diumenge, 7 d’abril del 2013

Florecer

Con la llegada de la primavera y ahora que por fin ha salido el sol, se me ha antojado un balcón lleno de flores. Hay un problema, a mí, las plantas, no se me mueren, se suicidan. A la que me descuido, saltan balcón abajo buscando un hogar en el que las acojan y las cuiden.



No soy nada metódica: un día se me olvida regarlas, el otro lo hago dos veces... Ni siquiera sobreviven los cactus. Recuerdo una vez que me duró bien poco, de la tienda a casa. Supongo que había oído hablar de mí (porque las plantas son muy chismosas) y decidió acabar con su vida, en cuanto me di cuenta, se había succionado hacia dentro, algo rarísimo, como si fuera un globo deshinchado. Por otro lado, parecen atraer a todas las especies de oruga que existen: no puedo quejarme, al menos hay vida en mi balcón.



Mis favoritos son los rosales, lo aguantan todo. Menos las nevadas, qué rabia que me dio. Los únicos que siguen con vida son mis tulipanes, que pasé de contrabando desde Holanda, en plena adolescencia, cuando todos mis amigos iban cargados de otras sustancias, y yo sufriendo por si me pillaban. Florecen una vez al año y celebro una fiesta, son caras de ver, pero persisten en su intento.

dissabte, 6 d’abril del 2013

El poder de la química

Me he levantado con un dolor de cabeza tan fuerte que me apetece pegarme un tiro. Sé que suena exagerado, pero el que sufre de migrañas seguro que lo comprende a la perfección. Es ese dolor intenso y punzante que te atraviesa, desde la sien hasta los ojos.


Lo mío es cefalea tensional, así lo llaman. Es un dolor sordo y opresivo, que solo se me pasa cuando me tomo mi pastillita amarilla (oohhh, qué maravilla), el día que me la dieron por primera vez comprendí lo que debía de ser la adicción, porque mataría por una de esas cuando siento esa intensidad. Sí, mis queridos lectores, me gustan las drogas amarillas que me suministra el médico de cabecera, aunque mi madre insista en que tantas pastillas no pueden ser buenas. Eso es porque desconoce el poder de la química.



Mi padre, por el contrario, me llevó hace unos días a la farmacia, convencido de no sé qué anuncio que vio por televisión (es un facilón, la publicidad es su punto débil). El caso es que hay una nueva enzima en el mercado que promete erradicar las migrañas; pero siento decir que no soy el perfil indicado (era demasiado bonito).

divendres, 5 d’abril del 2013

I was perfect

Acaban de sacar una píldora antigrasa para prevenir la vejez de la piel, las llaman moléculas futuristas. Esto ya empieza a parecer una película de ciencia ficción. ¡Vaya semanita que llevo!



No pienso amargarme por estas chorradas, bastante tengo con lidiar con otras cosas. Eso es un truco de los publicistas, porque, en realidad, cuando llegas a cierta edad te importa más bien poco tu aspecto físico, las arrugas vienen a ser lo de menos. Digamos que las prioridades cambian.



La madre naturaleza, que es muy sabia. Nos hace bastante inconscientes y poco dotados de inteligencia en la juventud y, luego, a través de la experiencia, adquirimos el conocimiento que nos otorga el paso de los años. Eso vale cada arruga que hay en mi rostro. Aunque sí que es cierto que con gusto cambiaría mi culo actual por el que tenía, pero es un justo pago, a mi parecer. Tampoco los hombres de mi edad tienen la misma vista que tenían antes, así que miran con otros ojos.

dijous, 4 d’abril del 2013

Matemática pura

Hoy he leído que 2013 es el primer año, desde 1987, en que no se repite ningún número. No me había fijado, los 4 números son diferentes: me ha parecido un dato curioso.


Hablan del pensamiento matemático, no sé si se refieren exactamente a esto.

Siempre he pensado que lo mío es muy numérico, suelo entretenerme en localizar figuras lógicas y me divierte enormemente jugar con los números y el orden de las palabras. Adoro los capicúa, pero todavía más los palíndromos, hay uno en concreto que descubrí en el DRAE (son unos cachondos): dábale arroz a la zorra el abad.



