diumenge, 15 de setembre de 2019

Sin posdata

Me reconforta, de vez en cuando, ver una película de esas de llorera fácil, de esas en que, como dice el roncador, ponen el sonido de los violines en el momento justo para que se te escape la primera lagrimilla (y sin esos violines no funcionaría la cosa). Pues bien, no hay nada que me moleste más que romper ese momento maravilloso en el que entre sollozos entran las letras del final, con la música adecuada, que prolongan esa desdicha estéril, porque sabes que en cuanto se acabe del todo la olvidarás y no habrá más efectos en tu vida que haberte desahogado. Odio que te corten ese instante, así de tajantes, porque entra publicidad y te corta el rollo.


Y ahí viene la bofetada capitalista que te devuelve a la realidad y te entran ganas de llorar porque el domingo se acaba, algo que siempre me ha angustiado una barbaridad, esa antesala al inicio de la semana, no como los sábados, en los que vivo despreocupada; e incluso los viernes, preludio de la felicidad. ¿Alguien podría hablar con la gente de la tele? No sé quién se encarga de estas cosas, ¿programación? Pues bien, ¡no me corten los finales de las pelis! Lo peor es que estaba viendo Posdata: te quiero... es como si me hubieran dejado sin el te quiero.

dijous, 12 de setembre de 2019

Esa franja de edad

Acabo de abrir el correo electrónico y, por orden, el primer correo era de Gaes y el segundo para una regeneración de oído... como comprenderéis he decidido borrar el resto sin mirar, de pronto me he sentido viejuna. Así que si alguien me había mandado un enlace para transferir a mi cuenta unos millones de euros, aunque solo sea medio millón, avisadme por algun otro medio, que me he puesto radical con el botón de borrar.

¿Será que he entrado definitivamente en esa franja de edad en la que lo más emocionante que voy a recibir por correo electrónico son propuestas de préstamo por parte de mi banco? Porque las de crecimiento de pelo y de alargamiento de miembro, pues de momento como que no me preocupan. Una porque por fortuna heredé un buen pelaje y otra porque hasta la última vez que miré ahí abajo ese no era problema mío (supongo que mi nombre lleva a confusiones, o que son al tuntún).

divendres, 6 de setembre de 2019

Al teléfono

Últimamente he tenido que llamar a muchas empresas que tienen esa manía terrible de ponerte en espera con una musiquita fea, escandalosa, a un volumen demasiado alto y que encima es pegadiza, con lo que además de sacarte de quicio acabas por tararearla durante el resto del día. ¿Qué es lo que pretenderán con ello? Igual es una técnica de marketing para que te acuerdes de ellos, aunque sea para mal, después de todo, dicen que lo importante es que te acuerdes del nombre de la marca, no importa si para bien o para mal (aunque ya tengo alguna en la lista negra y os aseguro que no les interesa que me acuerde de ellas).



Compadezco la gente que tiene que atender esos teléfonos, porque cuando llevas tanto rato esperando es difícil contener la emoción (que no de alegría).



dimecres, 4 de setembre de 2019

Escape Room

Bien, os cuento que en estos pocos días de vuelta del trabajo me he sentido como si estuviera participando en un Escape Room del que no había escapatoria posible (a pesar de que estuve buscando el botón del pánico), ya no solo porque estoy obligada a trabajar (como todo hijo de vecino), también porque el primer día no recordaba ni contraseñas, ni los nombres de mis compañeros ni mucho menos que me cansara tanto esto de socializar y de estar a buenas con todo el mundo; con lo fácil que es en vacaciones sonreír durante todo el día, es que no requiere esfuerzo alguno.



Ahora que he conseguido ponerme al día con todos los correos, y que voy recuperando mis funciones, me he dado cuenta, y esto es muy importante, de que hay un puente en noviembre: ¡Oh, mi salvación!

dilluns, 2 de setembre de 2019

La luz

Me tiene intrigadísima el tema de la red eléctrica en Estados Unidos, no sé si es porque en las películas exageran o si verdaderamente es cierto que funciona maravillosamente bien, aquí la luz se va tan a menudo que casi estoy acostumbrada (a ver, igual una vez cada dos meses, más en invierno: cuando llueve es penitencia segura); a pesar de ello, suele sorprenderme ver películas apocalípticas donde hace años que la humanidad está casi finiquitada, pero resulta que funciona la luz, la red telefónica e Internet. Pues en mi casa no hay quién pille cobertura.



Es más, cuando hay un apagón suele salir en las noticias que se vuelven locos, hay revueltas y arrasan con los comercios, como si se fuera a acabar el mundo. Pues en agosto aquí parecía que ya se había acabado, cerraron casi todos los comercios y se hizo difícil abastecerse. No me sorprende que luego cuando viajan parezcan los reyes del mambo, para ellos debemos de ser un submundo. Eso sí, que no te dé un patatús estando de viaje en EUA, que te dejan tieso.

dissabte, 31 d’agost de 2019

Crossfit

Estoy un poco harta de esto que han venido a llamar Crossfit. Han puesto uno cerca de mi casa y me tienen hasta el moño esos especímenes sin camiseta (porque no hay ni uno que se la deje puesta, a pesar de que les absorbería todo el sudor y estarían más cómodos) dando vueltas a la manzana. Se lo comenté a una amiga, le dije que habían montado un gimnasio muy baratito al lado de casa y se estuvo riendo un buen rato... se ve que es carísimo y cada vez que he sacado la cabeza me ha parecido un lugar más bien parco y escaso. Para mí que es un entrenamiento durísimo orquestado por una dominatrix, y estoy pensando en dedicarme a ello y tener a un montón de hombres revoloteando a mi alrededor (como ahora, que se pasan todo el día corriendo, pero cobrando).


La Iglesia ya lo está explotando: el retorno de El pájaro espino.

El caso es que hablo de hombres porque hasta ahora no he visto a ninguna mujer, creo que tienen miedo de que tanta feromona cause estragos en la convivencia. De todos modos, creo que soy inmune, porque odio profundamente los desodorantes Axe y me contó la misma amiga (es mi informadora en temas de testosterona) que les ponen feromonas, y así mismo reconoció que a ella le gusta y se siente atraída. Algo que me sorprendió tanto que estoy por hacérmelo mirar, creo que mi parte cromañona olfativa está más desarrollada, puesto que a mí me repele, con lo que no debo de estar hecha para preservar la especie... ¿a ver si soy su destructora? Llamémosle anticristo o lo que sea (¿sabéis que eso me molaría mucho?).

dijous, 29 d’agost de 2019

Autoayuda

Me tiene intrigadísima lo de las tallas de la ropa, es que ya ni son orientativas, una pensaría que las 40 lo es en todas las marcas, pero luego resulta que llevas desde la 36 hasta la 42. No lo entiendo, con el auge que tiene la venta online, ya podrían tener algun tipo de convención en la que aquí y en Sebastopol fueran equivalentes. 



