divendres, 15 de juliol de 2016

El pragmático

Adoro que la gente sea pragmática: sin ir más lejos, hay un señor que coge cada día el tren y, como es habitual, vamos llenitos de estranjeros enamorados de nuestras playas y de Barcelona, así que no hay manera de pillar asiento ni apenas milímetro cuadrado. Pues él entra, se monta su chiringuito consistente en una sillita plegable mega mini y su preciado libro. De mayor quiero ser como él, porque además no tiene ningún tipo de pudor ni de reparo, que me lleva unos pantaloncitos tejanos cortísimos (oye, que si las jovencitas los llevan, ¿por qué no él?).


Cualquier día nos viene con una piscina hinchable y nos monta ahí una party de espuma, seguro que triunfaría. Yo, por si las moscas, voy a ponerme el bañador y meteré en la bolsa un botecito de esos para hacer burbujas, porque yo también me apunto a un bombardeo, y más después de los días calurosos que nos han estado haciendo, en los que ni el desodorante podía rescatarnos de esa sensación de malolientes y desaseados que conlleva el caluroso verano en Barcelona.

3 comentaris:

  1. si uno no se ducha, el desodorante con el sudor forma una combinación insufrible.
    yo voy con bermudas y chanclas, pero se me olvida que ya voy teniendo una edad, glupss...

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  2. Jajaja No tiene arte ni ná, el colega!

    Un besazo, flor!

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