diumenge, 11 de novembre de 2018

Ñam ñam

Esta semana Apolonia, mi endocrina, me ha echado bronca por perder peso con demasiada diligencia, dice que no soporta a la gente que seguimos las dietas al pie de la letra... 


Sé que lo dice porque tengo que ser menos estricta y porque debo de ser la única que le hace caso y, en lugar de alegrarse, es más fácil echarme la culpa a mí. Total, que me ha dicho que este fin de semana me dé a la bebida y coma a destajo, en plan pizza y todo lo que se me pueda ocurrir: me acabo de comer un cuadradito de chocolate negro, y ese ha sido todo mi desfase. Necesito ideas de algo a lo que no me pueda resistir, que me haga salivar tal cual perro de Pavlov, me he quedado en blanco: ¡es que ni ser gorda se me da bien!

dimecres, 7 de novembre de 2018

Hay olores que matan

Esta semana me he visto oblidada a confiscar un desodorante AXE en una de mis clases, pensaba que ya los tenía adoctrinados (acto que hago a conciencia) y conocían mi problema con esa marca, no solo porque todos sus anuncios son sexistas, también porque los perfumistas o encargados de torturar nuestras papilas olfativas (no sé cómo se llamará esa profesión) han creado el repelente de insectos y de mujeres perfectos, es un dos en uno que la mayoría de mis alumnos insisten en usar. 


Lo sorprendente es que luego me vienen entre sollozos y no entienden cómo no encuentran novia o les duran tan poco (sí, mis alumnos me tienen esa confianza, y mira que hago todo lo posible para que no sea así, y no me taladren con temas tan interesantes, ni de mi incumbencia): ¡si es que no pueden respirar porque te pones ese desodorante! Estoy convencida de que su sudor natural es menos tóxico.

diumenge, 4 de novembre de 2018

5 minutos de gloria

¡Cuidado! Dani Martin tiene rosácea... y lo cierto es que agradezco que los famosos den visibilidad a enfermedades de este tipo para que tal vez con ello en los hospitales haya dermatólogos de guardia en urgencias, porque es un poco patético que te digan que lo que tienes son picadas de mosquito, y hace que te cuestiones el buen hacer de nuestras universidades.


No voy a hablar de mi piel, porque eso es un caso aparte, pero es muy terrible pensar que la gente le dé tanta importancia a unas manchitas en la cara de un famoso, cuando los mundanos va a trabajar y llevan con mucha dignidad cosas mucho peores, desde simples rosáceas a psoriasis. Solo puedo recordar de mi periplo por los hospitales que me hicieron múltiples fotografías, sin diagnósticos fiable, y que ahora deben de estar publicados en la red mis preciosos eritemas, angiodemas y todos los demas que circulan por mi piel y que no me impiden tener una vida normal, a pesar de que a las farmacéuticas parecía que era lo que más les preocupaba, cómo me sentía socialmente y cómo me afectaba en las relaciones sexuales (porque sr Dani Martin, ahí, en sus zonas íntimas, también puede tener problemas de piel). Aquí van mis cinco minutos de gloria y famoseo reivindicativos.

dijous, 1 de novembre de 2018

Drogas no, gracias

Esta semana me han dado (perdón, recetado, que no se confunda nadie) opiáceos y no es lo que esperaba, está claro que están sobrevalorados o que tienen un publicista buenísimo, porque aquí estoy y sigo, con ese constante dolor que si yo no fuera tan buena chica ya me hubiera llevado a matar y a cortar cabezas.


Que una tiene un aguante, pero a veces me desespera. El caso es que con todo lo que llevan recetándome creo que me voy a hacer una tortillita, ríete tú de comerte unas setitas, eso puede ser una de dos: o bien muero en el acto o bien me paso lo que queda de año celebrando la vida.

dimarts, 30 d’octubre de 2018

Fruta de temporada

Bien, ya ha empezado la temporada de los comedores compulsivos de mandarinas, que no respetan al prójimo sensible a los olores fuertes, aunque puestos a elegir, los prefiero a los que no se duchan, claro está; es más, esos podrían comer mandarinas, a kilos si quisieran. Que conste que no tengo nada en contra de las mandarinas, ni siquiera puedo decir que no me gusten, pero deberían venderlas con unas toallitas para bebés, de esas que quitan todas las manchas y olores posibles, porque mi pituitaria está claro que funciona mejor que la del resto de la humanidad.


Esto viene con gif instructivo: cómo cortar mandarinas.

Con decir que el otro día mi compañera de trabajo (no he dicho que sea buena compañera, por fortuna tengo dos más y me han salido majas, porque esta se las trae y me da para unas cuantas entradas) se quitó los zapatos, impunemente y sin pudor alguno, e incité a una de las buenas a comer mandarinas y me restregué por la nariz las pieles sobrantes de esa maldita fruta, qué alivio que sentí.

dilluns, 29 d’octubre de 2018

Una vida sin nata

La dieta va viento en popa a toda vela... llevo perdidos diez kilos y nadie, absolutamente nadie, lo ha notado. Mi madre, que es siempre tan buena mujer conmigo que no sé cómo me sorprende, le dijo a mi marido que lo veía más delgado, ¡¡¡a ÉL!!! Eso es amor de madre y lo demás es tontería. Ni siquiera en el trabajo, ni alumnos ni compañeros, tengo varias teorías: o me miran muy poco o son unos tremendos envidiosos; otra sería que tienen un problema generalizado en la vista y la próxima salida didáctica la haremos al oftalmólogo; y ya no se me ocurren más para que NADIE comente lo estupenda que estoy.


Lo cierto es que solamente he bajado una talla, uso prácticamente la misma ropa y se me nota poco, cosa que me molesta de un modo absurdo... suerte que la endocrina lo mide todo y me felicita a menudo, porque tengo la motivación por los suelos. Se ve que soy lo que en italia se llama: "una falsa magra" (magra significa delgada), de las que no se nos nota hasta que te quitas la ropa y dejas suelto al monstruo del culo enorme que se quedó pegado a mí, y que he conseguido erradicar a base de no comer azúcar (por todos es conocida mi adicción) ni la nata de la desnatada.

diumenge, 28 d’octubre de 2018

Que se mueran los feos

Cada vez que oigo "dicen que la verdad es el olvido" pienso en cuando se encienden las luces en la discoteca y te arrepientes mucho, muchísimo, de lo que tienes al lado, si es que se te olvida no solo el nombre, te faltan piernas para salir corriendo. Qué tendrá la oscuridad de la discoteca, igual es que le ponen esa luz azulácea que meten en las pescaderías para que la comida te parezca más fresca y apetecible. 



Algo de eso hay seguro, a mí me brillan los dientes y las piernas, así que algo de luz ultravioleta habrá en el tema: oye, que igual pone morena o algo, lo que está claro es que distingue los billetes falsos, pero no los rollos de discoteca feos. Digo yo, además de abrir las luces para indicar que se acaba la fiesta, también podrían poner esa canción tan bonita que alguien les dedicó: Que se mueran los feos.
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