dilluns, 27 d’abril de 2015

Inadaptada

Ahora que estoy rodeada de tanta juventud me doy cuenta de que forma parte de la madurez ser menos sociable, a ver, que a mí me gusta hablar de chorradas a menudo, pero ya no con cualquiera, hay gente que me cae mal y no intento disimularlo, a no ser que sea mi jefe (hay un límite), porque la época de amistades fingidas se quedó en los 17, cuando pensaba que la red social era lo más importante del mundo. Por supuesto, todavía pienso que es importante, pero en un sentido más práctico y menos de risas falsas.


No sé, creo que va con la edad lo de ser poco funcional. Por ejemplo, quedamos con las de la uni (me da la risa floja con estas expresiones) para hablar de un trabajo, pues deciden quedar en la biblioteca. Les digo que tendremos que hablar y me contestan que pediremos una sala, ¿qué? Llamadme simple, pero yo me refería a un bar, ni siquiera sabía que había salas para hablar en las bibliotecas, igual también dejan fumar y hacen pases de cine. Sospecho que soy una inadaptada, tengo costumbres claras, como tomar algo, a poder ser un bocata, mientras mi mente creativa elabora ideas para el trabajo en grupo. A ver si va a ser un mito esto de que los universitarios se pasan la vida en un bar (pues a buena hora me avisan).

Ojalá hubiera una pócima para hacer trabajos sin esforzarse.

De todos modos, con una de ellas me llevo poco tiempo, no creo que sea una cuestión de edad, igual es más de genes, que mis padres son prácticos hasta en mi fabricación... dicen que llamaron a uno que criaba vacas y le preguntaron la mejor forma de hacer un toro. No debió de explicarse muy bien o era un cachondo, porque salí yo.

dissabte, 25 d’abril de 2015

Contrastes y modas

Me dan mucha risa las modas que, sobre todo, se hacen populares entre los famosos. La última que oí es la moda de no depilarse entre las mujeres. Bueno, en realidad, pues no me importaría demasiado que hubiera algo de igualdad en ese sentido, pero lo cierto es que no me veo con pelos en las piernas y una melena en el sobaco.


Todo lo contrario, hay algunos hombres que siempre he pensado que deberían pasar por un esteticista en ese sentido, porque tienen unas pelambreras de mucho cuidado. Tengo la teoría de que algunos se quedaron en la fase mono en cuanto al vello (si se le puede llamar así).


De todos modos, todos los extremos son malos, porque lo de los metrosexuales también me cansa, tener que esperar a que terminen de la ducha y de todo el lío, yo que soy bastante rápida en estos menesteres, os aseguro que no esperaría.

divendres, 24 d’abril de 2015

Reformas y cambios: varias ideas

Ahora que tendremos que remodelar toda la planta baja gracias a las termitas (no hay mal que por bien no venga), tengo ganas de cambiar el diseño totalmente. Yo quemaría toda la planta directamente, porque seguro que exterminar a esos bichos nos va a salir más caro, pero el roncador no me deja, será que la vía fácil no le gusta.



Hasta ahora habíamos tenido una gran sala que servía más para desconectar con la Xbox (por el espacio) o bien para estudiar, o sea, era un espacio enorme sin definir. Con la reforma, si el dinero nos lo permite, queremos hacer una habitación para los invitados, una salita de estar muy mona y acogedora, con un sofá y mesita de centro bien modernos, y un estudio compartido para los dos (con una puerta central corredera, por si nos cansamos de vernos).


En mi imaginación vendrá a quedar así, con lago incluido.

Por supuesto, tendremos que cambiar todo el mobiliario, no creo que las termitas lo escupan y lo recuperemos, la madera está totalmente hueca. He pensado en una gran mesa central para el comedor y unas sillas robustas, ¿os gustan algunas de aquí? Son sobrias y elegantes, o a mí me lo parecen. ¿Algún consejo? Pensad que todavía no tenemos el presupuesto del termitero, igual luego acabamos con un plegatín y reciclando sillas.

dijous, 23 d’abril de 2015

Selva urbana

Mi casa es como una selva urbana, hay insectos y bestias de lo más variopintos. Empezando por las termitas, que han colonizado los bajos y los tengo controlados con una dosis diaria de celulosa, se la echo por las mañanas, a ver si teniéndolas contentas, no me invaden el resto de la casa (eso suponiendo que no estén ya entre nosotros).


Estoy acostumbrada a las arañas y a algún que otro bichito inofensivo, para lo que no estaba preparada era para ¡la súperpolilla! Estaba tan feliz regando, vigilando no toparme con Sally (nuestra salamandra particular, que vive y convive en paz en nuestro jardín), la pobrecilla es muy asustadiza.


