dimecres, 29 de juliol de 2015

Un helado

Hoy me he levantado con ganas de comerme el helado más grande que pudiera encontrar, incluso he estado mirando heladeras para hacérmelo yo misma (no por el placer de hacer algo con mis manos, por poner los ingredientes que más me apetecieran), pero como siempre me ha podido la pereza. Todavía no entiendo cómo me hago yo misma los panes, aunque la panificadora ayuda bastante, así que diría que los hace ella, ¿no?



Bueno, al grano, como me estoy poniendo yogurín (o sea, vuelve a entrarme mi antigua ropa), he decidido ponerle remedio, porque el siguiente paso eran patatas fritas y bradsburt (qué les pondrán, no sé qué es si el pan, la salsa, la salchicha, alguna droga adictiva, TODO).



Ante el presagio de inminente atracón, olvidándome de la dieta (la dietista dice que quiere verme en setiembre, ¿será un adiós?), he decidido pesarme y recordar cuánto sudor y lágrimas me ha costado el tipín (a veces me pongo muy Olivia de Havilland, estilo Lo que el viento se llevó u otras). Pues mira, ha funcionado, que podía haber sido efecto rebote, porque no hay nada que me deprima más que báscula y final de mes.

4 comentaris:

  1. Qué bien!! Enhorabuena y a permitirte pequeños caprichos, ya vendrá septiembre ;)
    BESOS!

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  2. Enhorabuena, guapa!
    Mantente, que es lo complicado, aunque te des un capricho una vez por semana. Ese es el mejor truco. Decide un día para "pasarte", y el resto, a raya. Cuando llegue ese día, si te apetece un capricho, te lo das. Hay veces en que ni te saltarás la "dieta".
    Besos!

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  3. seguro que estás estupenda! y por permitirte un homenaje de vez en cuando no pasa nada.

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