No sé si lo hacen para que te sientas gorda o anoréxica, lo que sí que sé es que distorsionan la realidad. Al igual que los espejos de las tiendas, que luego llegas a casa y resulta que te quedarías a vivir en esa boutique para toda la vida, en la que eres una sílfides y todo te sienta de maravilla. Por fortuna, cada vez los comerciales son menos profesionales y ni siquiera te pelotean ni te sueltan la perorata, o ya me tienen montando una tienda de campaña para que sentirme más bella, y déjate de libros de autoayuda.

dimarts, 27 d’agost de 2019

El desembarco

Normalmente no voy a la playa en verano, es lo que tiene vivir en pueblo costero, y en todo caso voy a primerísima hora, antes de ir a hacer la compra. Con lo que me ahorro toda la marabunta de gente que parece que esté tomando la playa, estilo desembarco de Normandía, o así me hacen sentir: primero llega la primera línea defensiva, principalmente los abuelos, que se levantan más temprano; toman posiciones e incluso guardan sitio a la familia, plantando su bandera (quiero decir sombrilla) y creando un perímetro defensivo, lo que viene a llamarse militarmente la cabeza de playa, para más tarde fortificar su zona con el resto de refuerzos (dícese primos, nietos, amigos y el que haga falta).


Y como vengan con pelota y raquetas ya se montan su zona de juegos y barbacoa. En serio, sé que parece que exagere, pero es que me maravilla cómo deben de ir metidos en el coche con tantos complementos. Estoy convencida que más de uno deja al cuñado haciendo guardia durante toda la noche para que no les quiten el sitio. Fijo que se pasan el resto del año entrenando para esos meses en los que conquistan la arena de nuestras playas.

diumenge, 25 d’agost de 2019

Todavía de vacaciones

Mi madre, la jubilada (solo tengo una, que conste), insiste en que el verano ya se ha acabado, y a veces pienso que por fortuna hablo con ella por teléfono y puedo tapar el intercomunicador u oiría a su hija proferir sapos y culebras de su boca. Esta mujer, que me dio la vida, me la está quitando lentamente con sus comentarios. Para que luego digan que la televisión no hace mella en las mentes inocentes, que vienen con lo de La vuelta al coles desde hace 3 semanas y me tienen agobiadísima con el tema. Y ahora cómo le hago entender a mi madre, a su edad, que todo lo que dicen en la tele no es cierto y lo que pasa es que no venden un colín.


¡Todavía me queda una semana! En ese tiempo puede acabarse el mundo, incendiarse mi centro de trabajo, que mi doctora me diagnostique ansiedad causada por una madre desnaturalizada... Qué se yo, las posibilidades son infinitas; pero lo que está claro es que todavía estoy de vacaciones (y de mudanza, claro está).

divendres, 23 d’agost de 2019

La semilla del caos y de la extinción

¿Alguien se ha planteado que esto de los challenger es un método de regulación demográfica ideado por grandes mentes políticas? Seguro que tras ello está una sociedad secreta formada por los más grandes pensadores de esta época, aunque igual se han pasado algo con las copas. Déjate de lo del control de natalidad, ya si eso, proponemos un par de retos virales en la red y ahí insertamos la semilla de la extinción. Es que ni Dios lo hubiera hecho mejor, qué diluvio ni plaga universal. Incluso Darwin estaría de acuerdo, preserva la especie y la mejora, que hay que ser muy tonto para hacer ciertas cosas.



Hace unos días una amiga mía, que es madre, decía de su hijo que ya está bien que le tenga miedo a las cosas, que el miedo también puede ser un mecanismo de defensa, ¡Y LO ES! A ver, si tu hijo quiere tirarse desde un quinto piso a la piscina, que se tire, que no merece vivir y hace tiempo que ya sus neuronas se suicidaron.

dimecres, 21 d’agost de 2019

Invisible

Harta de que mi móvil no reconozca mi huella dactilar ni el tacto de mis dedos, de tener que llamar a mis padres para que suban el ascensor conmigo dentro porque es táctil y pasa de mí, hartísima de las luces en los baños que se activan por movimiento (que me marco cada bailoteo y ni caso) y, por supuestísimo, ¡de las puertas automáticas!


Y ahí no se queda el trauma, que la gente choca conmigo por la calle, estando parada y vestida con colores chillones, como si no existiera, y sé que no soy una superheroína con el poder de la invisibilidad porque intenté colarme en un concierto y me pillaron (claro, que igual los seguratas tienen el poder de verme, pero casi que paso de la teoría, sería rizar mucho el rizo). Y si me meto en un ascensor, siempre hay alguien que apoya su espalda en mí, como si fuera la pared. Un día de estos me convertiré en una super villana y lo van a lamentar todos.

dilluns, 19 d’agost de 2019

5 minutes date

Estaba pensando en montar una secta, así, sin más, porque me aburro (ya os contaré en unos días, en los que moriré de estrés porque ya estaré trabajando y no podré perder el tiempo en tonterías). Estará formada por gente guapa y molona, aunque pensándolo mejor, casi que no, porque si soy su líder igual pierden pronto la pasión por adorarme, a pesar de tener una gran personalidad y otros dotes, claro está, que hoy en día la imagen lo es todo, o me diréis que cuando conocéis a alguien lo primero en lo que os fijáis son los ojos, ¡venga ya!¡¿Y el culo?! Casi mejor que sea alguna cosa al azar, montar un 5 minutes speed date, en el que los candidatos irían contándome su vida en 5 minutos, más por pereza que por hacer un casting en condiciones, y así también les creas la ilusión de que los has elegido, y no como sucede en estos eventos, en los que hombres y mujeres marcan todos los nombres porque así seguro que hacen match con alguien y les sube la autoestima, no por iniciar un gran idilio.


De todos modos, creo que voy a pasar, no consigo ni que me siga nadie en Instagram, así que mi poder de convocatoria debe de ser muy limitado... eso sí, exclusivo. Además, me traería mucho trabajo, yo soy más de que me den órdenes y de trabajar poco, así que sentar las bases teóricas de una secta me absorbería toda la energía. Lo mío va más en la línea de una frase de Bill Gates que versa: "Siempre escogeré a un vago para hacer un trabajo difícil... porque encontrará una manera sencilla de hacerlo", y ese es mi mantra.

dissabte, 17 d’agost de 2019

Tocar la gaita

Hay dos instrumentos musicales, y todos los que se deriven, que cada vez que los escucho pienso que los ideó alguien con los peores vecinos del mundo, porque solo pudieron ser creados para la tortura auditiva: el acordeón y la gaita. Sé que ambos tienen sus fans y estoy convencida de que hay una tesis psicológica sobre el tema, porque tiene que haber alguna explicación, aunque derive en trastornos graves de la conducta (del que los escucha y del que los toca, por supuesto). Algun tipo de afán de venganza perversa o bien una madre preocupada por las tendencias sociópatas que, ante el desprecio total y la cruel indiferencia de su hijo, intenta subsanar esos comportamientos con una afición menos nociva, como la música, y el niño qué va a elegir... no sé, no soy una experta, pero algo de todo ello hay.


