dimarts, 25 de gener de 2022

El Daruma tuerto

Me regalaron un Daruma por fiestas, así que me leí esta historia de origen japonés, porque no me fío nada de supersticiones, pero por si las moscas más vale hacerlo bien. El caso es que dice la leyenda que el maestro Daruma perdió las piernas por estar meditando siete años en una cueva (ahí la moraleja me dice que menos pensar y más caminar), y a mí que esta historia ya no me dio muy buen fario; a pesar de ello, seguí la tradición: tienes que pintarle un ojo mientras pides tu deseo, y una vez cumplido se pinta el otro. Como lo mío iba de fortuna, pues se va a quedar así de por vida.


Ahora cada vez que lo miro pienso en aquello de "parece que te ha mirado un tuerto", refiriéndose a la mala suerte. Y ya no sé si pintarle el otro, porque sin piernas y tuerto, pobrecico mío, me da mucha penica. Y ahí sigue, el tuerto, mirándome día tras día desde la estantería.

dilluns, 17 de gener de 2022

Los despropósitos

Ya hace unos días que empezamos el año. No suelo hacer listas de propósitos para el nuevo año, es más, ni siquiera lo celebro, hace mucho que decidí que la mejor manera de empezar el año era durmiendo. 

El caso es que me he dado cuenta de que, como consecuencia del cambio de año, todo el mundo a mi alrededor está a régimen o se ha apuntado a un gimnasio; yo, por el contrario, ya me he desapuntado de pilates y me he comprado un roscón de reyes en la panadería, ya que se lo querían quitar de encima y estaba baratísimo. Si es que ahora voy a comprarme todos los pandoro que encuentre en el supermercado, hasta que ya no les queden, que calentito y con helado de vainilla por encima eso es gloria.

divendres, 14 de gener de 2022

El taxi

La vuelta al cole ha sido durilla, por muchos motivos, ya sea por lo de volver, que ya de por sí cuesta, o por el tema Corona. Ha llegado un punto en el que parecemos la peli de Los inmortales, cada día quedan menos profesores en pie; de todos modos, los que quedamos estamos trabajando por todos, porque se ve que los sustitutos que dijeron que tendríamos han hecho una parada en boxes y no llegan. Como sigamos así, me veré obligada a ponerme a lamer barandillas, a ver si lo pillo, porque estoy agotada y, en el fondo, al final todos tendremos que pasarlo. Y ahora que ya me he quejado un poquillo, que es deporte nacional y sienta de perlas, voy a contaros cosillas de mis clases, que siempre triunfan en el blog.


Claro ejemplo de catáfora

Con una compañera estábamos buscando un ejemplo divertido de catáfora para enseñárselo a los alumnos y, como tenemos otra amiga que odia el reguetón, hemos decidido dedicárselo a ella y hemos elegido un mega hit de Pitbull que dura más de 5 minutos (y yo me pregunto, ¿hacía falta?). Así, cuando dice "me lo paró, el taxi", el pronombre hace referencia a algo que se dice con posterioridad, el taxi. En esto estábamos, que ya casi teníamos coreografía y todo para explicárselo a los alumnos (así somos), cuando una tercera nos ha dicho que solo nos faltaba montar un Tik tok, y ahí hemos frenado, más que nada porque las dos juntas lo petamos y reventamos la red (ahí, toda humildad). Entre esto y que para trabajar la poesía estamos montando un videoclip con los de música, cualquier día nos aparecemos con cadenas en el cuello y a lo choni, que somos las MrT del instituto (esto es para cierta edad, aviso).

dijous, 23 de desembre de 2021

Tánatos & Eros

El puticlub de la zona está en obras. Pasé hace unos días por delante y me fijé en que lo están revistiendo todo de mármol negro, y pensé que igual, con los tiempos que corren, lo de la prostitución no va viento en popa y han decidido darle un girito al negocio, se han reinventado, y van a poner una funeraria. Esto de la muerte, con el Covid haciendo estragos, igual sale más rentable a la empresa, y quién sabe, igual hacen doblete, vas a entierro y sales con final feliz. Todo el mundo sabe que, contra la tristeza, lo mejor es un polvete.





A ver, no me parece tan descabellado, que ambos son los oficios más antiguos del mundo. Y la cuestión es renovarse o morir (nunca mejor dicho). Si es que tengo el nombre ideal para el negocio, voy a pasarles una notita por debajo de la puerta con mi propuesta: Tánatos & Eros.

dilluns, 20 de desembre de 2021

Ser positivo ya no se lleva

 A ver, evidentemente, he sido contacto estrecho con la variante Omicron, que me suena a estafa piramidal, no sé por qué. Me llaman de epidemiología, un encantito de chica, dándome todas las explicaciones posibles y me dice que nada de vida social, pero que trabajar sí que puedo, que ya me llamarán para la PCR. En breve me llaman de mi centro de salud, una señorona (véase el detalle en la descripción de las sujetas) a la que tuve que pararle los pies porque me estaba acusando de algo y todavía no sé de qué. Le dije que había sido en el trabajo, que no me había ido de putas, pero que aunque así fuera, que si quisiera sentirme culpable me haría de algun credo religioso.

