dijous, 28 de maig de 2015

Fobia a la pelu

A mí no me gusta ir a la peluquería y no siento vergüenza alguna al decirlo, porque no soporto los cotilleos (qué va), ni me gusta nada hablar, que me siento obligada, siento como si la peluquera fuera a vengarse de mí por no contarle nada y a dejarme el flequillo a lo Leticia Sabater, por cierto, sin comentarios a lo del himen, hay que estar muy mal de la cabeza, lo siguiente será contarnos su segunda pérdida de virginidad y que le dolió más que la primera.


Hay que ser muy valiente para entrar en la peluquería y ponerte en las manos de alguien que podría dejarte o bien como  Charlize Theron (en realidad está guapa con lo que sea) o como Miley Cyrus (con la de millones que debe de ganar y me lleva siempre unos pelos...).


Es más, mi peluquera acaba de priorizar ser madre (¡desalmada! ¡Si el crío tampoco se entera de nada!) y me deja en manos de una desconocida, mañana es mi primera vez con ella, me la imagino como Eduardo Manostijeras (maldita imaginación y la fobia a la peluquería), deseadme suerte.

dimarts, 26 de maig de 2015

Poco a poquito

Me han mandado a rehabilitación, al llegar parecía que todos se conocían y que regalaban pastillas relajantes (es lo que tienen los calmantes), os lo aseguro, había un buen rollazo que un poco más y me tienen que sacar de allí a la fuerza. Lo primero, me han metido bajo una bombilla de rayos rojizos que daba mucho calor, digo yo, además de sudar como un pollo, ¿no podrían ponerle rayos de esos de los que ponen morena?


Es que yo me aburro muchísimo, pensaba que sería como el Pilates, todo el rato haciendo ejercicios para fortalecer el cinturón lumbar, pero qué va, me han dado descargas y masajes, me he sentido como en un experimento de esos de ratas, estilo Skinner. Cuando han empezado con las descargas no sabía si disfrutarlas (oiga, que me daba gustillo) o esperar una recompensa al final.


El caso es que he necesitado como 2 horas para recuperarme, espero que sea lo normal, como aquello de que para estar bella hay que sufrir, pues para estar sana hay que recibir descargas. A ver si al final voy a brillar en la oscuridad... mientras no me duela la espalda, por mí bien.

dilluns, 25 de maig de 2015

Entre gatas

La experiencia de tener gatos está resultando ser única. Hemos pasado por una primera fase de conocernos, de desconfianzas y de miedos, pero ahora ya son dos intrépidas gatas que saltan desde alturas imposibles teniendo en cuenta que apenas tienen dos mesecillos.


Lo primero que aprendí es que siempre preferirán una caja vacía o un mísero papel a la caseta más mona o el juguete más caro que había en la tienda.



A mí lo que me tenía más preocupada es que me tenían acosada, o bien una o la otra, me ronronean cuando me siento en el sofá y se me ponen en el hombro (complejo de loro, diría yo, sé que tengo futuro como psicóloga de animales), o bien me besuquean y lamen la cara (justo después de haberle lamido el culo a su hermana, besiculo lo llama el roncador). Lo miramos en Internet, este gran compendio de sabiduría, y allí ponía que me consideran como parte de la familia, una gata más grande y, claro, me lamen y me limpian la cara, como hacen entre ellas. Resumiendo, que mis gatas me han llamado guarra... vale, ¡el sábado no me duché! Pero tengo excusa, estaba de reflexión.

diumenge, 24 de maig de 2015

Día de elecciones

Ayer me tomé vacaciones del blog por lo del día de reflexión electoral, tampoco es que pensara demasiado en nada, o sea, que me levanté perruna y esto era solo una excusa, ¿solamente un día para reflexionar? Al grano, estoy indignada porque me han quitado la segunda Pascua, decidieron que como había elecciones se cambiaba el festivo para evitar que la gente se fuera de puente y no votara.



A ver, que quien quiere votar lo hace y el que no se va de puente, no creo que haya más votos por cambiar festivos, que cualquier día me cambian la Navidad o algo parecido. Si es que no tienen en cuenta a la gente, porque a mí me venía muy bien el festivo para estudiar, que los exámenes están a la vuelta de la esquina. Tendríamos que haber votado la moción, más democracia y menos tonterías. Aunque mi mayor temor es que me toque en una mesa electoral, así que mejor me callo y dejo de quejarme.