Si es que la gaita tiene toda la pinta de un gallo desgañitado, literal, es como ponerle la miel en los labios al niño. Soy consciente de que mi imaginería es abundante, esperpéntica y más bien cruel, pero no me negaréis que tiene cierta lógica oculta (al igual). Por si no lo habíais pensado: qué os parece la carita de buen nene que tiene Hevia, ahí tiene que haber alguna cosilla. Con el acordeón ni entro al trapo, solo con pensar en lo que pesa ya me parece evidente el suplicio y la congoja que acarrean.

dijous, 15 d’agost de 2019

Familia monoparental

A quince días de que se acabe el mundo, o sea, de volver a trabajar, os comunico que estoy en pleno traslado de domicilio y más estresada que antes de empezar vacaciones. En lo que tienen mucho que ver: los días que pasé con mi madre en el pueblo; y, por supuesto, los devenires de mi hipocondríaco progenitor (la parte buena es que ya he conocido a varios médicos casaderos). Creo que llegados a este punto tengo que contaros que mis padres están felizmente casados (bueno, tolerados) y que el hecho de que la mitad del año vivan separados es circunstancial, relacionado con cuestiones climáticas, y muy difícil de explicar, pero es así y no los voy a juzgar a estas alturas, el caso es que les funciona -eso si mi madre no se lo carga en cuanto vuelva del pueblo, que la vi muy interesada en los venenos para ratas; a pesar de que yo le recomendé la instructiva película "Extraños en un tren".


Así estoy, otra vez empaquetando mi vida, que ya me podrían hacer tarifa plana o VIP los de las mudanzas (de vacaciones todos y todavía no he encontrado empresa). Lo mejor de todo es que Shana, la gatita que acogí hace unos meses, tímida, sumisa y, como diría una amiga, discapacitada (ella lo achaca a deformación profesional y empiezo a pensar que tiene razón), va a convivir con mis otras dos gatitas en casa del roncador (no voy a contaros qué he hecho con él, pero estaremos solitas, os dejo en suspense durante unos meses). Vamos a ser una gran familia monoparental, y ya me podréis llamar la loca de las gatas.

dilluns, 5 d’agost de 2019

Cosas de esperar la muerte

Os va a parecer muy extraño, pero de jovencita me preocupaba morirme en una situación incómoda, de hecho todavía, en esos días en los que no me ducharía ni me cambiaría de ropa (benditos domingos), acabo haciéndolo por si me pasa algo y tengo que acabar en urgencias (aunque ya sé que la belleza de los médicos nunca es equiparable a las series de médicos). Luego descubrí que el pelo y las uñas seguían creciendo después de muerto, con lo que me relajé un poco, y ya al pensar que expulsas todo lo sobrante, se me fue la paranoia y el trauma.


No sé quién debió de meterme esas cosas en la cabeza, aunque que mi madre siempre se preocupe de mi ropa interior justo cuando tengo visita médica me da un posible indicador. Y el caso es que no he conseguido conjuntarla desde que tengo uso de razón, de hecho, nunca me he comprado un conjunto, así que es pura anarquía. Por fortuna, no es habitual que mi madre me acompañe a ninguna revisión ni a nada parecido, así que lo dicho, a relajarse y a esperar la muerte peluda, desaconjuntada y pasando de todo.

dissabte, 3 d’agost de 2019

Oruga contraataca

Lo mío con las orugas ha ido a peor: tengo un limonero, producto de haber plantado el pipo de un limón en un tiesto, con lo que es como un hijo para mí, lo he visto nacer y crecer, para que llegue un desalmado, con muy malas intenciones, y no deje de comerse sus hojas. El caso es que pensaba que era alguna otra plaga, ya que la oruguita esconde sus excrementos y aparte de los mordiscos no deja otro rastro. 


Tuve que estar al acecho durante un buen rato para encontrarme con un especímen del tamaño de mi dedo índice, de un verde maravilloso y bien alimentado, incluso me dio miedo. Sé que tiene que haber más, ese animal no estaba solo, parece una operación encubierta y muy bien estudiada, no descarto que sea una banda de gusanos, con una gran capacidad de camuflaje. De verdad, me los imagino como el de Alicia en el País de las Maravillas, pero fumando mariguana, cerveza en mano, y mofándose de mí a mis espaldas.

dijous, 1 d’agost de 2019

Las colas

Hay un tema del que hace días que me apetece hablar, pero es de tal sensibilidad que me da muchísimo reparo: las colas del supermercado. Hace uno días estaba entre varios carros, esperando a que me tocara el turno, con mis 2 bolsas de patatas (arrebato del que hablaré en comedores compulsivos de bolsas de patatas anónimos o en adictivo glutamato de las pelotas anónimos, también), así que en mi interior había cierto sentimiento de rechazo y de culpabilidad cuando ocurrió un hecho insólito, me dejaron colar... viendo esos carros llenos de cosas útiles entré en barrena, solté las bolsas y salí corriendo. Ese episodio me perseguirá de por vida y lo peor es que me creó tal ansiedad que deseé con más fuerza mis patatas de bolsa. Estoy intentando pasarme a otros vicios más sanos, como las zanahorias, pero no acaba de funcionar el tema, no sé por qué será.



Bueno, que me desvío del tema, como siempre: las colas del supermercado. Nunca sé qué hacer cuando abren una nueva caja y sueltan eso de pasen ordenadamente, es demasiada responsabilidad, cómo saber qué va a hacer el de delante; así que acabo por no hacer nada y me quedo paralizada, aunque en realidad es una opción. Luego están los que se cuelan sistemáticamente en cuanto ven que se forma una cola, he llegado a la conclusión de que es una enfermedad, como la cleptomanía, pero no quita que me ponga de muy mala leche y me entren ganas de darles collejas educativas.

dimarts, 30 de juliol de 2019

Rarezas zapatiles

Mi madre tiene un problema perceptivo con sus pies, en realidad son muy pequeños y tendría que usar una talla 34, pero suele comprarse la 36 o 37, es más, ha llegado a ponerse alguno de mío, un 39. Dice que así va más cómoda, aunque en realidad debe de ser como ir bailando todo el tiempo. Es algo que me parecía incomprensible hasta que conocí a una amiga con la que siempre mirábamos zapatos y me di cuenta de que no le importaba mucho el tallaje, indistintamente se probaba entre el 36 y el 38. 


