, a su edad, y a la que tengo ahora, no hubiera sido capaz de tanta responsabilidad y constancia, me maravillan. 


Pero también ha habido tiempo para mi deporte favorito en fin de semana, vaguear, no hacer nada y dejar que el tiempo se escurra entre los pliegues de la mantita y el sofá. Qué maravilla, ya no recordaba lo que era relajarse... aunque igual me he pasado: exámenes a la vuelta de la esquina y yo sin inmutarme.

dissabte, 14 de novembre de 2015

Algo tan cotidiano como una manzana

La comida ya no es lo que era. Estuvimos haciendo la compra del viernes y vi unas maravillosas manzanas: rojas y gordas, estaban gritando cómeme cuál Alicia en su país de las maravillas, y con todas las connotaciones que conlleva. Nunca había visto ese libro como una advertencia de no te dejes convencer por los sentidos, que comer por la vista no es lo mejor, pero así es.


Si es que la literatura está llena de ejemplos, solamente con la malvada bruja de Cenicienta yo ya tendría que tener claro que si la manzana, en apariencia, es muy roja y apetecible, huye, es maléfica. Lo peor es que mi mejor sentido es el olfato, y ahí no noté nada. Tenía una gran pista. Han salido sin sabor, poco jugosas y bien podrían ser un pepino, que para el hecho sabían a nada.


En resumen, en septiembre mi prima me regaló kilos de manzanas: eran feas, deformadas, sin apenas color... las mejores manzanas que he comido en mi vida. Esta vez, compré 2 kg e incluso la piel destiñe, para mí que igual que les ponen cera las habían pintado, no lo había visto en mi vida. Total, que me he visto obligada a hacer pastel de manzana, no se me ocurría otra forma de comérmelas (un mal menor).

dijous, 12 de novembre de 2015

Entrada no publicitada

No entiendo cómo un hombre hecho y derecho, es decir, de cierta edad, opta por usar un desodorante de la marca AXE. Cada vez que huelo uno mi mente infiere que por ahí va un macho (por lo de género masculino y nada más) con escasa pituitaria y queriendo tapar el hedor de una semana sin ducharse, de lo contrario, no entiendo para qué nadie usaría semejante compendio del horror odorífico.

A Axe olería el prota de El Resplandor para tapar el olor a sangre, para nada más lo usaría yo.

Así que puede ser comprensible en el caso de un adolescente, con criterios influenciables por una publicidad sexista y en general de mal gusto, que suele ser retirada al cabo de pocas semanas por las autoridades pertinentes.


Pues eso, para cromañones y personajes de dudosa limpieza del Hobbit.

Ahí se juntan dos problemas, falta de sensibilidad nasal y general, porque a mí me repelen todos los poros de la piel cuando me llega la mezcla. No sabría definirla, no es nada conocido, una mezcla entre ambientador y queroseno. Vaya, ideal para una buena hogera y poco recomendable como aroma matutino. Por favor, dejen de usarlo por el bien de mis fosas nasales.

dimecres, 11 de novembre de 2015

Achacosa

¿Soy yo o los zapatos cada vez están más lejos de mis manos cuando me los abrocho? Seguro que estoy creciendo, nada que ver con achaques de la edad. Suerte que todavía soy algo flexible, porque la vista y las largas distancias me parecen más lejanas.



Debe de ser por lo del cumple, primero vino la alegría de los regalitos y de los dulces (tanto azúcar me nubla la mente) y ahora, con la segunda parte, la pura realidad, los años pasan (y qué jovencita que soy todavía).


Tranquilos, que sigo bien de ánimo y con buen humor, nada de darme a la bebida ni a la mala vida, seguro que el roncador estará dispuesto a atarme los zapatos por muchos años (o eso espero, habrá que agasajarlo, que últimamente lo tengo muy abandonado).

dimarts, 10 de novembre de 2015

Convivencia

A ver, desde que me dijeron que igual tengo la oruguita en mi interior, que estoy hablando con ella por si podemos llegar a un acuerdo, porque yo hambre, cuando no me encuentro bien, siempre tengo... y si a ella le apetece una relación simbiótica en la que nos repartimos la comida, pues mira, convivimos; eso sí, que deje de dolerme y que no me salgan más marcas por todo el cuerpo, que ya hemos pasado de los eritemas, a los bultos y ahora está en ronchitas pequeñas. Cualquier día me despierto a topos o rayas, o ambas cosas.


El caso es que estoy todo el día pensando en comer y eso no puede ser muy normal. Incluso tengo sed, ¡yo!, que bebo por lo de ingerir líquidos por obligación.


