dissabte, 7 de setembre del 2013

Inquietud twittera

Sé que tengo una obsesión rara con el tweet de la Policía, que se inició por un verdadero interés de protección y de cumplir la ley. Con ello, a veces no tengo muy claro de qué están hablando, y cito textualmente (que lo he cortado y pegado, vamos): Experimentos, con la gaseosa: atención al consumo de bebidas alcohólicas (en exceso, siempre es malo) "de forma innovadora" y a "mezclas raras".



Para empezar, no entraré en el uso de la coma, comillas u otros signos de puntuación, porque me desorientan claramente. Independientemente de ello, ¿pero qué hacen con la gaseosa estos chicos? Se referirán a las mezclas letales de gaseosa y Cacaolat o la misma con Coca Cola. Saco algo en claro, el consumo, en exceso, siempre es malo, ya sea de gaseosa como de tequila, uno porque me da gases y el otro porque me marea (aunque ya sabéis que a mí me marea andar,así que no sé si cuenta). De todos modos, que los dejen, si lo importante es ser innovador y creativo, que en este país se da muy poco valor a estos dos conceptos.



Lo peor es que el siguiente tweet, no recuerdo de quién era, hacía referencia a un estudio de la Universidad de Navarra en el que afirman que un vaso de vino al día reduce el riesgo de tener depresión. También estos, han descubierto la sopa boba. Y me ha apetecido un vinito bien fresco con gaseosa. Lo que hace el efecto subliminal de Twitter, si a mí no me gusta el vino, ¿será obra de La Casera?, pues se chinchan, yo solo bebo Ondina, que son una cooperativa de la región (ya se me va la pinza, eso es la copita, que quita la depresión y da alegría).

divendres, 6 de setembre del 2013

El listón

Toda mujer que se precie tiene que tener un listón al que su pareja tiene la obligación de llegar. Hay unos mínimos y hay que hacerlos cumplir. Porque como dice mi madre, no son como los vinos, no mejoran con la edad, se pican.


Mi forma de querer es muy especial, me enamoré de sus defectos, así que lo tenía fácil con el resto. Mis amigos se reían cuando les decía que me encantaban sus arrugas, pero es que se marcan más cuando ríe. Ha llegado un punto en el que necesito oír sus ronquidos para poder dormir, de hecho, ahora tiene una temporada en la que, de repente, deja de roncar. Evidentemente, me despierto asustada, pero resulta que no le pasa nada y se enfada porque lo sacudo, alterada (la venganza también se aprende, y es mejor cuando es sutil).


Con el tiempo hay pequeñas cosas, como la complicidad, que afianzan nuestra relación. Pero a veces me sorprende: hace unos días, le dije medio en coña, emulando las conversaciones que salen en televisión, en plena conversación telefónica, que no quería colgar porque estaba muy a gusto hablando con él y que lo echaba de menos y le dije, "cuelga tú". Pues lo hizo.

dijous, 5 de setembre del 2013

Lapsus línguae

Ya sé que tengo que dejar ciertos hábitos de lectura, pero es que hoy he leído que las arañas tienen un largo repertorio de posturas sexuales: ojo al dato, porque yo me imagino a las arañas, con todas esas patitas, hechas una bolita sobre otra y me da un poco la risa floja. Si es que yo pensaba que eran hermafroditas o algo parecido.


Spiderman ya apuntaba maneras.

Pues resulta que no y que su postura más habitual es el 69. No podré mirar con los mismos ojos estos artrópodos (¡menuda palabrota!). Pues no sé yo, si a ellas les va el tema, será por algo; aunque he estado pensando que es normal, así tan redonditas -las arañas, digo- no lo tendrán tan difícil como un ser humano para esta postura que, por otro lado, solo pensar en ella me da un dolor de cervicales agudo.



De todos modos, yo no me imaginaba a las arañas tan creativas sexualmente, bueno, ni de ninguna otra forma, no suelo pensar demasiado en ellas. Eso sí, dicen que es la postura más democrática porque iguala a ambos sexos. A mí me parece algo incómoda y de una intimidad brutal, pero como tampoco domino el tema amoroso o parejil de las arañas, pues no voy a entrar en eso.

dimecres, 4 de setembre del 2013

Blade runner

Mi relación con las máquinas es muy curiosa. Sé que son solo cables, plástico y metal, pero a veces tengo la sospecha de que pueden sentir y, peor, de que se vengan de mí por algo que hice en otra vida o que han malinterpretado. Sé que a menudo, cuando use un secador, algunos de mis cabellos acabarán enredados en la hélice, la experiencia me lo ha demostrado; que el microondas del trabajo cualquier día me atacaque, con ese ruido infernal; las puertas automáticas no respondan ante mi movimiento (ni las luces automáticas, sobre todo las de los servicios, y eso cabrea); o que el cajero automático se trague para siempre mi dinero o tarjeta (o durante meses, palabrita de Ses)...