Mi primera PCR (trabajando en un instituto), y lo que me mandan es esto, 
que parece de mentirijilla, con falta de ortografía y todo.

Al final, como debí de caerle bien con ese comentario, me mandó al quinto pino, que tenía que coger un tren y dos buses. Ahí, paseando a Omicron, si fuera el caso (tranquilos, que el roncador me acompanó, yo ataviada con 4000 mascarillas superpuestas, aunque con la duda, porque con el edredón dicen que eso es contraproducente, y como no entiendo ni de uno ni de otro). En resumen, una semana yendo a trabajar, angustiada y alejando a los niños, que ni saben llevar la mascarilla ni guardar la distancia social. Finalmente, fue negativa (todo el fin de semana de los nervios a la espera del resultado), que esto le quita todo el sentido al movimiento que cree que siendo positivo todo te va mejor, porque en ese caso no se cumple. En fin, que yo pensé que lo del Covid empieza a ser como lo de la virginidad, que mira, mejor pasarlo ya y te lo quitas de encima, pero qué alivio ese negativo.

dilluns, 8 de novembre de 2021

En el banco

Esta mañana he ido al banco, mis padres me habían regalado por mi cumpleaños algo de efectivo y he preferido ingresarlo. En resumen, tengo la sensación de que les estoy blanqueando dinero, si no es así, ¿que les costaba hacerme una transferencia? Ahí estaba yo, con mis pensamientos delictivos, cuando me ha tocado en ventanilla y la muchacha me ha dicho que ahí no se podían hacer ingresos. He mirado extrañada, llevo unos días despistada y he pensado que igual había entrado en la ferretería, o qué se yo, como últimamente hay un montón de tiendas que no distingo qué se vende dentro...

Una vez que he salido de dudas, mi mente ha vuelto a lo criminal, ¿es que tal vez esa señora se ha dado cuenta, ojo avizor, de lo del blanqueo? Otra vez equivocada, era algo más banal y que, por otro lado, dice muy poco de los bancos: tienen un horario ridículo en el que puedes o no ingresar dinero. La alternativa es ir al cajero, a lo que le he dicho que ni de coña, que hace años el cajero (la máquina, no el trabajador) se me quedó el sueldo de todo un verano y tardaron tres meses en recuperarlo; así que me he negado en rotundo y le he exigido que, si tenía que hacerlo así, me acompañara, porque de esa manera, si alguna cosa salía mal, ella sería la responsable. A todo esto me ha dicho que no le hablara mal, que ella no era la que ponía las normas. ¡YO,  QUE NUNCA ALZO LA VOZ NI DIGO PALABROTAS! Le he respondido muy seria, con la voz muy suave, que no le estaba hablando mal, le estaba comunicando mi desacuerdo y que, en todo caso, ella trabajaba para los que habían puesto esas normas, es decir, era la cara visible de la empresa, y por ello le traspasaba mi opinión contraria. He hecho el ingreso, y adiós muy buenas. Para algo tenía que servirme la influencia de mi madre, que siempre da por saco a todo el mundo, hoy la he emulado a conciencia.

divendres, 5 de novembre de 2021

A los 45

 Hoy es mi cumpleaños, ha sido un día bastante normal, y eso me ha encantado, porque nunca me ha gustado demasiado ser el centro de atención y es lo que suele pasar. Los alumnos, que se enteran de todo y, según he descubierto, se dedican a buscar a sus profesores en Internet (a saber lo que descubren, miedo me dan), me han regalado una de mis mejores clases del año; aunque también es cierto que yo les he llevado mini magdalenas de chocolate, así que igual los he sobornado un poquito, y eso que yo he entrado en el supermercado convencida de comprarles todas las chucherías del mundo, pero resulta que no vendían (ya os digo que no vuelvo ahí, y el caso es que vivo encima de una tienda de chuches, pero previsión ninguna). 

Lo mejor de todo es que estaba en clase, pensando en mis cosas, cuando he visto el año de nacimiento de uno de mis tutorando, y me ha entrado la risa floja al pensar que tengo cosas en el congelador más viejas que algunos de mis alumnos. Pues ahí estaba yo, muriéndome de la risa, y ellos mirándome en plan: "ya se ha vuelto loca del todo".

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