dilluns, 16 de novembre del 2015

Relax

Después de un maravilloso fin de semana en el que lo más excesivo que he hecho ha sido comer (oigan, que en mi casa parecía Navidad, no sé qué nos ha dado, bueno, sí, por cocinar). Voy a afrontar el lunes lo mejor que sé: llorando.


Hemos tenido de todo. Fuimos de concierto por los 10 años de la Sant Andreu Jazz Band, un proyecto en el que creemos mucho, puesto que son jóvenes hasta los 20 años y te impresionan como si fueran experimentados músicos de una banda de larga trayectoria. Yo, a su edad, y a la que tengo ahora, no hubiera sido capaz de tanta responsabilidad y constancia, me maravillan. 


Pero también ha habido tiempo para mi deporte favorito en fin de semana, vaguear, no hacer nada y dejar que el tiempo se escurra entre los pliegues de la mantita y el sofá. Qué maravilla, ya no recordaba lo que era relajarse... aunque igual me he pasado: exámenes a la vuelta de la esquina y yo sin inmutarme.

dissabte, 14 de novembre del 2015

Algo tan cotidiano como una manzana

La comida ya no es lo que era. Estuvimos haciendo la compra del viernes y vi unas maravillosas manzanas: rojas y gordas, estaban gritando cómeme cuál Alicia en su país de las maravillas, y con todas las connotaciones que conlleva. Nunca había visto ese libro como una advertencia de no te dejes convencer por los sentidos, que comer por la vista no es lo mejor, pero así es.


Si es que la literatura está llena de ejemplos, solamente con la malvada bruja de Cenicienta yo ya tendría que tener claro que si la manzana, en apariencia, es muy roja y apetecible, huye, es maléfica. Lo peor es que mi mejor sentido es el olfato, y ahí no noté nada. Tenía una gran pista. Han salido sin sabor, poco jugosas y bien podrían ser un pepino, que para el hecho sabían a nada.


En resumen, en septiembre mi prima me regaló kilos de manzanas: eran feas, deformadas, sin apenas color... las mejores manzanas que he comido en mi vida. Esta vez, compré 2 kg e incluso la piel destiñe, para mí que igual que les ponen cera las habían pintado, no lo había visto en mi vida. Total, que me he visto obligada a hacer pastel de manzana, no se me ocurría otra forma de comérmelas (un mal menor).

dijous, 12 de novembre del 2015

Entrada no publicitada

No entiendo cómo un hombre hecho y derecho, es decir, de cierta edad, opta por usar un desodorante de la marca AXE. Cada vez que huelo uno mi mente infiere que por ahí va un macho (por lo de género masculino y nada más) con escasa pituitaria y queriendo tapar el hedor de una semana sin ducharse, de lo contrario, no entiendo para qué nadie usaría semejante compendio del horror odorífico.

A Axe olería el prota de El Resplandor para tapar el olor a sangre, para nada más lo usaría yo.

Así que puede ser comprensible en el caso de un adolescente, con criterios influenciables por una publicidad sexista y en general de mal gusto, que suele ser retirada al cabo de pocas semanas por las autoridades pertinentes.


Pues eso, para cromañones y personajes de dudosa limpieza del Hobbit.

Ahí se juntan dos problemas, falta de sensibilidad nasal y general, porque a mí me repelen todos los poros de la piel cuando me llega la mezcla. No sabría definirla, no es nada conocido, una mezcla entre ambientador y queroseno. Vaya, ideal para una buena hogera y poco recomendable como aroma matutino. Por favor, dejen de usarlo por el bien de mis fosas nasales.

dimecres, 11 de novembre del 2015

Achacosa

¿Soy yo o los zapatos cada vez están más lejos de mis manos cuando me los abrocho? Seguro que estoy creciendo, nada que ver con achaques de la edad. Suerte que todavía soy algo flexible, porque la vista y las largas distancias me parecen más lejanas.



Debe de ser por lo del cumple, primero vino la alegría de los regalitos y de los dulces (tanto azúcar me nubla la mente) y ahora, con la segunda parte, la pura realidad, los años pasan (y qué jovencita que soy todavía).


Tranquilos, que sigo bien de ánimo y con buen humor, nada de darme a la bebida ni a la mala vida, seguro que el roncador estará dispuesto a atarme los zapatos por muchos años (o eso espero, habrá que agasajarlo, que últimamente lo tengo muy abandonado).

dimarts, 10 de novembre del 2015

Convivencia

A ver, desde que me dijeron que igual tengo la oruguita en mi interior, que estoy hablando con ella por si podemos llegar a un acuerdo, porque yo hambre, cuando no me encuentro bien, siempre tengo... y si a ella le apetece una relación simbiótica en la que nos repartimos la comida, pues mira, convivimos; eso sí, que deje de dolerme y que no me salgan más marcas por todo el cuerpo, que ya hemos pasado de los eritemas, a los bultos y ahora está en ronchitas pequeñas. Cualquier día me despierto a topos o rayas, o ambas cosas.


El caso es que estoy todo el día pensando en comer y eso no puede ser muy normal. Incluso tengo sed, ¡yo!, que bebo por lo de ingerir líquidos por obligación.