A título personal creo que no puede ser nada agradable tener el pie bailando dentro del zapato, o al menos cuando he intentado mirarme un 40, porque ya no quedaban de la mía, así lo he sentido. No sé, no me parece que sea como un pantalón, que puedes apretar con un cinturón, y solo se me ocurre imaginármelas con 7 calcetines (aunque sé que no es el caso). A veces la miro y me la imagino como una geisha, a la que han obligado a llevar tallas más pequeñas, pero a la inversa. Igual con los años se le ha ido haciendo más grande, vete a saber.

diumenge, 28 de juliol de 2019

Pecho palomo

Vivir en un pueblo playero te obliga a ver cosas que duelen a la vista, a los sentidos y en el alma. Para empezar, ¿por qué la gente opta por comprar las cremas solares con olores tan intensos? Con una puede pasar, pero la mezcla de todas es peor que el almizcle y el sándalo en grandes cantidades olfativas. Suerte que mis paseos matutinos por la orilla del mar no se adecúan a semejantes especímenes exentos de pituitaria... y esa es otra, ¿es que la gente no se ducha? Entiendo un olor del día, en el que inevitablemente sudamos y aunque usemos el mejor desodorante del mundo llega un momento en que no da para más, por ese motivo existe la ducha o un cambio rápido de camiseta, vamos, lo que hacemos todos (en esta época del año yo siempre tengo una muda en el trabajo). Pues no, hay cosas insalvables: sin ir más lejos, en plena huelga ferroviaria, que ahí se huele todo más de cerca, sufrí a una chica megapeinada y arreglada que transpiraba hedor de no haberse cambiado de ropa en días (no siempre es suficiente con airear), es que tuve la sensación de que del pelo saldría fauna propia de una película del jurásico o del espacio (no os digo más, que os dará asquito).



Luego está la especie masculina, los llamaremos fulanos, que en cuanto llega el verano se olvidan de la existencia de la prenda superior de vestir, la mayoría pecho palomo y orgullosos de su cuerpo (ya sea de su pecho marcado o de su barriga de buda), y el caso es que a mí me importa poco que estén fornidos o tengan un cuerpo diez, no quiero ver sus pechitos al aire, que hay un mínimo de decoro en el vestir y unas normativas municipales, en la playa eso es normal, pero en el pueblo han tenido que poner carteles en todos los sitios pidiendo unos mínimos de vestimenta (triste pero cierto). Sin ir más lejos, hace pocos días me ardieron los ojos ante un ser completamente desnudo, ondeando sus atributos al viento, entre yo y el supermercado, ya no sabía si tenía que comprar leche o unas gafas de sol.

divendres, 26 de juliol de 2019

Con cuatro pelos

En las últimas entradas ha habido un tema recurrente, aunque fuera de forma indirecta, la alopecia masculina. El caso es que es algo que nunca entenderé, porque socialmente no está nada mal visto que un hombre no tengo nada de pelo en la cabeza, en las mujeres es otro cantar, como siempre (en el resto del cuerpo pelonas, pero en la cabeza melena). 



Diría más, tienen todo un nicho de mercado: es cierto, hay parejas que los prefieren calvos. Y, a pesar de ello, sigo viendo hombres con verdaderas melenas parciales enmarañadas formando una especie de nido de cigüeñas para tapar las clapas; de esos que van evitando las ventiscas por miedo al desmelene parcial y descubridor.


Y la nueva moda, los moños, cuatro pelos largos hechos una pelotita en lo alto de la coronilla.

dimecres, 24 de juliol de 2019

Make up

Soy más perezosa que presumida, debo reconocerlo; pero a veces creo que en parte es culpa de mi madre (conmigo Freud se forraba): cuando era pequeña y mi madre se maquillaba para alguna ocasión especial, la veía usar el rizador de pestañas (menuda tortura), el rímel, se ponía colorete, sombra de ojos... vamos, todo el lote. Una vez terminaba yo tenía la sensación de que se había lavado la cara, la tenía más iluminada, y ahora me doy cuenta de que era la reina del nude.



Así que, en cuanto empecé a maquillarme decidí que igual no me merecía la pena la pérdida de tiempo, como mucho me hacía la raya en los ojos, algo de pintalabios, nada espectacular y, sobre todo, nada relacionado con las pestañas (lo del rizador me traumó). Eso me duró la adolescencia porque cada vez que alguien me ha intentado maquillar, y hablo de profesionales, luego me he visto tan pepona que ni salir a la calle. Y debo decir que sigo fervientemente a blogs sobre maquillaje y sus looks me parecen espectaculares. Es como el día que en la peluquería me preguntaron si me pintaban las uñas de rojo y les dije que no, que luego me sentía algo putón (ahí todas llevaban las uñas pintadas de rojo). Si es que no tengo filtro, y lo que a las demás les queda bien, no tiene por qué gustarme para mí, ¿no?

dilluns, 22 de juliol de 2019

No estoy menopáusica

No soy nada creyente en dioses, pero si hubo un ente que creó a la mujer con la tortura de la menstruación, ya te digo yo que me hago del otro bando inmediatamente. Y hay que añadirle el hecho de que ella siempre tiene que aparecer en las fechas más importantes, inadecuadas e inoportunas; menos cuando la esperas y deseas, claro está. Y me refiero a que tengo que hacerme una analítica el tercer día del periodo... porque otra cosa no, ya os lo digo, así, sin tapujos.


Estos días aprovecho para visitarme con todos los médicos (cada uno usa sus vacaciones como puede) y esta semana tocó el ginecólogo (aunque suene redundante). El señor tiene más años que Matusalén y siempre albergo la esperanza de que se le caiga el peluquín en plena exploración, por aquello de darle vidilla y emoción a algo tan desagradable como es el papanicolau, pero nada. En plena exploración me hizo notar que tenía un enorme moretón en el pecho, como si yo no me hubiera dado cuenta, teniendo en cuenta el tamaño, el color, y que el golpe me lo di yo. Pues no le da al hombre por aconsejarme que vaya con cuidado, pensará que me paso el día dándome contra los muebles expresamente. 


Para vuestra tranquilidad, porque sé que he sido pesadita con este tema (nunca tengo tiempo de chequeos médicos), no tengo la menopausia, a pesar de las ganas que tenía y de haber puesto todas mis esperanzas en ese pensamiento. Probablemente he sido irregular por un quiste, ya sabéis, nada grave y de lo más común.

dissabte, 20 de juliol de 2019

Pionera en contraindicaciones

Esta semana he ido al oftalmólogo. Suelo pensar que si alguna vez me torturan mi gran punto débil son los ojos, no sé si vi mucho a Buñuel de jovencita, pero mi imaginación se desborda de forma muy gore cuando pienso en los ojos, así que ir a ese médico es como a muchos de vosotros ir al dentista (médico al que adoro y al que voy encantada). Hará un par de años operaron a mi madre de cataratas y desprendimiento de retina y creo que sufrí más que con cosas más graves que han pasado en mi familia: el mero hecho de pensar que estaba despierta y ese bisturí acercándose a sus ojos... no os digo más.


En todo caso, esperaba acongojada al médico (que por cierto llegó tarde a la consulta), el frío del aire acondicionado conseguía aturdir mis sentidos, así que tenía el pánico a raya... y entonces me pasaron con el optometrista, a lo que me resigné a pesar de que dejé claro que iba porque me arden los ojos y siento que tengo una fina capa en los laterales. El caso es que el chico me dijo que ya no soy miope  -os pondré en antecedentes: a los 4 años me diagnosticaron astigmatismo e hipermetropía, me libré del parche en el ojo porque ahí gané una de mis primeras batallas contra la paciencia de cualquier adulto y no solo eso, nunca me he puesto las gafas. Hace unos 10 años me diagnosticaron astigmatismo y miopía, se ve que suele pasar con la edad. Pues bien, ayer el optometrista me dijo que tengo astigmatismo y ni rastro de miopía. Ahí, desafiando a las gafas y a los diagnósticos. 


