dimecres, 16 abril de 2014

La última cena

Os voy a contar cuál fue nuestro recorrido por Grecia, que a mí, personalmente, me daría mucha envidia, y esa era mi intención, chincharos, que es el mejor deporte nacional. A pesar de ello, ayer me sentí muy frustrada, porque o bien vivo en un mundo paralelo o bien me pagan muy poco por mi trabajo: había en el tren una pareja que estaba hablando de los preparativos de su luna de miel, me quedé helada, querían hacer mínimo un mes de vacaciones y viajar por América (toda, porque pillaban todas las costas y Sudamérica), y se los veía de lo más tranquilos.


A veces pienso que soy muy catalana, pero a mí este tipo de viajes me parecen maravillosos, pero mi bolsillo no me dejaría disfrutarlo (bueno, ni el banco, porque tendría que pedir un crédito como mínimo). Pues eso, que me enrollo y no os cuento nuestro maravilloso viaje por esas tierras que tanto adoraba desde jovencita, porque en el fondo mi educación es de letras puras y se fundamenta en la cultura grecolatina.


No me decepcionaron. Primero, una paradita a Milano, me moría por ver la Última Cena y nos encontramos con que había que reservar con un mes de antelación (oh, horror), pero una, que ha vivido en Italia, ya sabe como van estas cosas y jugué la baza del honeymoon, así que entramos y disfrutamos de esa maravillosa obra de arte (no soy muy de iconos, pero merece la pena).

dimarts, 15 abril de 2014

Experta copiloto

Ya un poco más recuperados del viaje, porque sí, hay que hacer vacaciones tras las vacaciones y, por fortuna, nos lo hemos podido permitir, os cuento algunas cosillas más del viaje. Sí, monotemática, pero después de todo, este blog gira en torno a mi vida, qué le vamos a hacer, soy una egocéntrica de mucho cuidado.


No es que en Grecia se conduzca mal (visión de una copiloto experta, que no copilota, suena fatal), es que tienen sus propias leyes. No importa que haya una línea contínua o que estemos en una curva muy complicada, hay que adelantar sí o sí. Es más, si eres el adelantado (cuidado que aquí he cambiado de sujetos), estás obligado a echarte al arcén o te arriesgas a ruidos de claxon y a que el otro coche te acose desmedidamente por tu retaguardia (del coche, se entiende).


Así se le quedó la cara al roncador, que el pobre se pasó un día y medio concentradísimo, hasta que se acostumbró y era el rey de la carretera (creo que incluso le gustó). Lo mejor, si las señales indican 80, está permitido ir a 120 y la policía no puede decirte nada, porque también lo hacen ellos (para que no se dijera que eran unos cagados, o no sé cómo justificarlo).

dilluns, 14 abril de 2014

Ya sas (pero con alfabeto griego)

Bastante resacosa de mi honeymoon, es decir, cansada y con el horario algo desfasado, os cuento algunas de las anécdotas que vivimos mi ya marido roncador y una servidora. Para empezar, no tuvimos en cuenta el cambio de hora, en Grecia es una hora más (parece una tontería, pero no lo es), así que estuve enviando WhatsApp a mis amigos a horas intempestivas de la mañana, básicamente cuando tenía acceso a una wi-fi gratuita, algo que no es tan fácil por estos mundos de dios (y menos en un país en el que había demasiados dioses mitológicos).


¿Qué decir de los griegos? Lo primero, que alguno habrá de guapo, pero yo no lo vi, bueno, un par, que encima eran amigos (ya se sabe, guapo busca a guapo), pero en todo el viaje solamente estos dos. Teniendo en cuenta las joyas escultóricas que nos dejaron como legado los antiguos griegos... o bien idealizaron su belleza o bien los genes han hecho de las suyas y las mezclas no son buenas por esas tierras. En segundo lugar, tardé más de lo normal en pillar alguna que otra palabra, que me jacto de tener facilidad de idiomas (o sea, de chapurrear unos cuantos), pero con tanta palatal y yod (o sea, todo p, k e íes) era difícil entender alguna cosa, vamos, que es una lengua bien difícil, para que luego digan del alemán, que me parece de lo más dulce. 


