dilluns, 22 desembre de 2014

Mi habitado jardín

Mi jardín es un lugar extraño y desordenado. No me importaría, me gustan los jardines ingleses, en los que la naturaleza se expande a sus anchas y la belleza floral es magnífica. Lo malo es que se ha convertido en un espacio inhóspito en el que cohabitan arañas, pulgones, mosquitas y otros bichos feos y molestos. 


Los que más me preocupan: las orugas. Ya sé que igual se convierten en mariposas y eso me haría muy feliz y sería precioso. Pero no creo que sea el caso, de momento se dedican a cagar (que parece poco, pero a medida que crecen también lo hace el tamaño de la defecación, así que no es cosa de broma).

No, oruguita, no si puedo evitarlo, en mi jardín, ¡no!

Los muy gusanos... se han reproducido y tengo hasta capullos (y no es un insulto, aunque como si lo fuera), han devorado todas las plantas aromáticas, menos el perejil, por alguna extraña razón no les ha gustado; aunque tú déjales un tiempo, ayer me vi uno a puntito de comerse el zapato del roncador, a este paso, les compraremos una mantita y juguetes como a cualquier otro animal de compañía.

diumenge, 21 desembre de 2014

Del año de María Castaña

Lo más grave de ir al dentista es saber que te va a doler, te va a costar mucho dinero y, lo peor de todo, que las revistas de la sala de estar (en la que vas a estar un buen rato) son del año de María Castaña.

A ver, que con lo que cobran ya podrían renovar alguna suscripción y no de las horribles revistas del corazón, a mí me gustaría encontrar alguna de viajes o del estilo, que me hagan soñar y olvidar que estoy allí, esperando a ser torturada.


Ya que ha salido la frase, en tiempos de Maricastañas y sus variables viene de una señora que existió realmente, María Castaña vivió en el siglo XIV, se ve que inició una protesta contra los tributos abusivos que cobraba el Obispado y, por tanto, la Corona de Castilla. Bueno, pues parece que no han cambiado tanto los tiempos a pesar de los siglos: ni unos ni otros.

dissabte, 20 desembre de 2014

Menuda soy con el doña

Estoy un poco harta de las llamadas que te hacen al fijo o al móvil, alguien les da tus datos (preferentemente el banco o la propia compañía telefónica) y se creen con el derecho de llamarte para todo. 

Hace unos días me llamaron y me pidieron mi consentimiento para grabar la conversación de lo que íbamos a hablar. Evidentemente le dije que no se lo daba, que seguro que su información era interesantísima, pero que no me daba la gana de que encima de venderme algo tuviera que aguantar eso. Le pareció extraño: disculpe, pero no quiero ser una superstar y no me gusta que me fotografíen, filmen o cosas varias, para eso ya están los famosos y cobran.

Y ya cuando te vienen con el doña, mire usted, primero de todo, que eso está en desuso y, en segundo lugar, llámeme honorable y excelentísima, ya puestos. Habráse visto tal falsedad, que a mí tanta moñería para venderme algo me molesta, ¿solamente me pasa a mí?

divendres, 19 desembre de 2014

Fiesta de fin de temporada

A partir de hoy se termina esto de ir cada día a clase, esto de la universidad va a acabar conmigo. De todos modos, no terminan los exámenes, porque en enero tengo un par, pero voy a tomarme un par de días de desconexión, que me los merezco.



En la universidad ya se siente esa sensación de libertad después de la tensión de estos días, sobre todo en las paredes y postes, empapelados de panfletos anunciando megafarras y fiestas. Casi me estaba apeteciendo ir, a pesar de la distancia generacional y de que a mí me cuesta esto la noche, siempre he sido más de brunch (que suena muy in).




