dimarts, 12 d’octubre de 2021

Las posaderas

Esto de tener unos padres con un estilo educativo más que alternativo puede parecer muy divertido, pero os aseguro que ha habido épocas en las que me hubiera encantado algo de normalidad. A día de hoy, con casi 45 años -aunque mi padre insiste en que son 42, ya no sé si por olvido, porque me cambiaron al nacer, o porque me matricularon antes en la escuela (capaces son de esto último, de hecho, a una amiga mía de familia similar le ocurrió, así que no me extrañaría)-, siguen sorprendiéndome.


Esta semana he empezado a remar, quería un deporte de equipo y este me parece maravilloso, ni os cuento lo bonito que es todo cuando estás en la barca y te rodea el mar (ya os haré alguna entradita), así que le conté a mi madre que tengo tantas agujetas en el culo que prefiero ni sentarme, a lo que ella contestó que me prestará una cremita que lleva María, al principio ni la entendí, luego me dijo que estaba hecha de Cánnabis. Pues mirad, el caso es que, por motivos diferentes, ninguna podemos tomar antiinflamatorios, así que igual se la pido, que tengo ganas de un poco de sofá y más todavía de sentarme en condiciones.

dissabte, 9 d’octubre de 2021

Lo cortés sí quita lo valiente

Me he dado cuenta de que es muy fácil ser polite (y digo un anglicismo, a pesar de que soy muy partidaria de usar lo autóctono, pero es que cortés tiene connotaciones que me chirrían) cuando tienes una persona como yo al lado. Tengo una amiga que suele decirme que digo las cosas tal como son, y no había entendido la frase hasta hace bien poco, se refiere a que nunca tengo dobles intenciones y que si algo me gusta o bien me desagrada, pues lo digo, porque me enseñaron que estar en desacuerdo no es malo, todo lo contrario, aporta. 

Hace bien poco una compañera me dijo que tenía que aprender a callarme, ¿QUÉ? Si bien he aprendido que hay batallas que no merece la pena librar, o que es mejor una retirada a tiempo, también sé que dejar claro lo que pienso y mi punto de vista me ahorra muchos malentendidos (que es el gran mal del conflicto). Callar y tragar me pega más con lo de "cortés", pero ni con mi personalidad ni con lo que creo que debería ser. En resumen, que me paso la vida librando luchas que ni siquiera son mías, con lo que mucha gente ya confía con que lo haga y deja ese peso sobre mí. Recientemente, la que me pidió silencio, me reclama ahora que luche por ella. A ver, combatiente, pero no estúpida. Mi nueva yo se ha dado cuenta de que vale la pena luchar por los que no tienen voz, los que la tienen, que la usen.

dimecres, 6 d’octubre de 2021

Contradicciones

Llevo un tiempo pensando en comprarme una camiseta, el contenido de la misma es de tipo feminista y me encanta. Estaba ya convencida de la compra (no soy nada de impulsos en lo de comprar, necesito pensármelo bien) y cuando entré en la web me di cuenta de que había dos tipos, para hombre y para mujer. El modelo usado para la de hombre tenía barriguita, para nada atractivo, con lo que me gustó que hubieran elegido a gente cotidiana para mostrar cómo quedaba la camiseta; miré la de mujer, porque igual tenía algo de distinto... pues sí: no solamente la modelo era despampanante, que incluso yo misma me puse algo cachonda al mirarla, sin sentir atracción aparente por el género femenino, pero es que la camiseta era entalladísima, ancha de pecho y apretadísima de cintura.

¡Estoy muy enfadada! No sé si comprarla, porque que se destine un tanto por ciento a una ONG y el mensaje inicial me gustaba, pero la presentación es contraria a todo lo anterior. ¿Es que no se dan cuenta? A ver, que igual a la gente le gusta ir apretadita, pero es que yo tengo cuerpo triángulo, sin tetas y culo Kardashian, que luego me compro estas camisetitas y el cuello me queda por el ombligo y las costillas me sobresalen por todas partes. A ver, que posiblemente me compraré la de hombre, que es lo que deberían hacer, talla unisex; sin embargo, antes creo que voy a escribirles para explicarles lo de su ambigüedad.

dissabte, 2 d’octubre de 2021

Llamadme Dori

Hace unos días, una amiga me preguntaba si me era fácil perdonar, le contesté una verdad como un templo: no es que sea buena persona, es que tengo una memoria pésima, con lo que se me olvida, así que lo mío es enfado y olvido, lo de perdonar es que ya ni entra en la ecuación, porque no lo recuerdo. A veces sé que estoy enfadada con alguien, pero como es casi imposible recordar el motivo, pues paso.