Igual es porque hace tiempo vi la película The Host y no me parece mal compartir cuerpo, siempre que sea de mutuo acuerdo. ¿Y si al final tengo un alien en mi interior y tengo colegas en el espacio exterior? Lo importante es tener una buena red social, que nunca se sabe, si un día nos invaden y tengo que buscar trabajo en otros planetas, todo esto que tengo de hecho.

dilluns, 9 de novembre de 2015

Cuando no hay salud, la mala leche

Después de un mes con dolor intenso en el que yo, la paciente, indicaba que empezaba claramente en el bajo vientre, a pesar de que tenía otras marcas visibles en la piel posiblemente relacionadas con eso, y por lo que tres internistas diferentes, con tres semanas de diferencia de urgencias, dijeron que era evidente una, que me habían picado mosquitos; la otra, que me fuera al dermatólogo porque pintaba a reacción cutánea a medicamentos o a mis queridas gatas; o el tercero, algo autoinmune y mi cuerpo estaba atacando a sus propios componentes (con lo inteligente que es mi cuerpo y lo pocos confiados que son esos médicos).



Pues bien, en ese transcurso he pedido hora con el dermatólogo y el ginecólogo, porque yo, médico sin vocación ni estudios, convencida de que era un tema digestivo, me dejé asesorar por médicos de urgencias más parecidos a curanderos de mala muerte que a otra cosa. En este país se ha primado la cantidad de licenciados y no la calidad, se hace muy evidente, porque para mí un buen médico es alguien que intenta averiguar, calmar, diagnosticar y aliviar síntomas. Y no critico la medicina pública, solamente, ya que por fortuna puedo pagar (o hago el esfuerzo de pagar) una mutua privada que me ha dado exactamente las mismas soluciones: he hecho la ruta por los hospitales privados y públicos que me rodean y los médicos están cortados por el mismo patrón (como mínimo son coherentes).



Para mi alivio y fe en la profesión, mi dermatólogo, por fin, transcurridas tres semanas de dolor, al que debo añadir la incertidumbre de la causa, me pidió un análisis de sangre. Hasta ese día no me habían hecho ni una simple prueba escudándose en que no sabían cuál hacer, que eso era tema del dermatólogo, dado que mi dolencia se originaba en la piel (a mí me han enseñado que el cuerpo es un todo y me dolía el bajo vientre, pero qué va a saber el paciente de su dolencia, omitamos su buen criterio, puesto que es el que sufre). En fin, parece ser que tengo una infección aguda y el dermatólogo, sabedor de cosas de la piel, no de mi interior, cree que debería verme alguien de medicina interna o un digestivo. Además, quiere descartar que no sea un gusanito muy malo, yo lo llamo Anakonda (empieza por A y tiene una K, lo mío no es la memoria), pero no creo, porque el hambre no me lo ha quitado nada y los quilos menos. 


Pues bien, como mínimo me estoy tomando antibiótico y cortisona, incluso confío que mi propio cuerpo se haya sanado, porque es sabio, fuerte y acostumbrado a la incompetencia médica, así que busca alternativas auto-curativas (que no autoinmunes). Ahora, a esperar que me den hora con medicina interna, aunque ya no me preocupa, probablemente no moriré de esto, eso sí, no les deseo a esos médicos ninguna dolencia física que les obligue a ir de urgencias, lo llevan claro. Mientras espero, seguirá el dolor, las marcas en la piel y los bultos que tengo por todo el cuerpo, todo un cuadro médico que a mí me parece preocupante, pero soy una simple mortal con dos carreras de letras y una incipiente de científica a la que no puedo dedicar tiempo porque permanentemente estoy mala (estos médicos, encima, están truncando mi educación, qué terrible, todo apunta a complot educativo). Voy a tener que poner un par de velas a un santo, a ver si por el poder de un milagro, que no del ser humano, me recupero bien pronto; que entre los estudios, el trabajo y la infección, empiezo a ir algo agotadilla.

diumenge, 8 de novembre de 2015

Días de domingo

Tengo esta maldita manía de empezar el duelo por el fin de semana el domingo por la mañana, y si me dijeras que empiezo a celebrarlo el viernes bien prontito, pero no, llega el viernes y tengo el cuerpo con sensación de lunes... y mucho peor, los lunes sueño que es viernes. ¿Tendré algún síndrome espacio temporal? O sea, rollo trastorno de personalidad, y ya que estoy que me den la baja por incompatibilidad, porque una trabaja con jóvenes mentes y tal vez pueda ser nociva para ellos (creo que no cuela).


Está claro, es el efecto domingo, porque en realidad voy tan encantada a trabajar que me doy hasta a mí algo de rabia. Y más ahora que voy por la ruta de tren turística, somos algunos guiris y yo mirando el mar. Así da gusto.
Hay un refrán para cada uno y hoy me merezco este: Moza de domingo, no quiere lunes. O bien, el que ríe en viernes, llora el domingo. No hace falta dar más explicaciones... Ea, a disfrutar de lo que queda del día.

dissabte, 7 de novembre de 2015

El día después (o dos)

El día de mi cumple me sentí como en reina por un día. Me hizo gracia una alumna, la inocencia del estudiante/niño que me dijo: "Anda que yo estaría aquí trabajando si fuera mi cumpleaños, tú eres tonta". Y cuánta razón tiene, tendría que ser día festivo para todo el mundo y celebrarlo por todo lo grande, no como yo, que incluso fui a la dentista (y no me dio ni caramelos, ¡antipática!).