Lo primero que aprendí en esta vida, a pesar de lo que diga Manolito, es que el orden de los factores suele alterar el producto. Creo que ese fue el motivo por decantarme por la lingüística, esa versatilidad que tiene la lengua, tan matemática y armoniosa.

dimecres, 3 d’abril del 2013

Fall in love

A estas alturas, me gustaría volver a sentir esas maripositas en el estómago de cuando estás en pleno enamoramiento, aunque creo que sería capaz de confundirlo con ardor de estómago o aires, qué le vamos a hacer, siempre he sido una escéptica y con la edad sospecho que he ido a peor.



Hace unos días topé con el muro de la incipiente vejez: vi venir el bus, corrí con todas mis fuerzas, pero no hubo manera de alcanzarlo. También debo añadir que era una cuesta bastante pronunciada (hace años habría podido). Así que, cuando me visto para matar, de forma seductora, tengo más la sensación de ir disfrazada que de femme fatale (bueno, algo fatal sí que me siento, pero no en el buen sentido).



Eso no significa que no pueda ser atractiva, es solo que no le pongo la misma energía que antes. No nos engañemos, la juventud mantenía firmes muchas partes de mi cuerpo que ahora, ni con los milagros de la ciencia y de la corsetería moderna, no tienen el mismo sex appeal. Lo peor es cuando te llaman señora, ahí no respondo demasiado bien, me vuelvo arisca y gruñona, a pesar de que, en el fondo, eso es lo que soy: cuando dejan de hablarte de tú, lo comprendes.

dimarts, 2 d’abril del 2013

Pascua

Sí, ya sé que voy con algo de retraso. Ayer fue lunes de Pascua, uno de mis días favoritos del año porque lo celebramos con la Mona, es decir, me puedo poner hasta arriba de chocolate sin sentirme culpable, que nadie me lo recrimina. No puedo evitarlo, soy una adicta. Desayuné, comí y cené chocolate.


El roncador me trajo un huevo enorme (de chocolate, que siempre pensáis mal) porque me conoce muy bien y sabe cómo conquistarme: nada de flores, un bote de Nutella bien grande (bueno, y los diamantes).


Recuerdo que el día más feliz de mi vida fue cuando estuve en Perugia, una ciudad de la Umbria, conocida por yacimientos etruscos y, por supuesto, por su maravillosa fiesta del chocolate. Cubren edificios y esculturas con ese preciado manjar: y que conste que allí se hacen los Ferrero y la Nutella, o sea, que no es moco de pavo -esta expresión siempre me ha parecido curiosa, qué tendrá que ver el tocino con la velocidad.

dilluns, 1 d’abril del 2013

Cosas de casa

Me he dado cuenta de que después de años educando al roncador para que deje la tapa del váter bajada, se está rebelando de múltiples maneras: ahora no cambia el papel higiénico o, peor, me deja una fina capa, para que me desgañite incriminándole que no lo ha repuesto, así puede contestar: "pero si todavía quedaba un poco".


Y el famoso: "sí, claro", en respuesta a cualquiera de mis preguntas. Pues no, no estaba claro, ¡porque por eso hago la pregunta! O ante las disyuntivas, en las que se tiene que elegir entre una respuesta u otra, no puedo soportar que me responda, sencillamente, "sí". ¡¿Sí a qué?!


Aunque tiene sus cosas buenas. Todo eso lo compensa con una tranquilidad que me relaja sobremanera, no se pone nervioso por absolutamente nada (bueno, a veces sí, pero suelo ser yo la causante). Ha perdido la esperanza de que cocine yo, es más, suele hacerlo él. Y no me discute nunca cuando se me antoja alguna cosa (menos lo de tener un gato, aunque tiene razón, mis peces no lo soportarían). Si no fuera porque suele encender la tele todas las mañanas y ha desarrollado una sordera increíble y selectiva que me obliga a mirar a sus vecinos con cara de: lo siento, no oye bien. Creo que sería un buen novio para alguna de mis amigas (no sé si están preparadas).
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