dimarts, 15 de març de 2022

Satisfaction

Esto de estar soltera me tiene bien contenta, de hecho, la parte afectiva la tengo cubierta con el roncador, y la parte carnal, pues tengo a Antoine, que va con pilas, porque todos los consoladores (si es que el nombre se las trae, que necesitamos consuelo, no un meneo) que van con cargador, cuando los necesitas, están descargados, y yo cada mañana pues no tengo el pensamiento como para poner a cargar esos chismes, que nunca se sabe cuándo los voy a necesitar; lo que sí que sé es que estarán descargados, no falla.


Así que a mi fiel Antoine, si desfallece, le cambio la pila y a vibrar que son dos días. No tengo yo la libido como para ponerme a esperar que se cargue el aparato, porque dispersilla lo soy un rato y acabo poniéndome una serie, hasta que vuelve la necesidad y, de nuevo, descargado. Todo muy moderno y lo que tú quieras, pero en eso soy muy tradicional. A ver, que el Satisfyer es como para un calentón, uno rapidito, aquí te pillo y aquí te mato y, si está con batería baja, ni para eso (otra vez desaprovechando que una empresa me financie, no tengo remedio).

dissabte, 5 de març de 2022

Tasha

Ahora hace días que no os cuento ninguna anécdota del cole. La verdad es que de un tiempo a esta parte mi mente ha creado un alter ego para cuando estoy muy enfadada, sobre todo porque no me suele pasar y no me gusta nada: se llama Natasha Kruchenco, Tasha para los amigos, aunque el alumnado tiene claro que ellos son el enemigo y no la pueden llamar así. Esto ocurrió hace ya unos días, antes de que volviera a ocurrir lo de Rusia, no nos olvidemos de que en 2014 ya fue Crimea. Así que mi alter ego ha tenido que guardar la Kaláshnikov unos días.

Tasha, de todos modos, es una antigua gimnasta de la Unión Soviética y, cuando los alumnos no se portan bien, nos hace alguna visita..., como cuando a alguno le dio por jugar con las pelotas de tenis que utilizan en educación física y Tasha los amenazó con un contundente: "dejarrr ya de jugarr, o Tasha estrujarrr pelotasss"; aunque creo que a la chiquillada les divierte más que nada, le han hecho incluso dibujos. Lo más gracioso fue cuando me preguntaron si era Black Widow (esto lo entenderán los fans de Marvel) y yo contesté que era la marca blanca, como en el Mercadona, Black Window; ahí quisieron pillarme porque (atención, spoiler) muere en la última, pero les vacilé contestando que había viajado en el tiempo con mi amigo Dr Strange, en mi caso (recordad la marca blanca), Dr Rarito.

Lo cierto es que tengo la teoría de que apareció, precisamente, porque no me apetecía enfadarme y opté por la opción risas, que siempre funciona. Ahora se han inventado que, cuando me pongo tiernota, tengo otra personalidad llamada Margarita. Mientras lo tenga controlado y las personalidades no suplanten la mía, todo bajo control.

dimarts, 1 de març de 2022

El hada de los dientes

Ayer, en mi día festivo, fui al dentista, que pudiendo levantarse una tarde, para qué desaprovechar el tiempo (modo ironía on, se entiende). El caso es que hace días que tengo una muela rota, cuando llamé no les vi muy preocupados, se ve que me expreso mal, porque tenían anotado que iba a por una limpieza, que también, ya me extrañó que me dieran para al cabo de un mes, pero para mis adentros pensé que esto del dentista empezaba a parecerse a un restaurante con estrella Michelin, y tenían lista de espera. En realidad, en lo que respecta al precio, bien podría ser.

Total, que salí con los dientes relucientes como perlas, pero la muela igual, porque viene rompiéndose desde que tengo uso de razón, así que vamos a poner corona, y viene con diamantes y brillantitos, que se me va a ir el sueldo en la pieza. Le pregunté si no sería mejor arrancarla y punto, y pareció que la estuviera insultando, porque ella es muy conservadora (si yo no le preguntaba por su afiliación política, lo que ella diga, que yo de dientes entiendo poco). Pues mira, yo me he acostumbrado a no comer nunca por ese lado, tampoco me cambiaría mucho la vida, y estéticamente no creo que gane mucho mi bello rostro, que suerte tengo de la mascarilla, porque una gana con creces cuando va tapadita. En resumen, este mes toca abrocharse fuertemente el cinturón (como si marzo, de normal, no me pareciera el peor mes del año en lo referente a mi economía), y a aguantar un poco, que la joyita me va a salir por un pico. Igual el hada de los dientes me daría un buen pico por ese molar, habrá que consultarlo.