Esta gente siempre parece enfadada, porque te sonríen, o pensarías que te han dicho alguna cosa mala. Por otro lado, no son especialmente simpáticos, pero tengo que decir que han sido muy amables con nosotros. Siempre han tenido un Ya sas (que se escribe muy distinto, pero viene a sonar así su hola más coloquial) y el tan socorrido parakaló, como decía una de mis lectoras fieles ayer mismo (palabra usada indistintamente para pedir perdón, disculparse o como respuesta a un gracias).

diumenge, 13 abril de 2014

Tirar la casa por la ventana

Hemos tirado la casa por la ventana con esto de la boda, bueno, en realidad con el viaje de bodas, lo que viene a llamarse, Honey Moon (que en inglés todo suena más autentico). Nos hemos ido a Grecia, no más ni menos, a por el lujo de Santorini y la tranquilidad de Folguerelos.

A lo Mamma Mia total

Hemos aprendido a decir Kalimera para los buenos días e incluso Kalispera para las buenas tardes o noches -aunque a mí me da la risa cada vez que lo digo, porque me recuerda a carraspera, qué tontería, ya me conocéis. Pero lo que más mola es el simple Yasas (tal como suena, no sabría escribirlo), para decir hola. Para que luego digan que no aprendemos cosas útiles (para cuando volvamos a Grecia, que va a ser nunca a esta paso de nuestra economía familiar).


Tenía muchas ganas de contaros el origen de esta frase, ya que es muy divertido y teniendo en cuenta que es sinónimo de despilfarrar (que no mola)... Entre finales del siglo XVIII y XIX se puso de moda en España que las personas que ganaban la lotería, recién instaurada en 1763, tiraran los muebles y las cosas viejas que ya no querían por la ventana. Eso significaba una nueva época, en principio, de riqueza y lujos (aunque no creo que durara mucho). Curiosamente, en el sur de Italia se sigue haciendo algo similar, la noche de Fin de Año, lanzan todo lo viejo que ya no quieren por la ventana, es una tradición que conlleva buen augurio, abrir sus puertas a un año de riqueza y de novedades. Así que tiran la casa por la ventana.

dimecres, 9 abril de 2014

Descansando

Me tomo unos días de descanso, que una no se casa todos los días y se los voy a dedicar a mi maridito (bueno, y a mí misma).



Volveré el 13 sin falta ni desperdicio, con la frase de la semana (sí, sí, la de los domingos), más relajada y feliz, si cabe (o eso espero, a ver si ahora creo mal fario).

dimarts, 8 abril de 2014

Tan tranquilo

A ver si a alguien más le pasa: siempre se meten con nosotras porque dicen que tardamos un montón en hacer cualquier cosa (que luego el otro se lo deja todo, también tengo que decirlo), porque mi bolso acaba siendo el rescata olvidos o me lo mete todo ahí, porque no pesa, qué va. Eso sí, él va con las manos en los bolsillos tan tranquilo.



Y luego están los timings. Si yo digo que voy en 5, es que llego en 5 minutos, lo suyo es una ecuación sencilla, 5 son 20 y así en forma proporcional.



Total, que siempre estoy esperando, pero no me puedo quejar, porque... encima de que me lleva a todas partes... Ni que yo fuera una autoestopista, que soy la esposa, que cuando firmamos el sr. juez dijo que debíamos socorrernos mutuamente (y a mí me llena el bolso, me debe una). Uf, necesitaba desquitarme, he tenido un par de días de estos y a veces va genial tener un blog y soltarlo todo.

dilluns, 7 abril de 2014

El poder del anillo

Me siento como una superheroína (siempre me suena fatal), podría emularme a linterna verde, no sé exactamente cuál era su poder (solamente me suena porque soy fan de Big Bang Theory), qué diría de mí Sheldon...


Bueno, en fin, me he dado cuenta de que tengo el poder del anillo, desde que nos hemos casado y de que llevo la alianza, el roncador me hace más caso, incluso diría que me escucha atentamente (esto igual es producto de mi imaginación, es demasiado fuerte para asimilarlo).


Y esto voy a decirlo flojito, incluso me ha dado la razón (¡Ohhhhh!): !mi poder es la alianza de boda! Me pregunto si él tendrá el mismo poder... mejor no lo compruebo, me gusta mi espíritu rebelde.
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