divendres, 28 d’agost de 2015

Cantar no calma los nervios

Nunca me han gustado demasiado los musicales, esto que de repente se te pongan a cantar, porque sí, no me va. Como si en la vida real fueras a coger el bus y el conductor se te pusiera a cantar, fijo que lo primero que hace es bajarte, por loco.

El roncador se pasaría el día cantando, es así de animado y alegre, y al pobre ya lo tengo algo reprimidillo porque a mí me pone de los nervios... que nos perdemos, él canta; que se pincha una rueda, cancioncilla... supongo que es su forma de calmar los nervios, pero a mí me saca de quicio. 


Me recuerda una vez, al principio de vivir en Firenze, que nos fuimos a la montaña con un montón de italianos y, de repente, nos perdimos, yo sola con 15 personas que no hablaban mi lengua, yo solo chapurreaba la suya por ese entonces, en pleno Apuani Alpi, y se pusieron todos a cantar para calmar los nervios. Me sentí como si hubiera entrado en una secta muy rara, a mí que los Boy scout me enseñaron a subir a la cima si no era muy alta para reubicarme, que soy sensata y que busco soluciones lógicas, y se me ponen a cantar. Creo que pasé más miedo por ellos que por la situación de habernos perdido.

dimecres, 26 d’agost de 2015

Mi férula y yo

Tal como os dije, he decidido dejarme como nueva. El dentista me advirtió que por salud tendría que ir al endodoncista y, a pesar de que bolsillo y fuero interior se resistían, me vi obligada y ahora voy con la férula todo el tiempo. Lo cierto es que estoy contenta, tendré que estar mucho tiempo, pero ya empiezo a notar menos molestias.


Eso sí, necesito ser estricta y disciplinada, algo que no me caracteriza en absoluto. Tiene algunas normas básicas. Tengo que llevarla durante todo el día, menos en las comidas... en fin, bebo menos café y pico todavía menos. En resumen, solamente puedo beber agua cuando la llevo y no puede ser caliente.


Me siento como Los Gremlins, como si al beber o ponerme la férula a una hora determinada fuera a acabar transformándome en un ser verde (y muy divertido). Por si las moscas, no me salto ninguna de las instrucciones.

dimarts, 25 d’agost de 2015

Black Swan

Este fin de semana volvimos a ver la película Cisne negro, me parece absolutamente preciosa e inquietante a la vez, Natalie Portman está genial, para no tener ninguan preparación de danza, lo borda. Ya me estoy yendo por las ramas, no pretendía hacer una reseña ni nada parecido, aunque es muy recomendable.


Todo esto me ha venido a la cabeza porque el lunes tenía Pilates y hoy me siento como si fuera la protagonista de El Lago de los cisnes, estuvimos trabajando tanto las escápulas que me asalta el miedo a que me salgan alas y plumas negras. Yo siempre tan mimética con todo.


En serio, hay músculos de mi cuerpo que desconocía totalmente hasta que empecé con esta disciplina, eso sí, voy recta como un palo, por fin tengo una buena postura y mi espalda lo agradece sobremanera.

dilluns, 24 d’agost de 2015

Pepe L'amour

Una de mis gatitas sería la novia perfecta de Pepe L'Amour, sí, sí, esa mofeta de dibujos animados que se enamoraba locamente de una preciosa gata que, por los motivos que fueran, tenía una raya blanca dibujada en la espalda. En la versión original se llamaba Pepe Le Pew; a mi parecer, es más bonita la versión que llegó a nosotros.


La tía tiene un problema grave de flatulencias rollo defensa propia: que no quiere hacer algo, pedete al canto; que la coges y a ella no le apetece, te atufa de mala manera. Eso sí, besucona como Pepe L'Amour. Bueno, tiene carácter. Lo cierto es que suele pasarle los fines de semana, en los que les damos comida húmeda, será que la comida le da gases, pero se la come con ganas, eso sí.