dissabte, 26 de febrer de 2022

El remo

Llevaré unos cinco meses remando, me doy cuenta de que os he contado bien poco o nada, y tengo anécdotas para parar un tren. Tal vez porque es el lugar donde me siento más yo, más ligera, más libre, y quería que continuara siendo eso, mi lugar privado; a pesar de que lo comparta con otras 8 personas, así que viene siendo un lugar concurrido, si lo pienso bien. Me encanta escuchar cómo una perdió un día el remo, un remo que mide más que cualquiera de nosotros, y ya nunca lo recuperó. De hecho, hoy me he acordado de ella, porque estaba en cuarta, parando el oleaje, y tenía la sensación de estar en un toro mecánico, o en un entreno de los de Cheer haciendo un triple tirabuzón en el aire; total, que me he agarrado al remo y pensaba que ambos iríamos al agua, pero no, solamente me he mojado muchísimo.

Es una barca en la que soy la nueva, todos llevan bastante remando y yo casi nunca me entero de lo que vamos a hacer, pero me lo paso genial. Lo mío no es el deporte, así que he llegado a la conclusión de que dentro de mí hay una señora muy cachas que tira de mí cuando ya no puedo más, porque es lo que tiene la barca, somos como uno, o no vamos a ninguna parte (viene a ser lo que algunos llaman: deporte de equipo). 

diumenge, 20 de febrer de 2022

Exorcízate

Durante este invierno he pillado todos los virus del mundo, menos de Covid, de eso sigo siendo virgen, y no será porque a mi alrededor no haya sido de lo más habitual, que tengo amigos que ya han pasado dos veces por ello, pobrecillos. Que hay una gastroenteritis terrible... pues yo tuve sus primeros síntomas en la barca, remando, en medio del mar, y eso no se lo recomiendo a nadie, que estuve a punto de volver nadando, pero como está tan oscuro me dio reparos.


Ahora estoy con un trancazo terrible, tanto que creo que voy a morir. He estornudado tantas veces seguidas que estoy convencida de que estoy echando todo el mal fuera, incluso le he pedido al roncador que me traiga a uno de esos exorcizadores, predicadores evangelistas con lambdacismo, que "expulsen el mal de mi cuelpo". Hace poco tuve uno en la puerta de mi casa, se presentó como el pastol Emanuel, aka Emi (sí, dijo aka): "que Dios la bendiga bendiciendo", me dijo, y ahora estoy malita. A mí no me gusta desconfiar, pero ahí hay, además de un pleonasmo, un mal de ojo encerrado.

diumenge, 13 de febrer de 2022

Fumando espero

Grimsi es la gata más pesadita del mundo, además de que está loca, claro está. Tiene un pequeño problemilla de apego: es como un perrillo, me espera en la puerta de casa, en la del baño, en la de la habitación cuando me harto de que se pase la noche mordiéndome el pie, la mano o el pelo... Cualquier día me la encuentro en plan "fumando espero".


Aunque también es muy sentidita. El otro día la pillé olisqueando el zapato del roncador sospechosamente, dedujimos que, como tiene las gatitas, igual la bota olía a leña de otro hogar, porque me ha salido muy de Mocedades.

dimarts, 25 de gener de 2022

El Daruma tuerto

Me regalaron un Daruma por fiestas, así que me leí esta historia de origen japonés, porque no me fío nada de supersticiones, pero por si las moscas más vale hacerlo bien. El caso es que dice la leyenda que el maestro Daruma perdió las piernas por estar meditando siete años en una cueva (ahí la moraleja me dice que menos pensar y más caminar), y a mí que esta historia ya no me dio muy buen fario; a pesar de ello, seguí la tradición: tienes que pintarle un ojo mientras pides tu deseo, y una vez cumplido se pinta el otro. Como lo mío iba de fortuna, pues se va a quedar así de por vida.


Ahora cada vez que lo miro pienso en aquello de "parece que te ha mirado un tuerto", refiriéndose a la mala suerte. Y ya no sé si pintarle el otro, porque sin piernas y tuerto, pobrecico mío, me da mucha penica. Y ahí sigue, el tuerto, mirándome día tras día desde la estantería.

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