Total, que en cuanto me pasaron al oftalmólogo determinó que soy alérgica al polen, sin pruebas de alergia y obviando absolutamente el hecho de que tengo urticaria crónica. Pues nada, voy a tener una sobredosis de antihistamínicos un día de estos, y me estoy planteando pasar de las gotas, teniendo en cuenta mi pasado reivindicativo y de efectos secundarios varios y novedosos (que uno de ellos lo incluyeron en el prospecto solo por mí, pionera en contraindicaciones).

dijous, 18 de juliol de 2019

Exterminación

No acabo de entender esta obsesión de la humanidad por saber la temperatura que tenemos en el exterior. A ver, si eres navegante, ya sea de transporte marítimo, aéreo como de tierra, pues mira, de ello puede depender tu vida; pero al resto de seres a los que el hecho de que estemos a 26 o 28 grados tampoco nos va afectar tanto, pues no acabo de pillarlo. Ayer una mujer me dijo la temperatura que había cuando había salido de casa a una hora concreta y la que tenía en ese momento: señora, tiene calor, ¿no? Pues eso, que no hace falta saber con exactitud cuántos grados más o menos la hacen sudar.



Igual es una cuestión ancestral o incluso celestial, que no esté por llegar la tormenta final a modo de inundaciones y sequía... pero eso ya está pasando con el cambio climático y tampoco veo a la gente muy preocupada, será por la inevitable mortalidad. Últimamente tengo una fe ciega en la naturaleza y estoy por ayudarla a exterminarnos, que no le hacemos ningún bien.

dimarts, 16 de juliol de 2019

Sin pelo también hay alegría

Tengo que dar todo mi apoyo a aquellos hombres que sin tener un pelo de tontos, y muchos de ellos a muy temprana edad, lo llevan con dignidad e incluso con sensualidad. Me da mucha rabia ver a esos maromos con pelazo, que lo saben y abusan de ello, con esos movimientos que marean, de un lado hacia otro, ondeando al viento el pelo... si es que a veces me pregunto cómo no los secuestra alguna sociedad secreta pro calvos y les da tijeretazo al canto.



Si es que se les ve, que sin su cabellera no son nada. Tendrían que practicar un poco de humildad, que nunca se sabe, esto de un día para otro puede desaparecer. Les invito a cultivar otras cosas, además de su melena.

diumenge, 14 de juliol de 2019

Amor de madre

Mi madre hace días que quiere que me vaya con ella de vacaciones. A priori os parecerá genial, y es porque tenéis madres normales, yo tengo pesadillas cada día desde que me lo dijo. Voy a pasar unos días a toque de pito, que estoy por meterme en el ejército (más o menos). Y qué ganas de sufrir que tengo, no solo porque voy a irme con ella (a ver si mi padre me pasa algo de dinerillo por hacerle el favor, que eso no tiene precio); también porque estoy sufriendo cada noche, reviviendo el infierno que va a ser.


Ya me tiene el planning hecho para cada día, hora, minuto y segundo. Voy a tener que entrar en coma el día 2, porque de lo contrario voy a dejarme el sueldo en psiquiatras y pasar el resto del verano ingresada en un sanatorio. Y si como mínimo cocinara bien, pero no es el caso, lo más habitual es que me intoxique y acabe vomitando todos los días (eso sí, voy a perder peso seguro).

divendres, 12 de juliol de 2019

Fiesta mayor

La fiesta mayor de mi pueblo empezó el viernes día 5 de julio y se acabará el día 14, diez días de no dormir, de petardos, mala música y cohetes cada dos minutos (lo suficientemente pausados para que te creen ansiedad). Tengo a la gata medio loca, básicamente vive debajo de la taza del váter. Esto es un sinvivir, llevo tantos días sin dormir que ya no sé si es de día o de noche... eso sí, si esta noche no consigo pegar ojo, mañana a las 5 de la madrugada me pongo a cantar saetas a pleno pulmón, que es doble tortura, la saeta por lo dolorosa que es a esas horas, y mi desafinada voz. Igual se lo piensan dos veces la próxima vez.


El caso es que ayer me dormí a las 6 de la mañana, y de 7 a 8 ha pasado el de la limpieza con la máquina, para mí que la ha dejado enchufada ante mi puerta y se ha ido a desayunar, porque la calle olía a meados (a pesar de tener dos sanitarios portátiles a la vuelta de la esquina) y estaba llena de botellas de cristal rotas. A todos nos gusta un buen sarao, pero lo que he visto yo en estos días me ha parecido inaudito, da la sensación de que fiesta se asocia a borrachera incontrolada, y en este país todos sabemos que el alcoholismo incluso se potencia y tolera. Si no fuera por eso, sin poder dormir, me hubiera arreglado y salido a bailar, pero me da pereza lidiar con semejante circo por la calle.

dimecres, 10 de juliol de 2019

Sentido arácnido materno

Estoy buscando piso, y digo buscando porque no sé qué les ha dado por subir los precios como locos, como si no hiciera apenas unos años que eso nos llevó a una crisis enorme a toda la población, así que ni se me ocurriría comprar ahora mismo si no fuera un chollazo increíble. El caso es que le comenté a mi madre que había un ático sin ascensor que me gustaba mucho: inmediatamente, su sentido arácnido y negativista desafiador me advirtió de que los áticos siempre son muy calurosos, y lo gracioso es que ella vive en uno, más bien frío, pero la cuestión era encontrarle una pega.


A lo que yo le recalqué que era sin ascensor, ático, creo que altura de un quinto piso... pues bien, eso no le pareció un problema serio. Yo me imaginé a los de Amazon subiéndome mi última chorrada a casa, así que he decidido que no valía la pena, lo hago por ellos, por los repartidores de todo tipo (también los de comida, claro está).

dilluns, 8 de juliol de 2019

Una oportunidad

Los de mi banco (no lo pongo por no hacer propaganda, que me molesta horrores estar viendo una peli y que me pongan cortes de publicidad) me han mandado un sms (me ha parecido hasta retrógrado) en el que me han preautorizado un crédito para que cree mi propia película. No sé si es una metáfora en la que película se refiere a vida o si es que han visto algo en mí, esa vena dramática que me sale cada fin de mes, supongo.


Gracias, queridas personas del banco, ya que están puestos, páguenme la hipoteca, con eso seguro que me siento muy artística y me monto una película del copón. El caso es que en mi casa siempre han pensado que sería muy buena guionista. Mi hermana solía decir que tendría que empezar a ahorrar para mandarme a Hollywood (algo falló ahí, no me llegaron los billetes).

dissabte, 6 de juliol de 2019

A destiempo

En muchas lenguas la palabra adiós es tan fuerte que es para siempre, vamos, que decirla es como llevarte a sepultura. No creo haberla dicho nunca en ese sentido, como mínimo sin ser consciente de ello, pero esta semana me la han dicho en ese sentido y me siento como en un culebrón, con lo poco que me gustan los dramas. 
Dicen que el tiempo lo cura todo, pues el mío hace horas extras, porque me ha pillado a destiempo y ahora parece que es el momento de bailar con otras personas. Siempre hay que renunciar a algo, lástima que con el pack vaya también mi mejor amigo.

dijous, 4 de juliol de 2019

Ser un hacha.