Igual es porque hace tiempo vi la película The Host y no me parece mal compartir cuerpo, siempre que sea de mutuo acuerdo. ¿Y si al final tengo un alien en mi interior y tengo colegas en el espacio exterior? Lo importante es tener una buena red social, que nunca se sabe, si un día nos invaden y tengo que buscar trabajo en otros planetas, todo esto que tengo de hecho.

dilluns, 9 de novembre del 2015

Cuando no hay salud, la mala leche

Después de un mes con dolor intenso en el que yo, la paciente, indicaba que empezaba claramente en el bajo vientre, a pesar de que tenía otras marcas visibles en la piel posiblemente relacionadas con eso, y por lo que tres internistas diferentes, con tres semanas de diferencia de urgencias, dijeron que era evidente una, que me habían picado mosquitos; la otra, que me fuera al dermatólogo porque pintaba a reacción cutánea a medicamentos o a mis queridas gatas; o el tercero, algo autoinmune y mi cuerpo estaba atacando a sus propios componentes (con lo inteligente que es mi cuerpo y lo pocos confiados que son esos médicos).



Pues bien, en ese transcurso he pedido hora con el dermatólogo y el ginecólogo, porque yo, médico sin vocación ni estudios, convencida de que era un tema digestivo, me dejé asesorar por médicos de urgencias más parecidos a curanderos de mala muerte que a otra cosa. En este país se ha primado la cantidad de licenciados y no la calidad, se hace muy evidente, porque para mí un buen médico es alguien que intenta averiguar, calmar, diagnosticar y aliviar síntomas. Y no critico la medicina pública, solamente, ya que por fortuna puedo pagar (o hago el esfuerzo de pagar) una mutua privada que me ha dado exactamente las mismas soluciones: he hecho la ruta por los hospitales privados y públicos que me rodean y los médicos están cortados por el mismo patrón (como mínimo son coherentes).



Para mi alivio y fe en la profesión, mi dermatólogo, por fin, transcurridas tres semanas de dolor, al que debo añadir la incertidumbre de la causa, me pidió un análisis de sangre. Hasta ese día no me habían hecho ni una simple prueba escudándose en que no sabían cuál hacer, que eso era tema del dermatólogo, dado que mi dolencia se originaba en la piel (a mí me han enseñado que el cuerpo es un todo y me dolía el bajo vientre, pero qué va a saber el paciente de su dolencia, omitamos su buen criterio, puesto que es el que sufre). En fin, parece ser que tengo una infección aguda y el dermatólogo, sabedor de cosas de la piel, no de mi interior, cree que debería verme alguien de medicina interna o un digestivo. Además, quiere descartar que no sea un gusanito muy malo, yo lo llamo Anakonda (empieza por A y tiene una K, lo mío no es la memoria), pero no creo, porque el hambre no me lo ha quitado nada y los quilos menos. 


Pues bien, como mínimo me estoy tomando antibiótico y cortisona, incluso confío que mi propio cuerpo se haya sanado, porque es sabio, fuerte y acostumbrado a la incompetencia médica, así que busca alternativas auto-curativas (que no autoinmunes). Ahora, a esperar que me den hora con medicina interna, aunque ya no me preocupa, probablemente no moriré de esto, eso sí, no les deseo a esos médicos ninguna dolencia física que les obligue a ir de urgencias, lo llevan claro. Mientras espero, seguirá el dolor, las marcas en la piel y los bultos que tengo por todo el cuerpo, todo un cuadro médico que a mí me parece preocupante, pero soy una simple mortal con dos carreras de letras y una incipiente de científica a la que no puedo dedicar tiempo porque permanentemente estoy mala (estos médicos, encima, están truncando mi educación, qué terrible, todo apunta a complot educativo). Voy a tener que poner un par de velas a un santo, a ver si por el poder de un milagro, que no del ser humano, me recupero bien pronto; que entre los estudios, el trabajo y la infección, empiezo a ir algo agotadilla.

diumenge, 8 de novembre del 2015

Días de domingo

Tengo esta maldita manía de empezar el duelo por el fin de semana el domingo por la mañana, y si me dijeras que empiezo a celebrarlo el viernes bien prontito, pero no, llega el viernes y tengo el cuerpo con sensación de lunes... y mucho peor, los lunes sueño que es viernes. ¿Tendré algún síndrome espacio temporal? O sea, rollo trastorno de personalidad, y ya que estoy que me den la baja por incompatibilidad, porque una trabaja con jóvenes mentes y tal vez pueda ser nociva para ellos (creo que no cuela).


Está claro, es el efecto domingo, porque en realidad voy tan encantada a trabajar que me doy hasta a mí algo de rabia. Y más ahora que voy por la ruta de tren turística, somos algunos guiris y yo mirando el mar. Así da gusto.
Hay un refrán para cada uno y hoy me merezco este: Moza de domingo, no quiere lunes. O bien, el que ríe en viernes, llora el domingo. No hace falta dar más explicaciones... Ea, a disfrutar de lo que queda del día.
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