diumenge, 2 d’agost de 2020

Hablar por hablar

A veces me sorprende la necesidad de llevar el móvil siempre encima, de hecho, a menudo se me olvida cogerlo, y no me doy ni cuenta; aunque suelo recibir reprimendas por parte de amigos que no han podido localizarme, porque se ve que suscito una especie de cariño materno filial que les hace sufrir por mí a todas horas. Además, depende de con quien quede, casi prefiero no llevarlo encima, toda mi atención es para esa persona.


Os voy a contar una cosa: antes no existían los móviles, y el índice de mortaldad por estar ilocalizable viene a ser el mismo, porque si me pasa algo, no os preocupéis, que ya encontraré la manera de comunicarme. Es más, en mi antigua casa (cómo la echo de menos) no había nada de cobertura, y a menudo me apetecería ese silencio tecnológico provocado por causas ajenas a mí misma (era una excusa maravillosa). Ahora, si me da por no contestar a una llamada, recibo al cabo de unos segundos Whatsapp, mail y un telegrama (eso no, pero molaría), igual es que no me apetece hablar con nadie, ¿no?

divendres, 31 de juliol de 2020

Tío Gilito o Kardashian

Esto os va a encantar: estaba leyendo un artículo, de esos pseudocientíficos que tanto me gustan a mí, y esta vez de una revista italiana, para rematar el tema. Pues en él se afirmaba que el dinero sí que da la felicidad (a ver, que no lo dudaba, porque suena muy bonito decir que no, pero con la de problemas que te ahorras...).


Pues eso, afirmaba que el dinero da la felicidad hasta que consigues tener setenta mil euros. O eso dice la San Diego State University, que cogieron a un millar de personas de distintas nacionalidades -a ver de dónde sacaron a tanta peña con tanto dinero, igual después de esto formaron un gueto, o mejor dicho, un club de los más ricos e infelices-, y les salieron estas cifras, que ya a ese punto, pues como que no. Y ahí lo dejaron, porque vieron que el estudio era mucho más que útil para salvar a la humanidad y eso. Si acaso, igual habría estado bien recomendarles que, para su bienestar emocional, lo mejor habría sido donar el resto de lo que les sobre desde esa cifra a alguno que lo necesite más.

dimecres, 29 de juliol de 2020

No por mucho repetir, las mentiras se convierten en verdad

Que dice el capataz que esta semana acaban con mi obra... y si me hubiera dado un euro cada vez que me ha dicho eso ya me habría devuelto todo lo que le he ido pagando. Si es que parezco Penélope, todo el día esperando a ver si aparece. Eso no lo he hecho yo ni cuando tenía novio. Y no a cualquier hora, que suele decir que llega a las 8.30: NI UN SOLO DÍA HA VENIDO A ESA HORA.


La última es que se ha roto una costilla, que pobre hombre, ha tenido que descansar, por supuesto, y aquí me tenéis a mí, que me dejó sin apenas luz, porque está con la instalación eléctrica, desde San Juan, y en plena ola de calor, ahí está el aire acondicionado, para hacer bonito. A la vieja usanza, todo el día con el abanico, que solo me falta el vestido faralai para que me ponga con el cante jondo (y tiro de folklore andaluz, porque con una sardana no sería lo mismo), porque si me pongo a maldecirle voy a escupir sapos y culebras.

dilluns, 27 de juliol de 2020

Marikondo

Me he gastado 150 euros en toallas para mi casa, y me he sentido algo viejuna. No sé, es como despilfarrar, pero con algo útil y de algodón egipcio y bambú. A partir de ahora voy a empezar a invocar a Marie Kondo cuando algo me salga bien, porque entre cajas de almacenaje y menaje para el hogar, empiezo a asemejarme a una obsesa del orden y del control. El caso es que no suelo decir palabrotas, pero gritar a pulmon Marikondo me parece muy terapéutico, ¿solo me pasa a mí?