En mi casa tenemos mucho peligro con los cuchillos, con deciros que una vez me corté un trocito de dedo cocinando, bueno, en realidad ni siquiera eso, fue intentando abrir el plato de comida precocinada. Y hace relativamente poco estaba lijando una madera y resulta que sin darme cuenta también lijé parte de mi pulgar. He llegado a pensar que tengo las extremidades algo insensibles, aunque igual es que soy más burra que un arado.


Además de ser unos hachas en mutilar nuestro cuerpo, en mi familia no podemos resistirnos a una buena oferta; por ese motivo, el día que mi padre llegó a casa con una sierra eléctrica porque estaba a un precio increíble supe que tenemos un problema grave. Ahí está, criando polvo, porque ninguno de nosotros somos capaces de enchufarla, por miedo a las consecuencias.

divendres, 28 de juny de 2019

La vida sexual de las orugas

El roncador me decía que tiene un geranio pobladísimo de bichos verdes, esas mis grandes enemigas: las orugas. Cada dos días me siento en la terraza armada de mucha paciencia; me estoy dejando la vista en atacar a esas expertas del camuflaje que, por fortuna, cagan como desesperadas y eso me da alguna pista de dónde están. Las hay de todos los tamaños y son de un verde maravilloso, siempre me han parecido hermosas, pero en mi jardín son bichos non gratos. Estoy convencida de que seguro que aportan algo a la fauna y no sé cuántas leches más, pero es que tengo pesadillas con ellas.

Son peores que conejos, aunque en realidad me imagino que no son seres sexuales, o como mínimo no quiero pensar que tienen más vida sexual que yo. Me planteo en buscarlo y averiguar si son hermafroditas como los caracoles, pero es que me niego a que me dé envidia la vida sexual de los gusanos, así, tal cual. Así que sigo con mi cruzada particular, ahora tal vez con más rabia y saña (tranquilos, que los mato sin tortura).

dimecres, 26 de juny de 2019

No hace falta correr

Dicen que el deporte es adictivo, algo que me sorprende, porque tengo una vena muy adictiva y lo del ejercicio, en general, no me engancha en absoluto, todo lo contrario. A mí me da que lo de la inactividad es más de mi palo, eso de sudar, esforzarse, superar retos... igual a nivel intelectual sí, aunque tampoco os penséis. Últimamente no corro ni para coger el tren, siempre voy con tanto tiempo que prefiero esperar a desesperar.



Además, a mí no me la dan, que tan sano no debe de hacer si en traumatología está lleno de gente que se ha fracturado alguna cosa haciendo deporte. Vamos, que yo me quedé inconsciente yendo en bicicleta... eso no me pasó yendo a pie y a velocidad de perezoso.

dilluns, 24 de juny de 2019

El chupasangre

Ya tenemos aquí la temporada de mosquitos, o mejor dicho, del mosquito, que tengo a uno instalado en casa y a la que me descuide se me saca el permiso de convivencia. Tiene a la gata como loca y a mí ni os cuento. Se nos insataló aquí hace unos días, tanto que estoy por pedirle permiso al propietario, porque según contrato tengo que avisar si tengo a animales, y este está de ilegal total.


Voy a tener que comprarme una de esas pulseritas de los niños y refregarme la citronela por todo el cuerpo, porque con mi urticaria hago una reacción en cadena y me va a quedar el cuerpo de un rojo atardecer, que me ingresan al momento. ¿Cuánto tardan en morir los mosquitos? No es que le quiera ningún mal, pero le he invitado a salir amablemente y se niega, si es que conmigo tiene sangre fresca y adobada con drogas varias (todas legales).

dissabte, 22 de juny de 2019

Pacman

A veces me gustaría que la vida fuera un poco como un videojuego, por aquello de tener más vidas y conseguir recompensas, porque estoy agotadísima. Me veo un poco Pacman: será porque me he probado el bikini, también os lo digo.

dijous, 20 de juny de 2019

En construcción

Sabéis, hace unos cinco meses que el roncador pidió presupuestos para una obra que quiere hacer en casa, solamente uno ha contestado, se ve que están muy ocupados, y a juzgar por el ruido que hay a todas horas en las casas vecinas, eso lo confirma. No sé qué tipo de reforma necesita que se haga tanto ruido y de forma prolongada, concretamente a las 8 de la mañana y a la hora de la siesta; pero estoy por dejarme caer por ahí y pedirles la tarjeta, por si tienen a bien de hacer un presupuesto, y ya si eso se espera lo que sea a que puedan hacer la obra.



A ver si alguno se toma la molestia de hacerle al roncador su presupuesto, porque ha perdido la fe en la construcción, y todos sabemos que es la religión que sustenta a este país: que tire la primera piedra aquél que no se haya hecho ya una reforma en el baño o en la cocina (además de nosotros, claro).

dimarts, 18 de juny de 2019

Conservadas en formol

Se ha puesto de moda, o eso leí el otro día (no hay que creerse todo lo que una lee), teñirse el pelo de blanco. Como soy una persona muy influenciable (me siento muy afortunada de no ser adolescente en estos días), pensé que era una gran idea, hasta que una amiga a la que las canas hace tiempo que torturan me dijo que con la suerte genética que tenía, cómo iba a hacer semejante salvajada. En parte tenía razón, mi madre ha decidido dejarse el pelo blanco, y le sienta de muerte (uff, qué desafortunada comparación), porque a pesar de sus 76 años, los que la rodean siguen pensando que tiene entre 50 y 60. En su caso es por fardar de vejez bien llevada, para oír cómo le dicen lo bien que se conserva (nunca entenderé esa expresión, ni que fuera un trozo de bonito del norte, hace que me la imagine durmiendo dentro de la nevera).



Pues bien, recordando el comentario de mi apreciada compañera blogger, Gadirroja, yo también quiero que me llamen señora, que parece que a todas las mujeres de mi familia nos bañáramos en formol, a excepción de mi hermana, pobrecica, que heredó todo lo malo, a excepción de la memoria fotográfica, que a mi parecer es mucho más útil, a pesar del dicho: tiran más dos tetas, que mujer inteligente (permitidme la licencia poética). Aunque a ella también le dieron las tetas, ahora que lo pienso.

diumenge, 16 de juny de 2019

Aprobar o morir en el intento

He vuelto a retomar el grado de psicología, después de haberlo aparcado durante un par de años, y yo ya no sé si es la edad, la pereza o que se me ha olvidado, pero cada vez se me hace más cuesta arriba. No sabéis lo mucho que pienso en Matrix y en que sería maravilloso que me enchufaran una manguera al cerebelo y allí me volcaran toda la información necesaria, aunque entonces no tendría mucho mérito, ¿no? 


