dijous, 21 de juliol de 2016

Viaje de postureo

Como ya es habitual en nosotros, que se ve que vivimos en una crisis permanente y no el tiovivo que venden por televisión en el que parece que todo va bien y vuelven a regalar préstamos preaprobados los bancos como si no estuviera repitiéndose la historia una y otra vez, no vamos a ir de vacaciones. Yo me escaparé unos días al pueblo con mi madre, básicamente porque echo de menos discutir con ella y el fresquito que se respira entre montañas. Y dejo a roncador y a las gatas velando por nuestro hogar.



Estos días no dejo de recibir fotos de mis amigos y compañeros de trabajo en el que me muestran paisajes exóticos, lugares que solamente visitaré en sueños. Por otro lado, también son ganas de poner los dientes largos, a ver si disfrutáis más del viaje y me dejáis un poquito tranquila con tanta foto, ¡que a mí no me gusta mirar fotos ajenas! 


Y en uno de esos pensares míos, he decidido que en un país del postureo como es el nuestro tampoco es necesario viajar, que santo Google tiene unas fotos estupendas de los lugares más recónditos (y sin salir de casa) y estoy por mandarles también las fotos de mis maravillosos e inexistentes viajes a China, Indonesia, Mongolia... A ver si así se les pasan las ganas.

dimecres, 20 de juliol de 2016

Dolce far niente

En verano me pongo la alarma para casi todo: para despertarme a las 11:11 horas (me encanta poner horas absurdas), por si no me han despertado las gatas a las 5 o a las 6, que es su happy hour 2x1 en maullidos; a las 16h para la hora de la siesta y a las 17h porque ya toca dejar de dormir y me tomo un té, es que me pongo muy británica en verano, no sé por qué. Y así a pasar el día absurdamente, que es lo que tiene el dolce far niente (ese ritmo tan italiano del que me enamoré ya hace tanto tiempo).


Será que soy adicta a las rutinas, y no puedo desengancharme de los horarios. Aunque en realidad, a la que dejo de trabajar, me quito el reloj de la muñeca y me olvido de su tic-tac. Es absurdo, me encantan los relojes y odio profundamente tener que llevarlo, así que cuando no es necesario llevarlo, se queda en casa.

dimarts, 19 de juliol de 2016

Rutina deportiva

Tengo temporadas en las que me da por hacer mucho deporte y cuando ha pasado un tiempo prudencial y me doy cuenta de que lo único que se me pone duro es el ánimo vuelvo a mi rutina habitual, lo que vengo a llamar, pilates para vagos. ¡Ojo! Que trabajamos muy duro, porque la profe es una máquina y ella sí que tiene el culo como una piedra (es un reclamo, porque el mío, después de 10 años sigue igual de flácido).


Lo que llevo fatal es el tema de sudar. Sí, ya sé, que sin esfuerzo no hay recompensa, pero es que cuando era "más" jovencita no hacía ni el huevo y el tipín siempre estaba ahí, a pesar de comer grasas y todo lo que me apetecía. Ahora me dedico a ser la voz de la conciencia de todas las chicas que me encuentro por la calle, con consignas tales como: no comas eso, que con el tiempo lo pagarás caro. Pero me pongo en su piel y parezco la vieja loca del culo gordo, no una persona sabia dando consejos. Entiendo que no me hagan caso, sobre todo porque en el fondo casi mejor que lo disfruten ahora que pueden.

dilluns, 18 de juliol de 2016

Libros de papel

Tenía unas ganas terribles de que llegara el verano solamente para tener tiempo de empezar a leerme la larga lista de libros que tengo en espera desde ya no sé ni cuándo, que me estaban cogiendo polvo en la estantería y todo. 



Ahora no sé ni por dónde empezar. Va a ser algo al azar, elegiré un libro de la estantería y a disfrutar... Es curioso, siempre tengo la sensación de que leer es una forma de darle libertad al libro, siempre encerrado, tan generoso al hacernos soñar a todos y él limitado a un estante.

 


Sé que no lo haré, pero a veces me apetecería arrancar sus hojas y convertirlas en aviones de papel, para que puedieran volar e ir a cualquier lugar y viajar

divendres, 15 de juliol de 2016

El pragmático

Adoro que la gente sea pragmática: sin ir más lejos, hay un señor que coge cada día el tren y, como es habitual, vamos llenitos de estranjeros enamorados de nuestras playas y de Barcelona, así que no hay manera de pillar asiento ni apenas milímetro cuadrado. Pues él entra, se monta su chiringuito consistente en una sillita plegable mega mini y su preciado libro. De mayor quiero ser como él, porque además no tiene ningún tipo de pudor ni de reparo, que me lleva unos pantaloncitos tejanos cortísimos (oye, que si las jovencitas los llevan, ¿por qué no él?).


Cualquier día nos viene con una piscina hinchable y nos monta ahí una party de espuma, seguro que triunfaría. Yo, por si las moscas, voy a ponerme el bañador y meteré en la bolsa un botecito de esos para hacer burbujas, porque yo también me apunto a un bombardeo, y más después de los días calurosos que nos han estado haciendo, en los que ni el desodorante podía rescatarnos de esa sensación de malolientes y desaseados que conlleva el caluroso verano en Barcelona.

dijous, 14 de juliol de 2016

A la parrilla

No entiendo el tema barbacoas, sobre todo con el calor que nos está cayendo encima, solamente con pensar en el humo y el calor que desprenden las brasas me da algo. Eso sí, comer lo que se cocina sí que me apetece.


Bueno, y luego está el tema de que cuando los hombres tienen calor se quitan la camiseta rapidísimamente (algunas veces apetece; otras, la gran mayoría, la visión es terrible y crea traumas, ahí lo dejo). Lo que me sorprende es que sin la camiseta no tengan más calor, prefiero mil veces que el algodón me absorba el sudor a estar pringosa y sudada. Además, estar cocinando sin ropa es un peligro terrible, ¿es que no se queman?¿Son ignífugos? Pocos accidentes hay en este mundo, fijo que si me pongo yo a cocinar sin toda la ropa, sin el delantal, y a veces cierta distancia que suelo mantener, acabo en urgencias por quemaduras múltiples, y más si hago como el de la foto, con una latita de alcohol en la mano, sería puro combustible para quemar mi casa (sí, soy un caso aparte porque soy patosilla y gafe, por eso voy con más cuidado que nadie).

dimecres, 13 de juliol de 2016

Desvaríos por el calor

He visto, leído o escuchado (no lo recuerdo), que durante 3 días van a bajar las temperaturas hasta 10 grados. Ya, pero ¡¿Cuándo?! Es que esperando el tren pillo todo el solarro y cuando entro en el tren, bien sudada y colorada, resulta que el aire está tan fuerte que tengo que ponerme la chaquetilla que llevo en la bolsa para estos casos especiales. Luego esperando el metro me pasa exactamente lo mismo. Salgo a la calle y entro en cualquier edificio y lo mismo. Así es como se cogen los resfriados, gripes y neumonías. 


Me podéis llamar extremista, pero mi madre dice que iba para guionista de Hollywood y todavía tiene que descubrirme un cazatalentos (espera, que en inglés suena mejor: head hunter, que se vea que hablo idiomas y soy polifacética). Es lo que tiene ser pesimista y tener una imaginación desbordada.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...