No os confundáis, no soy de esas a las que relaja ordenar y cuando está estresada vacía el armario para recolocarlo todo. Todo lo contrario, no desordeno para no tener que ordenar, seguro que muchos me entienden.

dissabte, 25 de juliol de 2020

Al dentista

Esta semana he ido al dentista. Toda la vida había ido al mismo, de total confianza y al que adoraba, pero se me ha jubilado (así, sin preguntar: desconsiderado) y me ha tocado buscar una alternativa. El dentista nunca se devalúa, me explico, nunca ha habido rebaja o precio especial, yo qué sé, por el día mundial del dentista (que seguro que lo hay). La nueva no es que sea barata, pero la verdad es que me gustó bastante y no me quiso vender mil tonterías (como ya me hizo el intento anterior). 



Tuve suerte y solo me he roto una parte pequeñita de la muela, ha podido resconstruirla sin que mi ya mermado bolsillo (por la construcción en mi piso de la Sagrada Familia, por lo menos, por lo que tardan) sufriera una hecatombe. En cuanto se puso al lío me indicó que me pondría anestesia (yo no soy muy dada a esas cosas, no por exdrogadicta, es que el de toda la vida no solía ponerme). El caso es que me puso la mínima y me pasé 24 horas que parecía que había sufrido algun tipo de parálisis facial; que cuando sonreía se me iba el labio pa cuenca, en resumen. Y lo más gracioso es que en mitad de la intervención, mientras la auxiliar y la doctora hablaban, me pareció entender que una le pedía a la otra una copa de coñac, me quedé a la expectativa, extasiada por esa idea, pero creo que malinterpreté algo (qué lástima).

dijous, 23 de juliol de 2020

Leña de otro hogar

Estaba hablando con un conocido, ya hace unos meses mientras comíamos con algunos compañeros, y me comentó que entendía que, cuando una mujer deja algo abandonadas las tareas conyugales, para con su marido, este fuera libre de irse con otra. En concreto hablábamos de una mujer que no estaba pasando por un buen momento y me sentí tan indignada que no pude evitar citar a Mocedades (porque todo tenía ese tono metafórico), y explicarle por qué ese no era un buen motivo de buscar leña de otro hogar.


No hace mucho, en el hospital, un celador me contó que cuando un hombre estaba postrado en cama, la esposa velaba por él a todas horas; en cambio, si era al contrario, la mayoría de hombres desaparecía y no volvían a verlos. Me pareció increíble en ese momento, pero recordé esas palabras ese mismo día.

dimarts, 21 de juliol de 2020

A sudar la gota gorda

He visto un anuncio, en prensa escrita, en el que te ponen Botox para que dejes de sudar... me imagino que es para casos extremos en los que sea prácticamente imposible hacer vida normal con tanta exudación, pero como todo, igual se pone de moda. Y con garantía de entre 3 y 8 meses, o sea, primavera/verano. ¡Es que hace calor! No sé, ¿habrán probado un bañito refescante? A mí que te pinchen cosas raras para no sudar no me mola un pelo; bueno, en realidad todo el tema estética me la trae un poco al pairo - nótese que no digo "me la suda", aunque me iba al pelo, no por no ser grosera, es por todo el lío que armó Pérez Reverte, que se ve que a él no le suda nada. Bueno, y porque esa expresión siempre me ha gustado un potosí.



En esta época del año todo el mundo, nadie se salva, se pasa el día confirmando que hace calor, como si no lo notáramos. Y yo me pongo enferma, literal, que no es una metáfora, voy todo el día con la rebequita en el bolso, porque a la que me meto en cualquier sitio cerrado, que me hielo; exceptuando el tren, porque el conductor usa su única arma de poder que tiene sobre los ocupantes de los vagones, la regulación de la temperatura: en invierno nos congela y en verano pone la calefacción. El del autobús hace lo mismo, pero con las curvas.
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