Una asignatura por cuatrimestre, UNA, y no entiendo en qué momento de mi vida podía con 6 (ni por el precio del crédito ni por la carrera memorística, que no armamentística). Y tengo a la gata roncando a mi lado, una desagradecida es lo que es.

divendres, 14 de juny de 2019

A la vejez, viruelas

De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que cuando me refiero a alguien ya no uso el señor o señora, me he pasado a chico y chica, ¿será que la edad me está jugando una mala pasada? Lo peor es que heredé esta cara de niña jovencita, un poco a lo Dorian Gray, y no tengo los privilegios de mi edad, si como mínimo tuviera canas, dejarían que me sentara en el tren, digo yo. Para muestra un botón, toda la vida esperando y deseando la menopausia y, después de mi menstruación semanal, pasamos a este mes ni verla... al final tendréis que acompañarme al ginecólogo, porque yo no apunto nada, pero os tengo informadísimos.



El roncador dice que soy una exagerada, pero igual que los bebés huelen a nuevo, todo lo viejuno huele a rancio, así que cuando me huele el pelo, lo que antes me parecía que era un gesto cariñoso se ha convertido en ganas de darle una patadita en los mismísimos. Bueno en realidad, todavía me falta más o menos la mitad para ser octagenaria, así que hasta entonces me iré entrenando a ser vieja insufrible, y qué ganitas que tengo.

dimecres, 12 de juny de 2019

Jeans

No hay manera de comprarse unos tejanos: me he quedado atascada en una pernera y cuando he conseguido meterlos estilo faja, entonces no ha habido manera y me los he llevado puestos, a ver quién es el guapo que me los quita, ¿QUIÉN? Y que conste que es una proposición indecente, no una amenaza. Me gustaría saber quién diseña estos pantalones en los que ni respiras, ni transpiras, ni puedes meter nada en los bolsillos. He pensado que tendré que hacerme un bolsito anexo para llevar el móvil... igual por eso ha vuelto la moda de las riñoneras: me entra la risa floja cuando veo una, si solo la llevaban los yonkis.


No es que vengan rotos de fábrica, es que en cuanto te los pruebas se producen roturas. Seguro que no está demostrado científicamente, pero ir tan apretado tiene que tener consecuencias, de tipo disfunción eréctil: tendrían que vender los vaqueros con prospecto farmacéutico... ah, no, calla, que lo pueden añadir a las etiquetas, total, ya parecen un libro, igual es que lo que pretendían era revitalizar la lectura con tantas indicaciones.

dilluns, 10 de juny de 2019

Poliamor: amor plural

Esto del poliamor me parece muy interesante, pero con lo que me costó a mí encontrar a una persona de la que enamorarme (la única, nunca antes ni después), plantearme ahora buscar a más... como que me estresa un poquito. Ya no únicamente por la pereza, el desgaste, el esfuerzo; también por todo el grado de intimidad que para mí tiene el amor.


Sinceramente, si ya con las gatas siento que me lo absorben, imaginaos si tuviera que diversificar más. Igual es que lo mío es más de tacaña en amor que de ir repartiendo; será eso, no soy tan dadivosa como la gente que practica el poliamor. Aunque a mí se me plantean cuestiones como la ética relacional, me imagino que hay que tener las ideas muy claras y la sinceridad a tope para que no se convierta en una anarquía amorosa o bacanal, y como soy poco estructurada...

dissabte, 8 de juny de 2019

Y yo con estos pelos

Siempre me pasa lo mismo: no es que yo de normal vaya muy arreglada, me defino más por lo que se viene a llamar casual, pero hay días en los que pienso para mí misma que para salir un momento tampoco hace falta ni peinarse, sobre todo en sábados en los que no puedo dormir y a las 7 de la mañana me da por ir a caminar un ratillo, que ahora ya es de día y se está muy bien, e incluso si se tercia me doy un bañito en la playa a la vuelta... pues no falla, ese día tengo que encontrarme con alguien, ¿es que hoy nadie podía dormir?


Tampoco es que trajera muy malas pintas, pero no me había duchado, nada de complementos y los pelos iban hacia donde les daba la gana. Por no hablar de que es evidente que tengo que ir pidiendo hora para depilarme. En resumen, me había dejado mi poco glamur en casa. Mi única esperanza es la cara de dormidos que me llevaban.

dijous, 6 de juny de 2019

Agua del Carmen

Me he dado cuenta de que hay gente que compite para ver quién toma más medicación, es curioso. Había una chica diciendo que llevaba 3 días con dolor de cabeza y que había que tenido que tomar mucho Paracetamol, otra empezó a retarla, que ella tomaba más medicación, ampliamos a Nolotil, y ahí empezó la escalada, otra que si Fluoxetina, que si Zaldiar... toma ya, tomando opiáceos a punta pala. Entiendo perfectamente que el dolor se haga insoportable, pero yo hago todo lo posible por tomar el mínimo de medicación, incluso recién operada. Recuerdo que una vez estuve 9 meses (igual que un embarazo) con dolor de cabeza, al que se le sumaba alguna migraña (cosas diferentes): el neurólogo me recetó cosas que tumbarían a un caballo, en cuanto me noté un poco zombi preferí aguantar y pasaba con lo mínimo... resultó que lo que me lo provocaba era una medicación. Ahí lo dejo.


Luego vas al médico y resulta que por tomarte infusiones antes de ir a dormir, porque no acabas de descansar bien, crees en la homeopatía (y cómo la han castigado) y lo mejor es un Diazepam: ahí está, Santa Farmacéutica, a golpe de talonario, o mejor dicho, que me he quedado anticuada, a base de viajes y sobornos varios. Mi madre se toma ansiolíticos y opiácios y tan pancha, todo con receta, y por mucho que le diga que eso es adictivo ella me responde que se siente bien (y dopada también). Y a mí me da toda la sensación de que el Paracetamol es el nuevo agua del Carmen, pero en lugar de alcohólicos estamos creando drogadictos. 

dimarts, 4 de juny de 2019

Grandes esperanzas

Cuando veo a todos esos yayos mirando cómo trabajan los obreros de la construcción hace que me plantee si es por el mero hecho del disfrute de mofarse de los que todavía tienen que trabajar para vivir, o es más un placer extraño e hipnótico de observar y criticar; como cuando se habla de fútbol, del trabajo de los profesores o de cualquier otra cosa aparentemente criticable.


Lo cierto es que estoy deseando llegar a esa edad, poner dos tumbonas delante de una obra, una para mí y otra para el roncador, bocadillo en mano y, sobre todo, criticar a gritos su trabajo. Para mí eso es el paradigma de la jubilación... y los viajes del Imserso, claro está. Sin olvidarme de la petanca, aunque no sé yo si llegaré en tan buena forma física, siempre me ha parecido una actividad de alto riesgo, casi un deporte.

diumenge, 2 de juny de 2019

Derecho a elegir y reciclaje

No querría promover el suicidio, ni pretendía asustaros... igual he empezado algo fuerte. Esta semana estuve en el médico y le mostré mi descontento porque tomo 4 antihistamínicos al día y en cada paquete vienen 20 pastillas, con lo que me desespera el gasto de cartón, papel, plástico, y del propio blíster, que no deja de ser aluminio (material que debería estar prohibidísimo). En mi poco conocimiento de Norteamérica, país al que no envidio en nada más que cuando veo en películas que les dispensan cajas grandes de Paracetamol, tengo entendido que, con receta en mano, te dan la cantidad que tú necesitas (o sea, mi bote enorme de antihistamínicos). Con lo que ni te sobra ni te falta, la dosis justa, y nada de tener medicamentos caducados, ni de acumular cajas.



