dimarts, 21 octubre de 2014

Setas

Al roncador le ha dado por las setas, pero me refiero a comerlas, que eso con pasarme por el mercado un día lo soluciono (aunque cuesten un dineral y luego la mitad vayan llenos de gusanos), el tío quiere que nos levantemos como a las 5 de la madrugada de un sábado para irnos al monte con una cestita y probar suerte.


Llamadme urbanita, pero a mí eso me parece una salvajada. Primero, porque necesito dormir y descansar; en segundo lugar, porque estoy convencida de que hay mucha gente que se pierde y tienen que hacer luego partidas de bomberos y forestales para ir a buscarlos. A mí lo de que me busquen tíos cachas ya me mola, pero no me apetece nada el mal rato.


Cada uno se dedica a lo que sabe, la montaña y yo tenemos un acuerdo tácito, yo no me acerco a ella y ella no me pone trabas. A ver cómo se lo hago entender a mi adorado marido... o eso o le busco un grupo de adictos a las setas para que me lo saquen de paseo los fines de semana.

dilluns, 20 octubre de 2014

El roncador mataor

Tenemos una plaga de gusanos en el jardín, eso no hace más que demostrar que nuestras plantitas están estupendas... bueno, estaban, porque ahora parece un cagadero de gusanos y, a juzgar por el tamaño de sus defecaciones, no me gustaría encontrarme con ninguno de ellos en una noche oscura (qué carai, ni a pleno día).



Yo ayer cogí el matabichos y rocié bien las plantas (o sea, que acabé medio colocada). Fue muy curioso, porque a mitad de la operación, apareció una abeja enorme, pasó de mis rosales, y se fue directa a picotear (o lo que hagan las abejas) a uno de estos terribles gusanos. ¿Será que la madre naturaleza manda a las abejas guardianas para proteger el néctar? No sé, me monté mi película fantástica y cualquier día me contratan en Pixar para hacer una peli animada.



Después de este maravilloso incidente, el roncador salió a matar gusanos y se cargó a tres de una estocada (es mi sant Jordi particular). Me pregunto si sabría distinguir orugas de gusanos, ahora me siento mal, a ver si nos hemos cargado unas preciosas mariposas... ¡pues que se coman las plantas de otra!

diumenge, 19 octubre de 2014

¡Churros!

Ayer pequé, y de qué manera, si hay que hacerlo, se hace bien y con todas las ganas del mundo. Me apetecieron churros con chocolate de buena mañana y fui a comprarlos, 3 mini churros que me supieron a gloria. Luego, el sentimiento de culpabilidad, acompañado de un desenfreno que me llevó a cometer el delito capital: comimos pizza.


A nadie le amarga un dulce y yo no soy la excepción. Mi estupendo y maravilloso marido me pervirtió del todo con la propuesta de la pizza, se podría decir que es culpa suya.


Hey, a grandes males, grandes remedios. Dicen que una vez te saltas el régimen ya no hay vuelta atrás, pues decidí que era un día ideal para pecar y lo hice a conciencia y, por supuesto, feliz. Ya verás tú cuando vea a la dietista y me pida el planning detallado de lo que he comido: el día 18 de octubre, en mi calendario, para ella, como si no hubiera existido, voy a sufrir amnesia transitoria.

dissabte, 18 octubre de 2014

La baja, unida, jamás será vencida

Estoy deseando pillar un buen catarro, de esos en los que incluso el médico, a pesar de lo que le digan sus superiores, se siente obligado a darte la baja para evitar que lo contagies a él y a toda la humanidad, creando una enorme pandemia y el caos mundial. Ya sé que me encontraría fatal, pero dormiría tan plácidamente... 



Si es que estoy hecha una pupas, bueno, en realidad, como dice mi padre, estoy hecha una pastis, porque pille lo que pille, me tomo una pastillita y a seguir con mi vida. Así me va, permanentemente cansada, con dolor crónico de espalda y deseando que llegue el sábado para poder desengancharme del paracetamol, ibuprofeno, naproxeno, nolotil y esa larga lista que llevo en mi neceser y que no se separa de mí.