De repente, en un rincón de la maceta me encuentra ese ser enorme, casi tan grande como mi puño, habitando y sospecho que poniendo huevos, en mi jardín. He leído que son inofensivas, pero acojonan y se reproducen. Es como cuando fuimos a un parque temático en FInlandia de mariposas y en cuanto una se me posó en el brazo me dio el telele (sí, muy bonitas, pero lejos). Creo que vamos a tener que buscar terapia para esta nueva fauna, ya nos pasó con los escarabajos voladores y enormes el año pasado, son preciosos, de un negro brillante con un círculo amarillo en la espalda, pero yo no salgo cuando están de visita.

dimecres, 22 d’abril de 2015

Declaraciones

A mí esto de la declaración me da un trabajo enorme, y no cobro por ello, todo lo contrario, que a mí siempre me ha dado a pagar, incluso cuando era becaria y encima estaba de prácticas en otro sitio, o sea, la peor situación laboral de toda mi historial de vida laboral, pues a PAGAR, y no fueron cuatro duros, os lo puedo asegurar.


Además de mi declaración, me toca hacer las de mis padres, que son de un animoso terrible, un mes antes ya me están recordando que tenemos que hacerla. Pues este año ha sido mucho peor, porque perdieron la del año pasado y les tuve que pedir el código por correo postal, una tortura con la espera. Por favor, señores de Hacienda, les pido para mi bienestar emocional que el año que viene propongan un nuevo método para la tercera edad, porque son muchos años haciendo su declaración y merezco vacaciones.


Ya os podéis imaginar a mi padre leyéndome la carta, entera, cuando yo le iba diciendo que solo me leyera el código y, claro, él ve perfectamente, pero no acertó ni una y lo tuvimos que repetir unas 10 veces, hasta que mi madre cogió las riendas. Voy a pedirme la baja por paternidad, no para un hijo, más bien por tener que sufrir los trámites con Hacienda.

dimarts, 21 d’abril de 2015

Ya querría Pedro Almodóvar

Hace unos días os contaba mi gran accidente en bicicleta, he tenido varios, pero este ya da para una entrada muy completita. Fue en el año 1992, acababan de inaugurar los Juegos Olímpicos de Barcelona y yo iba muy flipada con mi BH sin frenos... por ese motivo, al esquivar a un gato, no me quedó otra que derrapar, pero no de cualquier manera, con la cara, de lado, y durante unos metros por la calzada. No recuerdo nada de lo que ocurrió, por fortuna, ni siquiera cuando me encontraron.


Me desperté dos veces: una dentro del coche, un chico no mucho más mayor que yo que se ofreció a llevarnos, porque eso pasó en el pueblo y en mi casa nadie sabe conducir ni tiene coche, el roncador es mi excepción y mi chófer. Pobre chico, nunca más lo he vuelto a ver o a reconocer, solo sé que a mitad de trayecto abrí los ojos y le dije a mi madre flojito (o eso me parecía a mí, porque mi cerebro había sido brutalmente zarandeado) si ya tenía edad el chico para conducir, sé que me dedicó una gran sonrisa y volví a perder el conocimiento.

Mi siguiente escena -porque esto se podría hacer en película en blanco y negro, y si lo lee Almodóvar ya os digo yo que se lo agencia- fue en el hospital, completamente desnuda, cubierta por una sábana, exceptuando los pies, en una habitación con ventanas entornadas, un crucifijo de madera en la pared y una monja en la puerta. Hice lo que cualquiera hubiera hecho, miré si en mi dedo del pie había alguna etiqueta, de esas que les ponen a los muertos en la morgue. Ahí volví a irme. No tuve grandes consecuencias, me rompí el pómulo y siempre tendré algunas marcas en la espalda, además de la huella del freno en mi mano derecha (para lo que servía); y, por supuesto, una gran anécdota que contar. Al cabo de unos días mi abuela me regaló una mountain bike, nos parecemos mucho, no es que fuera una sádica, sabía que lo mejor es que perdiera el miedo y siguiera disfrutanda de ir en bici.

dilluns, 20 d’abril de 2015

Terminator

Este año no levantamos cabeza, ahora resulta que tenemos termitas. Yo pensaba que eso solo pasaba en las películas, resulta que no, tenemos cita con el exterminador esta semana, no quiero ni pensar las consecuencias, no solamente lo que nos va a cobrar el terminator, también todo lo que se habrán comido los bichitos.



He decidido ser optimista y ver el lado positivo, con la excusa, mejor será pedir un crédito y remodelar del todo la primera planta (que es la que está más afectada). Yo que soy de mueble de anticuario... ya podríamos tenerlo todo de Ikea, que seguro que a las termitas les gusta menos el mueble sueco. Ahora, a mantenerlas contentas, ya le he dicho al roncador que hay que echarles papel y leños, para que no suban al piso de arriba. Yo creo que si las amaestramos, igual pueden ser útiles y todo, con tal de no pagar el dineral que nos va a pedir el Terminator.


Sería muy práctico que al llegar a casa me trajeran las zapatillas, ¿no?

Y eso no es todo, hace unos días me despertó el del gas a primerísima hora diciéndome que venía por un aviso de fuga. ¿Fuga de qué? ¿Y quién avisó? Resulta que fue una fuga de hace como tres años, de mucho antes de que compráramos la casa, y vienen ahora. ¡Menuda revisión nos harían hace año y medio para darnos el alta! Bueno, mira, en el fondo mejor, porque resulta que teníamos fuga en la cocina y en la caldera, cualquier día saltamos por los aires y ni nos enteramos.
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