Pues también podrían haber cambiado la fecha de Eurovisión, a mí tantas cosas en el mismo fin de semana me estresan, y solo me faltaba la Fórmula1. Y mañana seguro que empiezan con la campaña de las Generales, esto es un no parar
.

divendres, 22 de maig de 2015

El cinturón

Se me ha acabado el chollo, en una de esas discusiones típicas de pareja, el roncador me decía que iba estresado y que muchas veces podría ayudarlo en algunas cosas. Pues, a pesar de las enseñanzas de mi gran maestra del escaqueo, que es mi madre, cometí el error de darle la razón y de decirle que es culpa mía (reconocimiento que sobraba, la he cagado), que me acomodo y dejo que él haga muchas gestiones, que a partir de ahora delegue en mí. Total, primera tarea, llamar a los desguaces para ver si encuentro una pieza que nos falta del coche desde hace años. Ya pasamos la ITV, que ni me lo creo. 


Empecé mal la conversación, en mi primera llamada me pidieron el año de fabricación del coche, ¿pero si esas piezas son todas iguales? Pues resulta que no, o sea, que hubo una segunda llamada después de recabar información más precisa. Os cuento, es una pieza de lo que sujeta el cinturón del copiloto, o sea, el mío, que por la cuenta que me trae más me vale encontrarlo.


Pues eso explícaselo a los del desguace: "Mire usted, ¿sabe la pieza roja con una rendija donde se engancha el cinturón?", el chico, muy amable me dijo que claro; a lo que respondí: "pues eso no, lo negro, lo que no sirve para nada porque lleva años roto y ha funcionado a las mil maravillas". Así hasta que el pobre me entendió, no sin antes pedirme una foto (de la pieza, se entiende, que una está casada y eso en la voz se nota, era un chico muy educado), a lo que respondí que no, porque una tiene orgullo y ni siquiera sabe cómo se abre el coche. Muy entretenido todo, y aprovechó para echarse unas risas a mi costa. Oiga, que yo ni siquiera conduzco.

dimecres, 20 de maig de 2015

Silenciado

Mi móvil está en modo pasota, tengo la sensación de que si intento instalarle algo más va a ponerse en huelga permanente, la última vez decidió borrarme el volumen y cada vez que alguien me envía un vídeo me dan ganas de insultarlos, porque seamos sinceros, no es lo mismo verlo con el "mute". Lo he intentado todo, incluso tengo la esperanza de que volverá a funcionar.


El caso es que ya me estaba acostumbrando a la vida tranquila, sin oír las llamadas o los mensajes y, con la excusa, evitando leer los 100000 WhatsApp que me llegan de los grupos y que luego me daba pereza, a ver, que si alguien quiere decirme algo puede llamar, que igual la oigo. Es muy gracioso, porque entre mi móvil y hacer como que hablo por teléfono viene a ser algo parecido.


Pues en eso estaba cuando el roncador me dio la gran sorpresa, ha encontrado una megaoferta con el teléfono que me gusta (la misma versión, pero en modelo más moderno que el mío, porque si es bueno para qué cambiar) y me la trajo ayer como regalo sorpresa. Si es que tengo un marido que no me lo merezco.

dimarts, 19 de maig de 2015

Al sol

El roncador tiene la teoría de que soy un poco vampira: lo dirá porque me gusta morder (aunque me contengo, y más ahora, con los aparatos), tengo los colmillos grandes y puntiagudos, tengo un color de piel más bien tirando a muerta y, lo definitivo, es ver el sol y me da por gritar y salir huyendo.


Bueno, en realidad, es que me deja cegada y cuando tienes migrañas a menudo sabes cuánto duele el sol a la vista. Por otro lado, nunca me pongo morena, así que no soy muy capaz de ver los beneficios del sol. Lo más gracioso es que el roncador, que se pasa todo el año tirando a moreno a la que le da un rayo de luz, le han detectado que le falta vitamina D, a veces me cuesta entender la ciencia.


Luego está el tema de que el sol es molesto, a ver quién es el guapo que es capaz de usar el cajero automático a pleno sol, por no hablar de la imposibilidad de mandar teléfonos con el móvil, cualquiera ve la pantalla con tanto solazo. En fin, el roncador descartó la teoría vampírica el día que se dio cuenta de lo mucho que me gusta el ajo (con todas sus consecuencias).
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