dilluns, 5 de desembre de 2016

Tostadora

Hoy he seguido una página de Facebook porque regalaban una tostadora... ¡es que era rosa! Lo cierto es que no me gustaba nada lo que vendían, pero quiero una tostadora rosa. El consumismo se ha apoderado de mí hasta el punto de tener amistades por el interés, aunque sean en Facebook. Y encima no me va a tocar, que era por sorteo. En resumen, voy a seguirles de por vida y ni siquiera me gustan, soy una vendida.


Y lo peor de todo es que tendría que estar estudiando, y tenía toda la intención, pero me he perdido en Internet buscando tonterías y excusas para no abrir el libro. Y ahora solamente tengo ganas de mantita y de película. Espero que al final me toque la tostadora, para compensar.

dimecres, 30 de novembre de 2016

Desvirtudes o carencias

Soy muy dispersa, pero afortunadamente lo compenso con la terquedad y acabo por terminar casi todo lo que empiezo, menos el tema idiomas: ya chapurreo el alemán, el francés y estuve a punto de empezar sueco... (por motivos que no voy a desvelar por si el roncador me está leyendo, pero tienen que ver con Alexander Skarsgård y una imposible relación epistolar).

Y luego está el tema de las cosas que me gustaría hacer, mis amores imposibles: adoro todo lo que tiene que ver con la natación, pero me da un miedo terrible el agua; canto terriblemente mal, así que lo disfruto en la más absoluta intimidad y en habitaciones insonorizadas; si puediera, viviría en un barco, si no fuera porque me mareo dentro de cualquier nave en movimiento. Y hasta aquí mis no tan secretas carencias.

diumenge, 27 de novembre de 2016

Propósitos de fin de semana

Cada fin de semana nos proponemos ponernos a dieta, dejar de comer porquerías, ser personas saludables y, por supuesto, tener un cuerpo 10. Luego llega el sentido común, las ofertas de JustEat, la maldita gula y vamos a por bravas y todo aquello que vaya en contra de esa filosofía temprana... Es curioso, siempre tenemos estas ideas recién levantados, será que el cerebro todavía está en modo soñador.


Y luego está la alocada idea de que vamos a apuntarnos al gimnasio, iremos cada día y estaremos fibradísimos. En realidad, al final, el único ejercicio que vamos a hacer va a ser correr para coger el tren, subir y bajar las escaleras de casa y llevar las bolsas del supermercado (con agujetas incluidas).

dijous, 17 de novembre de 2016

Papelería

¿Soy la única que cuando entra en una papelería sale con cualquier cosa menos con lo que necesitaba? Tendrían que ponerlas como modelo para técnicas de venta, si yo he ido para comprar un sobre y he salido con un montón de bolis y de colores innecesarios. A veces tengo la sensación de que mi papelería es en realidad un agujero negro del que sé cuándo entro, pero nunca se sabe si saldrás... un poco como Ikea, para que me entendáis.

Es como cuando voy a unos grandes almacenes, no puedo coger un carro porque sé que lo acabaré llenando, y lo mismo me pasa con los bolsos. ¿Será una cuestión de espacio? Y lo peor es que me han puesto una papelería dentro del supermercado, ¿qué pretenden? 

diumenge, 13 de novembre de 2016

Lo imposible

Quedar con mi familia política es casi imposible. A ver, se queda para el día X, y el día antes todavía está por confirmar, les llamas y contestan: "ah, pues mañana vemos, lo vamos hablando...". ¿Cómo que mañana? Dime algo que yo tengo una agenda y un horario, aunque sea para ver la película del domingo, pero me gusta planificar mi ocio. Si es que no es lo mismo ir a comer fuera que dedicarme al vagueo en el sofá, uno requiere ducha y vestimenta apropiada; y el otro falta de aseo, pijama y manta.


En mi casa es todo lo contrario. Un mes antes ya hemos quedado en la hora, día y sitio, no se deja nada al azar, y como llegues un minuto tarde, te quedas sin comer, buena es mi madre, que a pesar de estar jubilada lleva una regia agenda, que ni la reina va tan liada ni tiene tantos eventos sociales. 

dimecres, 9 de novembre de 2016

Tontitas

En otra vida, porque en esta tengo claro que no se me da nada bien, pienso ir por el mundo haciéndome la tontita. No sé si alguno de mis lectores podrá entenderlo: una mujer que pone voz aniñada, que hace preguntas tontas y te marea hasta que consigue lo que quiere. Lo peor es que me las conozco y sigo cayendo, por cansancio o porque no las soporto, no lo sé.


A ver, no es que yo quiera quedarme tanta sabiduría para mí sola, todo lo contrario, didáctica hasta la muerte, pero ¿y si intentan hacer algo solitas para variar? Si es que además, parece que te veneren porque eres capaz de ir sola por el mundo, ser autosuficiente y... bueno, la pega es que vas un poco desaliñada (claro, porque he hecho mi trabajo y el tuyo y encima recochineo).


En serio, me paso el día rehuyéndolas, hay hecho un grupo de WhatsApp y se han chivado que soy una pringada y pueden mangonearme (las sufro desde que tengo uso de razón). Pues se acabó, aquí y hoy me planto y, parafraseando Lo que el viento se llevó: juro que nunca más volveré a aguantar una tonta inteligente.

dilluns, 7 de novembre de 2016

Busco mi voz

Llevo 4 días sin voz y el caso es que empiezo a acostumbrarme al silencio, creo que voy a fingir que estoy afónica unos cuantos meses más, lo suficiente para que no me encierren en un hospital por caso crónico raruno de afonía. Todo el mundo a mi alrededor habla más flojito, parecen más comprensivos e incluso empatizan (lo nunca visto).



Ojalá hicieran lo mismo mis alumnos, porque empiezo a sospechar que no me curo porque esos monstruos retorcidos no consiguen callar ni que los amordacen, ni siquiera si me pongo a llorar, que estoy a puntito si no se me pasa el dolor de garganta (ya está, ya me he desahogado, que en el fondo, muy en el fondo, son unos cielitos).
Y el roncador insiste en que me ponga el termómetro, ¿por qué es tan empírico? Si yo le digo que tengo fiebre es que la tengo, y no se discute. Bueno, pues sigo callada, voy a poner un se busca para mi voz, a ver si la encuentro.
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