Bueno, ahí estaba, planteándome mover el esqueleto con el roncador, desafiando la gravedad de nuestros cuerpos... cuando vi cuánto costaba la entrada y la consumición. Solo puedo decir que si me cobran como gran chollo 10 euros por un cubata, más les vale que el ron sea auténtico de La Habana. Se me pasaron las ganas, pero mi pregunta es: ¿cómo se lo pueden permitir los universitarios?

dijous, 18 desembre de 2014

Lo más en recolección de petróleo

Estos científicos siempre me sorprenden, al final la realidad siempre supera a la ciencia ficción. Han hecho una propuesta que, por otro lado, de lo sencilla que es, parece demasiado fácil. Pretenden magnetizar el petróleo para que cuando haya un vertido sea más fácil la recogida (no como ahora, que es el peor desastre).

Ya sé que no es lo mismo, cualquiera sabe que lo de Han Solo era carbonita (una friki, mejor dicho). 
Me daba mal rollo poer el petróleo real.

No hay que ser un lumbrera para pensar esto y se ve que a nadie se le había ocurrido. Creo que voy a hacerme inventora o algo parecido, porque ideas tengo un montón, pero siempre pienso que ya estará inventado y luego salen noticias como esta.


Y, ya que se ponen, ¿no podríamos hacer algo con el polvo? Resulta que el roncador, además de lo de los ronquidos (bueno, es sumativo, porque tiene relación), es alérgico al polvo. A mí al principio me pareció una excusa estupenda para no hacer las tareas de casa, pero como en su momento las delegué en Jackie (os recuerdo que es la maravillosa señora que viene a hacer la limpieza a nuestra humilde, pero con chacha, morada), deduje que igual sí que era alérgico. Pues eso, que les metan a los ácaros algun spray magnético y les paso el imán a saco. Y ya está, se acabó la alergia (aunque igual no es tan fácil).


dimecres, 17 desembre de 2014

Como Robin Hood

He vuelto a engancharme al Twitter de la policía, no sé que tiene que si no lo leo como mínimo una vez a la semana, no soy nadie. Me divierte, es como ver CSI, pero a lo cafre. Que conste que no tengo nada en contra de la policía, pero alguien que lleva un arma o que sostiene una porra contra otro ser humano, pues no me da confianza, qué queréis que os diga.


A mi roncador, por ejemplo, si le da un yuyu y se me vuelve loco, lo máximo que me hará es lanzarme el teclado o pulsar F5, para ver si me actualizo; pero a esta gente si se les va la olla... la que pueden liar. Que me da mal rollo, vamos, y desde pequeñita, cosillas que tiene una o que tal vez habrá visto.

A esta, cualquiera la atraca

Bueno, pues ayer, sin ir más lejos, leí que han detenido a una banda organizada que se dedicaba a robar a ancianos. Pues ahí me saco el sombrero, porque esto de robar no es nada bonito, que hay gente que se ve obligada, pero sin hacer daño ni molestar demasiado, por favor. ¡A ancianos! Estos eran unos abusicas, que roben al rico, como Robin Hood y no a la pobre gente indefensa que cobra unas pensiones irrisorias (para quien las paga, claro, porque a ellos no les dará la risa seguro).

dimarts, 16 desembre de 2014

Namaste

Hoy he vuelto de nuevo a pilates, me he pasado como media hora meditando si iba por la mañana o por la tarde... el problema no es hacer ejercicio (bueno, también), pero es que me han recetado un relajante muscular y me paso medio día zombi y con una modorra impresionante, así que cualquier esfuerzo que requiera levantarse de la silla hace que me plantee mi existencia. El sitio no tiene desperdicio, es rollito alternativo/yoga/flores de Bach, así que salgo colocadísima de incienso y cosas varias.


A ver, en teoría me está disminuyendo el dolor (por fortuna, porque me duele absolutamente todo, imagínate si no lo tomara). Ahora, además, resulta que tengo tortícolis, me levanto cada día en posición mirando a Cuenca y tengo dos teorías posibles, o bien me paso la noche estirando el cuello para evitar los ronquidos de mi marido o bien soy sonámbula y no quiero saber qué hago.


Al final he ido por la mañana (ahora que puedo), más adelante no me tocará otra que ir por la tarde. El caso es que a todo el mundo parece que le había dado pereza y estaba sola: clase particular a precio de colectiva, hoy va a ser un gran día.
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