dijous, 11 de juny del 2015

Por fin, llegó el verano

Sí, ya sé que justo esta semana vienen tormentas y el diluvio universal, aunque aquí siga el calor (luego lloverá y me quejaré por eso). Pero cuando digo que llegó el verano no es por el tiempo, es porque por fin soy libre. Terminé exámenes y vuelve a salir el sol.


Después de unos días de desconexión porque esto de los exámenes cada vez se parece más al día después de salir de marcha y tener resaca, he cargado pilas y encima traigo buenas noticias: ¡APROBADA! Sin notazas ni florituras, pero ya me va bien, que he tenido la sensación de que me exprimían el cerebro y no me recuperaba ni con potasio, magnesio ni nada que diera energía.


Y lo que me queda. Estoy por empezar a estudiar ya mismo para septiembre (y ya de paso a ahorrar, que la matrícula me va a dejar sin blanca). De todos modos, ahora puedo decir que ya llegó el verano y que viva la vida loca. O sea, que voy a hacer exactamente lo mismo que ahora, pero sin estudiar y sin esa maldita sensación de que se va a acabar el mundo en cualquier momento.

dilluns, 8 de juny del 2015

Sentirse gato

No solamente tengo la sensación de oler a gato, también de ser uno. Entre los lametones y que se pasan todo el día encima mío, cualquier día le contesto al roncador con un miau. Si es que ya no sé dónde empiezan ellas y acabo yo. Además, como son negras, su capacidad de camuflaje es admirable, y me ponen esos ojitos (he encontrado este vídeo en la red, lo describe perfectamente).


Estoy pensando en sacarles partido y montar un chiringuito de pressing cats, porque se pasan el día peleando y gruñendo cual Hulk Hogan, pero sin rasgarse las vestiduras ni el puntito hortera; eso sí, igual de salvajes y con la misma violencia fingida, porque en el fondo son hermanas y a pesar de alguna heridita, sus peleas terminan en mimos.



Que conste que tengo todos los apuntes con marcas de dientes, no sé si es que cuando estudio se sienten solas y es una llamada de atención o simplemente les mola morder el papel. El caso es que ahora podría alegar que mis gatos se me han comido los deberes.

diumenge, 7 de juny del 2015

Esperando notas

Como diría el gran Julio César, alea jacta est (que se note mi formación clásica, o sea, la suerte está echada). He terminado los exámenes, siempre y cuando apruebe, porque no las tengo todas conmigo, en unos días sabré las notas y si tengo que ir a recuperación. 


Ya se podrían dar más caña, que con tanto examen tipo test la única ventaja debería ser que se corrigen con lector óptico y, a pesar de ello, tardan lo suyo en la corrección, para que tengamos más tiempo de reacción, digo yo. Tal como decía mi adorado marido cuando estudiábamos juntos: espero que Dios reparta suerte, porque si reparte justicia no sé yo cómo habrá ido.

divendres, 5 de juny del 2015

CSI

A mí todas estas series policíacas rollo CSI y varios me tiene muy indignada, primero, porque no me imagino al cuerpo de policía nacional buscando el ADN de nadie, ¿Dónde?¿Base de datos?¿Eso qué es? 


Si te roban y te viene la científica a casa te lo van a poner todo perdido de un polvillo blanco (sin malpensar), es lo que se llamaría mucho ruido y pocas nueces. Todo el mundo sabe que si te roban, a reclamar al seguro, nunca a la policía. O que se lo pregunten a mis padres, sin noticias de los que les entraron a robar en casa, y mira que lo dejaron todo perdido. Fijo que había huellas dactilares, porque hicieron un parón para tomarse un refresco y mi madre, eso sí, la nevera de acero inoxidable la tiene reluciente (allí había huellas seguro).


En segundo lugar, ni se me pasa por la cabeza lo de preservar el lugar del crimen. Si te encuentras un cadáver en mitad de la calle, una de dos, o pasas de todo y llamas desde una distancia prudencial a la policía; o bien eres una buena persona (cada vez escasean más), te la juegas y haces todo lo posible por revivirlo (sin éxito, porque ni idea de primeros auxilios ni de medicina por mucho que mires series de médicos) y te has cargado todas las pruebas inculpatorias. 

dijous, 4 de juny del 2015

El testamento

Mi marido me ha mandado un enlace con un presupuesto para hacer el testamento, no sé si quiere matarme o divorciarse... ahora que lo pienso, en Cataluña tenemos separación de bienes, igual, sencillamente, se le esté pegando algo de mi pragmatismo. Por si las moscas, quedáis avisados, si no escribo durante unos días (un tiempo prudencial), aquí se habrá cometido un delito (aconsejo remitirse a la policía o tener en cuenta que se me va un poco la olla).


Claro, que siempre se lo puedo dejar todo (o sea, los gatos) a mi madre, ella sabrá qué hacer. Pensándolo mejor, voy a ser más cauta, podría estar envenenándome y yo sin enterarme, como no tomo pastillas ni nada para la espalda y dolencias varias, sería fácil colarme alguna sustancia letal, con una muerte lenta e indolora (que en el fondo es un buen nene y seguro que no quiere que sufra).


Bueno, igual me estoy montando la película, porque siempre le estoy dando la tabarra con el tema testamento y ahora que lo hace, me da por pensar que es un asesino en serie... y, en todo caso, con la de tiempo que fuimos amigos, estuvimos saliendo y ahora casados, no sería un asesino muy eficiente, que digamos. 

dimecres, 3 de juny del 2015

El mal

La gente muy alegre me da retorcijones, algo que es de agradecer cuando voy poco al baño, pero en general me molesta, no se puede estar siempre contento, es antinatural, nuestro cerebro no podría soportar tanta alegría, así que suelo pensar que mienten y en su sonrisa se esconde el mal.


A veces creo que viven del Prozac, con tanta sonrisa falsa, aunque no les culpo, yo soy adicta al Paracetamol (de un gramo, que una es una tía dura). A ver, que cuando te preguntan qué tal o si estás bien, lo lógico es contestar que no, que algún achaquillo tenemos todos, en mi caso es así: bien... poco a poco, las drogas ayudan...


A esa gente todo les va bien. No sé si es envidia (probablemente, soy más bien ácida, no alegre), pero se me eriza la piel y desconfío. En resumen, la gente desmasiado feliz me da grima.

dimarts, 2 de juny del 2015

Ante la tercera edad

Desde que voy a rehabilitación estoy muy puesta en temas de prótesis y de problemas de articulación, como soy la joven, la operación más light es una que se tiene que operar de juanetes.



De todos modos, la tercera edad ya no es lo que era, a mí me parece que van más allí por lo de hacer amigos (rollo casal, que cualquier día me sacan el dominó) que por las dolencias. Si es que van más ágiles que yo, tendrías que verlos cómo saltan de la camilla, que dan miedo, a mí me parecen unos temerarios. No sé con qué se dopan, pero me da que voy a hacer intercambio de pastillas, porque las mías no son tan efectivas.



Aunque también es cierto que a cierta edad ya estás de vuelta de todo, así que cadera de mentira o no, llevan una marcha todos que no se puede aguantar.
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