Mi doctora, que además estuvo viviendo allí durante un tiempo, y es igual de curiosa que yo, me explicó que en España se hace para evitar suicidios, porque si a mí ahora me da por matarme, en lugar de usar los opiácios que me dan para el dolor (que me daría muchísimo más colocón y felicidad), fijo que decidiría morir a base de sobredosis de antihistamínicos que, en todo caso, es mejor que todos los arrollamientos que hay en mi línea ferroviaria. Oye, que dejen morir a la gente con alegría y en la intimidad de su casa, ni manchas, ni molestas a nadie, ni vamos con retrasos (aunque eso es casi imposible).

divendres, 31 de maig de 2019

Amor de madre (o de hija)

Mi madre, que no usa una talla ni remotamente parecida a la mía, mientras comíamos, me ha obligado a quitarme la camiseta, se la ha probado, ha decidido que a mí no me quedaba bien y se la ha llevado puesta. Ahora yo llevo una camiseta de colorines, no sé cuántas tallas más grande a la mía, que no es para nada mi estilo, y me pregunto si mi padre se atreverá a decirle cómo le queda la que me ha usurpado. En todo caso, salgo perdiendo, porque sabe que la suya va a ser lavada y devuelta; la mía es irrecuperable, es imposible que se la pueda quitar sin romper algo (sea tela o una costilla).


Creo que tiene un problema de realidad deformada, es anoréxica pero a la inversa, siempre se ve bien. Y lo cierto es que me alegro por ella, más por su autestima, no tanto por toda la ropa que me roba. Aunque debo añadir que a veces, como no tiene criterio, se da cuenta de que no ha acertado con la talla y me cae alguna prenda. No tenemos el mismo gusto, para nada, pero a caballo regalado... yo me la pongo igual. Lo más gracioso de todo es que después de eso me preguntó: ¿Qué quieres hacer ahora? Total, que teniendo en cuenta que acabábamos de intercambiar nuestra ropa como dos adolescentes, me vi haciéndole trencitas y salí corriendo de casa.

dimecres, 29 de maig de 2019

En la lista negra

Decididamente, lo mío está comprobadísimo, soy muy gafe. A ver, si no es así, ¿cómo se explica que el único año en el que me sale a devolver en mi declaración de renta, es el año en el que Hacienda tarda más en hacer las devoluciones? A estas alturas ya me he resignado, aunque sospecho que mi nombre está en una o varias listas negras. Suerte que no me tocó vivir en la época de John Edgar Hoover o cosas todavía peores. De hecho, tengo algo de paranoia cada vez que me apunto en alguna lista, aunque sea de voluntaria en alguna acción cívica.



No bromeo, lo mío es tan intenso que ni siquiera le doy acceso a mi ubicación al móvil, y con la manía que os ha cogido a todos con lo de mándame tu ubicación... si ya te doy la dirección: ¡míralo en un mapa!¡Vago! El roncador dice que por mucho que me niegue y no le dé permisos a Internet a nada, y me lea toda la letra pequeña, no sirve de nada, me tienen fichada. Y lo peor es que sé que tiene razón, sobre todo porque busco cosas rarísimas en Internet, así que incluso la CIA me debe de tener entre sus listas de vigilados, y no es que juegue al despiste, es que tan pronto siento curiosidad por cómo es un bazuca, por si se puede plantar un esqueje de Wisteria (queda mejor que Glicina), que por cómo se hacen las plantillas que me pidió el podólogo. Me los imagino todo locos con mis búsquedas (si lo mío es por dar trabajo, el resto son bobadas).

dilluns, 27 de maig de 2019

Economía creativa

A día 1 de cada mes suelo hacer la compra un poco a lo loco, aunque voy a matizar: me tomo el lujo o capricho de comprar artículos como papel de wc de doble capa, acolchado y a poder ser hecho a mano. A día de hoy, he entrado a mear en la universidad, que tiene sus puertas abiertas, y me he llevado un rollo en el bolso (no lo hacía desde que tenía 20 años). Lo peor es que no me siento culpable por ello, en todo caso, asqueada porque la universidad pública no compre papel de un poco más de calidad. Y pensar que yo he engrosado sus arcas, que visto lo visto, al precio que va el crédito, a tercera carrera que llevo, cobrándome un recargo por ello, ya podrían estirarse un poco. La próxima vez les dejo también sugerencias (e igual me llevo un boli de recuerdo).



Eso sí, tanto estudiar me ha dotado de recursos: con los años me he especializado en cupones, ofertas, buscar productos a punto de caducar, descuentos... y a pesar de ello, a veces tengo la sensación de que me roban dinero del monedero que, por otro lado, no me iría nada mal, igual el seguro me daría algo si me roban (no llamemos al mal tiempo, por si acaso se hacen los locos: lo más probable).

dissabte, 25 de maig de 2019

El opositor

Nunca he entendido esta necesidad de los concursos televisivos en los que es tan importante mencionar a qué se dedican los concursantes, igual tienen un convenio con Hacienda, porque a mí, sinceramente, me importa poco, como si son sexadores de pollos. A pesar de ello, me maravilla muchísimo más el especímen que de profesión menciona ser opositor. Durante mucho tiempo pensé que existía, y no miento, una persona que se dedicaba exclusivamente a intentar aprobar oposiciones (puesto que si se dedica a ello no debe de pasarlas) y que cobra por ello. Debo hacer hincapié en que era muy jovencita e inocente. El mundo real me golpeó en la frente el momento en el que tuve que estudiar las mías, por la que no me pagó nadie, combiné con estudios y trabajo, y encima suspendí (me lo merecía, también lo diré). Porque esa es otra, desde muy temprana edad, empiezo a no recordar el momento en el que no haya trabajado y estudiado a la vez. 


¿Cómo puede permitirse alguien estudiar y no trabajar? Y me parece fantástico que alguien te lo pague, sea el que sea, poder dedicarte al estudio, como un erudito, es mi gran sueño... para ello espero desesperadamente a que llegue mi jubilación, aunque sospecho que no podré permitirme grandes lujos y que como no ahorre un poquito a lo máximo que voy a aspirar es a la lectura gratuita que me aporta la biblioteca, que el saber suele costarme dinero, y el tiempo más. Lo que también me sorprende son aquellos a los que de profesión indican que son funcionarios, estos deben de ser de los que opositaron a costa de otro, porque ninguno de mis compañeros de profesión diría nunca que se dedican a funcionario, algo que va del funcionario de prisiones hasta el conserje de una escuela (más o menos, ¿no?). Es más, el interino también es funcionario, así que ni siquiera tienen que haber pasado una selección de tipo oposición.
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