dijous, 9 de juliol de 2015

En la línea

No hay nada mejor para mantener la línea que ir a comer a casa de mi madre. Su especialidad son las patatas fritas y, como estamos medio a régimen (yo menos, pero al roncador lo tengo a agua sin pan), nos ha tenido que cambiar el menú. 



En resumen, a ella le parece que una ensalada (aunque contenga muchos ingredientes) no alimenta, así que nos puso de carne hasta arriba, incluso quiso que nos lleváramos algunas costillitas en la bolsa térmica... la dietista nos va a matar, mira que antes de ir le dije: pavo o pollo, no te compliques.



Casi, casi, como mi roncador.
Bueno, no hay mal que por bien no venga, como nos vio tan apurados, nos llevó a caminar. Es decir, creo que llegamos al pueblo de al lado e incluso un poco más. Al día siguiente no podía con mi alma, pero unos días con mi madre y seguro que se me ponen unas piernas de modelo que ni la más top ten de las modelos. 

5 comentaris:

  1. Jajajaja Así somos las madres....todo nos parece poco. Temiéndole estoy yo al mes en Cádiz, siempre vuelvo con un par de kilos más.
    BESOS!

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  2. las madres tienen el propósito de cebarnos, es así, no se puede evitar

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  3. Mi madre nunca ha sido de cebar a nadie pero mi suegra es otro cantar. Jajajaja. Besotes!!!

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  4. algo de razón tiene, la lechuga es más del 90% agua.
    mira que tener a tu chico a agua sin pan, pobre, jajaja.

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  5. Jajajaj mi madre si que me suele cebar!
    Besos

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