La otra, más cariñosota y mimosa, todavía no sabe maullar demasiado bien y a veces la llamo Piolín, porque el sonido es más de pajarito que de gato. Así que mis gatas empiezan a parecerme unos personajes de Tiny tunes. Si lo llegamos a saber, creo que no se llamarían Ona y Mar, igual serían Penelope (la novia de Pepe) y Piolín.

diumenge, 23 d’agost de 2015

Servicio de transportes

Tengo una relación amor/odio con los transportistas, a la que ya han venido 3 veces, los tengo educaditos con los horarios y encima me caen bien, van y me dejan. Les deben de pagar una miseria, porque me duran 4 Telediarios.


El caso es que en verano tenemos el individuo sustituto (y lo digo en masculino porque es raro que me venga una mujer, solamente tengo a la hija de uno de ellos, que a veces le hace el favor). Es extraño, pero igual pasa con las conductoras de autobús, están contadísimas.


Pues eso, el individuo sustituto es el que mienta y no viene a verme, pero avisa a la empresa de que yo no estaba en el domicilio, últimamente estoy tan ausente que ni Neruda. Luego está el tema excusa terrible: es que tu calle no sale en el GPS. Ya os digo yo lo que haría con todos los GPS, que no es mi problema, no me dedico al transporte... a pesar de ello, habitualmente tengo que indicarles cómo llegar o esperarles en la carretera, pero a mí no me dan propina ni me tienen en nómina. No me llama el otro día uno de los repartidores que venía a recoger un paquete y tuve que llevárselo hasta la furgoneta (creo que con la cara pagaba, porque casi se me pone de rodillas para disculparse, que el paquete era más grande que yo). Y no me vengáis con lo de que haga menos pedidos, porque necesito que me hagan entregas en casa, no todo son compritas (es lo mínimo, ya me gustaría); incluso el cartero suele perderse y solamente me pasa una vez a la semana por casa, suerte que vivo en el pueblo y no estamos perdidos en la montaña.

divendres, 21 d’agost de 2015

Mi vida entre gatos

Hoy voy tardísimo, es que desde que tengo a las pequeñinas, o sea, dos gatas en pleno momento adolescente y de locura, que paso las noches muy entretenida. Si ir más lejos... Les compramos lo que yo llamo un parque temático, o sea, una especie de castillo en el que jugar, rascarse, dormir... o sea, un palacete de metro ochenta que debe de ser para ellas lo que para mi roncador es Port Aventura (por fortuna, nunca consigue que vayamos, a mí un sitio en el que ir a marearme no me atrae mucho).



Pues eso, que había conciliado el sueño a pesar de los ronquidos, los maullidos, los lametones... cuando a Mar, la que siempre está pegadísima a mí (Ona es más independiente) decidió hacer el salto del tigre desde la torre más alta a mis pies, porque le apetecía mordisquearme juguetonamente el dedo gordo. Pues menuda la gracia, entre el susto mutuo, que el golpe me dejó medio alelada, y que el roncador no dejaba de preguntar qué pasa (como si fuera a estallar una guerra), no volví a dormirme hasta las tantas y con pesadillas en las que la gata intentaba matarme repetidamente y de formas diversas, qué mala noche.



Voy a pasarme todo el día de un humor de perros, y encima a las seis todos de pie y tan contentos, como luego los tres: gatas y roncador, se van a pasar la tarde durmiendo, que me los conozco...

dijous, 20 d’agost de 2015

Tardones

Tengo una amiga que desde que nos conocemos, como allá por... que teníamos 6 años, vamos... siempre llega tarde, es como una norma y lo peor es que yo soy miss puntualidad, es más, si puedo llego antes y ya me entretengo con lo que sea (para eso suelo llevar el bolso cargado de: libro, crucigramas, bolis...).


Total, que un día me harté y decidí llegar tarde, esperé en un bar y al cabo de media hora la vi llegar, inmediatamente me llamó para decirme que llevaba un montón esperándome (tendrá morro). En resumen, le expliqué que era su práctica habitual y que había decidido rebelarme... No me volvió a dirigir la palabra, son cosas que pasan cuando malcrías a los amigos.


Desde entonces, una de mis normas a la hora de hacer amigos es la puntualidad, los tardones abstenerse, porque cada vez tengo menos paciencia. A ver, que un día llegues tarde lo puedo entender, pero sistemáticamente... tendría que ser denunciable.
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