Eso sí, mi querido marido me pasó a buscar por el trabajo, me medio convenció de hacer campana de la universidad (mi diablillo) y me llevó a comer como toda una señora, que ya es lo que soy. Incluso me pude hacer una de esas fotos que tanto me sacan de quicio de egoblogger comiendo mi pastelito de merengue y publicarlo en Instagram estilo superstar (un día es un día).


Lo malo es la resaca, al día siguiente ya no eres nadie... a esperar otro año. Suerte de en poquitos días ya es Navidad y yo para Reyes soy un poquito niña pequeña y me gusta desenvolver regalos hasta caer rendida (sí, ya sé que no es muy ecológico, pero luego reciclo el papel, que conste). A veces, más que un regalo, prefiero todo el rito de abrirlo.

dijous, 5 de novembre de 2015

Feliz cumple a mí

Hoy solamente tengo una cosa que decir, y bien fuerte: 


¡MUCHAS FELICIDADES, SES!

dimecres, 4 de novembre de 2015

Entre ricos

Estoy empezando a pensar que más que a la pública, me he confundido y estoy yendo a una universidad de pijos ricos. Cada semana alguien se deja algo en el aula, y no cualquier cosa, un estuche o una chaquetilla: que si un mac, que si el Ipad, Iphone... y no estoy haciendo propaganda de Apple, es que no llevan las versiones baratas e igual de efectivas. Incluso los paraguas son de marca... cualquier día de estos nos encontramos unos zapatos (que sean un 39, por favor).


En mi caso, como no me deje el bloc de notas y mi boli marca blanca... Seguro que a eso no le harían ni caso. Aunque, ciertamente, mis compañeros tienen una inocencia o poca necesidad inusual en los tiempos que corren, puesto que todo el mundo recupera sus cosas o, como mínimo, sé que las llevan a conserjería (otra cosa es lo que vaya a hacer el conserje, que yo de él sería algo mala).


No estaría mal que se montara un tenderete estilo rastrillo, que quién se fue a Sevilla perdió su silla y si te olvidas algo en clase, se lo queda el conserje. Ya sería hora de que aprendieran algo de la vida, tanta psicología ni tanta teoría.

dimarts, 3 de novembre de 2015

Terapia sexual

El fin de semana pasado volví a ver una película que me dejó muy buen sabor de boca cuando se estrenó y que, de nuevo, me ha parecido, además de muy buena, muy destacable. Se trata de Las Sesiones, protagonizada por Helen Hunt (me gusta absolutamente todo lo que hace esta actriz). Curiosamente, me parece un film muy arriesgado, por el tema que trata. En todos los sentidos, la prostitución siempre es un tema delicado, aunque el punto de vista del director es totalmente novedoso: una terapia sexual. Y, ¿por qué no?


Os dejo el trailer, no tiene desperdicio, igual que la película. Tiene de todo, sobre todo sonrisas.

Salvando todos los obstáculos, la prostitución ha existido desde lo más remoto de los tiempos, así que no entiendo todos esos tabúes que la rodean, que no hacen más que poner trabas a una profesión que, por otro lado, si fuera legalizada, probablemente perdería todo ese componente sórdido que lo acompaña. Solamente en Barcelona tenemos un montón de locales de prostitución de lujo, se llaman agencias de escorts (para muestra un botón, está en los diarios), así que no entiendo tanta reticencia a legalizar y a poner orden en un mundo en el que los profesionales del sexo hace siglos que piden una regulación. Probablemente es una cuestión de dinero, dicen que el sexo y el dinero lo mueven todo, ¿no? 
Mientras escribía estas líneas me he acordado de otra película, Los niños del barrio rojo, ambientada en Calculta, es mucho más dura, puesto que se acerca más al documental, pero también merecedora de destacar. 



Y ya puestos, os recomiendo también una serie que me tiene enganchadísima: Satisfaction. En este caso, por una serie de circunstancias maritales, la esposa frecuenta la compañía de un chico de pago y, a partir de ahí, todo se complica y el marido se convierte en acompañante; de tal modo que no podrás evitar reír y, lo más curioso, compartir sentimientos con los protagonistas.

dilluns, 2 de novembre de 2015

calorcito

Mi gata es un alma sencilla a la que le gusta abrazarse a la estufa, con ambas patitas y cara de felicidad. Lo suyo es amor de calorcito, nada de arrumacos ni de sensiblerías, en invierno es todo amor o, mejor dicho, va en busca del calor. Digamos que entre la mantita y yo, pues depende del día, no hace mucha distinción.


Bueno, no puedo juzgarla, a mí me pasa algo parecido, soy poco dada a los mimos, pero doy grandes abrazos en cuanto la manta no es suficiente contra el frío. Eso sí, en cuanto está a gustito, le da por darte cabezazos... estoy por ponerla a portera de primera selección, aunque igual le ponen algunas trabas por no ser humana, todo es probar. Entre la teoría de roncador sobre que es Dalí y la mía... esta nos saca de pobres seguro.
Y solamente acaba de empezar el otoño, pues nada, gatas y yo lo pasaremos hechas unas bolitas en la cama, eso está claro. A nosotras que nos avisen en verano, hasta entonces, deberíamos hibernar.
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