dilluns, 9 de novembre de 2015

Cuando no hay salud, la mala leche

Después de un mes con dolor intenso en el que yo, la paciente, indicaba que empezaba claramente en el bajo vientre, a pesar de que tenía otras marcas visibles en la piel posiblemente relacionadas con eso, y por lo que tres internistas diferentes, con tres semanas de diferencia de urgencias, dijeron que era evidente una, que me habían picado mosquitos; la otra, que me fuera al dermatólogo porque pintaba a reacción cutánea a medicamentos o a mis queridas gatas; o el tercero, algo autoinmune y mi cuerpo estaba atacando a sus propios componentes (con lo inteligente que es mi cuerpo y lo pocos confiados que son esos médicos).



Pues bien, en ese transcurso he pedido hora con el dermatólogo y el ginecólogo, porque yo, médico sin vocación ni estudios, convencida de que era un tema digestivo, me dejé asesorar por médicos de urgencias más parecidos a curanderos de mala muerte que a otra cosa. En este país se ha primado la cantidad de licenciados y no la calidad, se hace muy evidente, porque para mí un buen médico es alguien que intenta averiguar, calmar, diagnosticar y aliviar síntomas. Y no critico la medicina pública, solamente, ya que por fortuna puedo pagar (o hago el esfuerzo de pagar) una mutua privada que me ha dado exactamente las mismas soluciones: he hecho la ruta por los hospitales privados y públicos que me rodean y los médicos están cortados por el mismo patrón (como mínimo son coherentes).



Para mi alivio y fe en la profesión, mi dermatólogo, por fin, transcurridas tres semanas de dolor, al que debo añadir la incertidumbre de la causa, me pidió un análisis de sangre. Hasta ese día no me habían hecho ni una simple prueba escudándose en que no sabían cuál hacer, que eso era tema del dermatólogo, dado que mi dolencia se originaba en la piel (a mí me han enseñado que el cuerpo es un todo y me dolía el bajo vientre, pero qué va a saber el paciente de su dolencia, omitamos su buen criterio, puesto que es el que sufre). En fin, parece ser que tengo una infección aguda y el dermatólogo, sabedor de cosas de la piel, no de mi interior, cree que debería verme alguien de medicina interna o un digestivo. Además, quiere descartar que no sea un gusanito muy malo, yo lo llamo Anakonda (empieza por A y tiene una K, lo mío no es la memoria), pero no creo, porque el hambre no me lo ha quitado nada y los quilos menos. 


Pues bien, como mínimo me estoy tomando antibiótico y cortisona, incluso confío que mi propio cuerpo se haya sanado, porque es sabio, fuerte y acostumbrado a la incompetencia médica, así que busca alternativas auto-curativas (que no autoinmunes). Ahora, a esperar que me den hora con medicina interna, aunque ya no me preocupa, probablemente no moriré de esto, eso sí, no les deseo a esos médicos ninguna dolencia física que les obligue a ir de urgencias, lo llevan claro. Mientras espero, seguirá el dolor, las marcas en la piel y los bultos que tengo por todo el cuerpo, todo un cuadro médico que a mí me parece preocupante, pero soy una simple mortal con dos carreras de letras y una incipiente de científica a la que no puedo dedicar tiempo porque permanentemente estoy mala (estos médicos, encima, están truncando mi educación, qué terrible, todo apunta a complot educativo). Voy a tener que poner un par de velas a un santo, a ver si por el poder de un milagro, que no del ser humano, me recupero bien pronto; que entre los estudios, el trabajo y la infección, empiezo a ir algo agotadilla.

8 comentaris:

  1. Lo que ha fallado aqui es, por un lado, la capacidad de escucha (a ver si van a tener que incluir una asignatura de escucha activa en el mir). Y por otro, que no te hallan mandado antes ni un simple análisis. Y esto ultimo más que incompetencia, suena a ahorro de recursos...¡qué triste!
    BESOS!

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  2. Es que últimamente los médicos pasan de todo!
    Besos y mejorate

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  3. Escucha atu cuerpo que es el que más sabe de ti

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  4. no tienen ni idea muchos médicos de ahora, y luego se ponen muy dignos a emitir comunicados quejándose del desprestigio que sufre su profesión.
    espero que lo que tienes no sea importante y que encuentres un médico competente...
    besos

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  5. Buff! Yo llevo 2 años y medio de pruebas, teorías y diagnósticos variados para una lesión en la pierna que me hice jugando a fútbol (sigo yendo a recuperación...), y año y medio para otro tema de molestias de visión, también con decenas de pruebas, teorías y diagnósticos diversos que no me han detectado ni causa ni solución. En ambos casos, combinando sanidad pública y la mutua privada que me ponen en el curro. Cuando a uno le toca sufrir estas cosas, se multiplica por mil la rabia que siento hacia los cenutrios que votan a partidos que recortan en sanidad, educación y similares...

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  6. (por cierto, lo de la Anakonda... es el Anisakis? Eso que dicen que lleva el pescado crudo, vaya...)

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    Respostes
    1. Sí, sí, Anisakis, pero ni he comido pescado de ningún tipo desde hace meses ni creo que sea eso. Ya estoy más tranquila, hoy voy a ver si alguien de medicina interna se digna a escucharme, porque si me hicieran pruebas ya me sentiría un poco más arropada.

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  7. Gracias a todos por vuestros comentarios. Es que a veces me enfado mucho y el blog me va de perlas.

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