Una vez me encontré con una antigua amiga, le dije que no entendía por qué habíamos perdido el contacto, que siempre habíamos tenido muy buen rollo... descubrí que estaba muy enfadada conmigo, todavía no sé por qué, espero que no se me olvide para otra vez, qué mal trago.

dissabte, 25 de setembre de 2021

La matanza de Texas

Esta semana llegué a casa y esto parecía la matanza de Texas. Gata se había hecho daño y había sangre por todas partes: sofá, alfombra (y no la mala, la de seda, que nos trajimos de Turquía), la colcha... me costó un buen rato localizar la herida y, evidentemente, me asusté. Fue más el contexto que la realidad, porque no fue más que un absceso en el que hurgó con las uñas (tal cual una adolescente a la que le ha salido un grano de pus).

Llamé a mi veterinario y me dijo que hasta el día siguiente nada. Como buena madre gatuna, intenté mantener la calma, pero entre que no se estaba quieta y que ponerle algo y que no se lo quite es como imposible, pues me fue tremendamente imposible. Eso no dejaba de sangrar y acabé llamando a la veterinaria alternativa, a la que no voy porque la tía come como si le fuera la vida en ello (la gata, se entiende) y pesa 4 kilos y medio, así que o me compro un carrito o me deslomo. Ahora mi gran problema es darle las pastillas, se la pongo hasta la campanilla y le cierro la boca, pero es capaz de no respirar un rato y cuando la suelto la regurgita. Por cierto, las toallitas infantiles lo quitan todo, es que ni la científica encontraría restos de sangre en mi piso, vete a saber qué les meten. Ahora la tengo como una moto, no sé si es antibiótico o speed lo que le estoy dando, pero estoy por tomármelo yo también.

dimarts, 21 de setembre de 2021

Whiteboard

Como veo que os gustan las anécdotas de mis clases, y la semana pasada estaba yo muy sembrada, patosa o despistada, ahí va: resulta que tengo un gran temor como profesora (no existencial, tranquilos), y es que suele haber dos pizarras, la digital y la de escribir con rotulador (es decir, en una se borra la tinta, en la otra no). Por ello, a cada rato estoy preguntando si puedo escribir en esa pizarra.

Ya os lo imaginaréis... A las 8.10 de la mañana escribí en la que no debía, el grito de los alumnos me alertó a tiempo, la tinta estaba fresca y se borró, pero queda un leve rastro azul que casi no se ve. A mí eso me preocupó y les pregunté qué profe les caía mal, contestaron que la de mates, así que hemos llegado al acuerdo, y es nuestro secreto (ahora también vuestro, que no salga de aquí), de que si alguien pregunta ha sido la de mates. ¿Se puede ser peor profesora? Eso sí, los tengo en el bolsillo y me adoran, así que no voy a confesar.

dissabte, 18 de setembre de 2021

Fecha de caducidad

Por las mañanas, en general, aunque no tenga que ir a ninguna parte, me levanto muy temprano (ojalá pudiera dormir un poquito más). El caso es que esta semana me pasó en un día laborable, teniendo en cuenta que salgo de casa antes de las 7, pues ya os lo podéis imaginar, había gente que todavía no se había ido a dormir. Cocinar siempre me ha calmado, y con el inicio de curso iba algo estresada, con lo que me puse a hacer tiramisú como a las 4 de la madrugada, y así poder comérmelo al mediodía, a la vuelta del trabajo.

Pues bien, estoy dando clase y un alumno me pregunta por mi tatuaje, tengo uno, pero no estaba señalando el lugar correcto, así que no entendí nada. Le dije que no tenía ninguno, que no sabía de qué me hablaba... pues resulta que se me había quedado marcada la fecha de caducidad de los huevos en el antebrazo, en rojo (a saber cómo acabó ahí el huevo), y no se había ido con la enjabonada, porque no esperaba que allí hubiera nada. No me vi capaz de explicarle lo que era, así que me salió: es mi fecha de caducidad. Ahora tengo a toda la clase esperando a que llegue el día 21 de septiembre, a ver qué pasa. Si es que son de una inocencia...

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