Incluso Christina se anima a manifestarse conmigo.

Sí, soy farmacodependiente, a ver si encuentro un grupo de apoyo y pintamos pancartas para que se nos permita ponernos de baja y cobrar el sueldo, porque veo venir un invierno muy feo como siga a este ritmo.

divendres, 17 octubre de 2014

Lavarse el pelo

He vuelto a leer una de esas revistas sin sustancia que tanto me gustan, son ideales para relajar la mente y no pensar en nada importante. A pesar de ello, ya me conocéis, me he interesado por un artículo en el que explicaba los muchos errores que cometemos al lavarnos el pelo. Oye, agua, jabón, aclarado (me sale: NOCILLAAA, será por la musicalidad), no tiene mucho más, ¿no?


Resulta que estaba equivocada, lavarse el pelo requiere de una gran técnica y de productos varios, de los cuales desconozco por completo su funcionalidad (así que no entraré en detalles).


El caso es que no hay que frotar (lo del frotar se va a acabar iba en serio), según el artículo pseudocientífico (por llamarlo de alguna manera) has que masajear las puntas, asegurarse de que no queda jabón y vigilar no arrancarse pelo con el cepillo. O sea, tanta tontería para decirte que te lo medio laves, porque a mí si no sale algo de espumilla (sin pasarse) y froto un poco, me da la sensación de aclarado, no de limpieza.

dijous, 16 octubre de 2014

A besos

Las mañanas, en mi casa (y supongo que en todas), son un auténtico caos en el que reina una jerarquía y un orden que establezco yo. Siempre me levanto mucho más temprano porque, tal como ya os he dicho varias veces, necesito el silencio y la calma que solo existe en esas horas de madrugada. Y ahí empieza mi rutina que incluye desayuno y cosas varias referidas al baño y que no hace falta contar.


En cuanto se levanta el roncador, empieza mi tortura, parece que entra en el váter y que nunca más volverá a salir. Sospecho que se duerme en la taza, aunque no he querido comprobarlo. No lo entiendo, no tiene ni un solo pelo en la cabeza, pero tarda como si tuviera una melena exagerada. Comprendo que el día que toca afeitarse, que es una vez a la semana si hay suerte, algo que acaba por agradecer mi piel atópica, necesite mucho tiempo para pasarse la cuchilla por toda la cabeza (es lo que tiene ser pelón). A pesar de ello, no justifica su sesión matutina dedicada a su aseo personal (que conste que no me quejo, lo malo sería que no la hiciera y fuera un guarro).


De todos modos, me mata la poco frecuencia de afeitado, igual hago huelga de besos, a ver qué le parece, seguro que mi piel lo agradece, aunque a nivel personal y emotivo... no tengo remedio, me tiene enamorada.

dimecres, 15 octubre de 2014

Subidón

Los miércoles se han convertido en mi nuevo viernes, pero no porque al día siguiente haya fiesta, qué va, es porque en tres días he conseguido estar tan cansada como con la semana entera. Empiezo a pensar que estoy demasiado vieja para estos trotes. siento que si me dejo caer estaré durmiendo hasta el fin de los días, rollo bella durmiente, pero pasando del príncipe salvador, que si el roncador me besa me haré la muerta (¡no me salves!).


El roncador, que como ya sabéis es mi faceta positiva en la vida (por eso me casé con él), dice que esto ocurre los primeros días, hasta que me acostumbre, espero que tenga razón, como suele tenerla. De momento, Jalea Real cada mañana y mucha vitamina C en forma de fruta, a ver si con eso me viene el subidón de forma natural.


Ayer una compañera me decía que ya llevábamos casi dos meses desde la vuelta al trabajo. La miré con cara de odio, yo que pensaba que ya eran como mínimo cuatro, mi percepción del tiempo suele beneficiarme siempre, vivía más feliz desconociendo este dato.
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