Son cosas que pasan, sobre todo en lo cotidiano, pero no me acostumbro a ello. El cine ya me dio pistas, solo hay que ver Blade Runner para comprender que sentimientos y máquinas no pueden ir de la mano.


Ahí está, una máquina que fuma, podría haberse enrollado y darme un cigarrillo.

Recuerdo que una vez, cuando todavía era adicta fumadora, una madrugada en la que me quedé sin tabaco, cogí la bicicleta y fui a la máquina expendedora de tabaco más cercana. Tenía el dinero justo y se lo tragó. Irada (en su pleno sentido, el de enfadada y delincuenta, y en femenino, porque yo lo digo) y sin cigarrillos con los que apaciguar mi rabia, le propiné una patada a la máquina (con la esperanza de que me devolviera el dinero o el paquete). La respuesta fue sorprendente, en la pantalla apareció un texto en movimiento, tal como si la máquina me hablara, y decía: por favor, no me des patadas. Nunca más me acerqué a esa máquina, debo decir que me daba miedo y cierto respeto; desde entonces, me reprimo mucho antes de usar la violencia física con cualquier objeto inanimado, nunca se sabe cómo podrá reaccionar.

dimarts, 3 de setembre del 2013

Sacré Bleu

Esto ya es lo último, Estados Unidos ya no podía caer más bajo. ¡Terapias para curar a los gais! A ver si se curan ellos la estupidez (y que conste que no me gusta decir palabrotas).


Me los imagino así: aprendiendo a ser machos. RuPaul es un genio.

Cada vez estoy más convencida de que se trata de un país tercermundista, a todos los niveles, y no una potencia mundial, como pretenden hacernos creer. El hecho de hacer una ley que prohíba la práctica de estas terapias, lo confirma: cortos de mente y de miras. Por una pequeña fortuna, te ofrecen 48 horas de masculinidad en plena naturaleza (se ve que las mujeres nos sufren el mal).



Se escudan en la libertad de expresión; pero luego la aplican para lo que quieren. La homosexualidad no es una enfermedad mental ni de ningún otro tipo, como tal, no tiene tratamiento, y no entiendo que en pleno Siglo XXI siga habiendo debate. Tienen doble trabajo: un tratamiento para los que han tenido que sufrir esta represión y terapias que solo les han estigmatizado y otro para los que están a favor de ellas.

dilluns, 2 de setembre del 2013

El Karma

Acabo de leer una noticia que, por fin, me ha hecho sonreír: un pasajero abandona sus maletas para no pagar las tasas abusivas por sobrepeso. En cuanto al pobre hombre le dijeron que tenía que pagar un recargo de 1400 dólares pensó que un par de mudas, neceser y lo que se nos pueda pasar por la cabeza y que hayamos llevado en la maleta, no merecía la pena, así que la dejó y embarcó.



Es buenísimo, porque como dicen por ahí, toda acción tiene una consecuencia (aunque a algunos parece que no les afecta esta ley kármica, véase el telediario). En cuanto bajó del avión, le estaban esperando las autoridades por presunto terrorista (que no es él, que es la compañía aérea la abusiva).



Esto viene a ser como el perro del hortelano, ni come ni deja beber. En este caso, ni te deja llevar la maleta ni abandonarla. A ver, ¿qué más tenía que hacer este chico? Pues nada, los muy paranoicos tuvieron cerrado el terminal durante dos horas y entrevistaron al pasajero para determinar la gravedad del asunto. No sé si debió de reír o llorar, porque ante tal situación, yo me vería en Guantánamo o su equivalente. Pero la historia tiene final feliz y, finalmente, decidieron que no había intención criminal (tal vez él no, pero la aerolínea ya es otra cosa, que revisen los precios y se dejen de chorradas).

diumenge, 1 de setembre del 2013

¡Naranjas de la China!

Hay expresiones que parecen sacadas de un tiempo pasado, hoy en día, estoy convencida de que nadie diría ¡Naranjas de la China! y lo cierto es que no entiendo por qué. Supongo que han quedado reducidas a la interjección Nanay o a expresiones más vulgares como Ni de guasaNi de coña (equivalente a "ni en broma").


U otra manera de decir: va a ser que no.

¡Naranjas de la China! se usa para negar lo que otro acaba de afirmar. Viene de la época en la que la gente no creía que las naranjas procedieran de un lugar tan lejano como la China. Ahora diríamos que es un viaje muy simple, porque todo parece estar más cerca y los medios de transporte y de comunicación han cambiado muchísimo; pero imaginaos lo que debía de tardar en llegar un reparto de naranjas desde China, parece algo imposible.



Es curioso, nunca he visto comer fruta con palillos, pero claro, debe de ser de lo más normal, ¿y para cortar la fruta? Bueno, eso es harina de otro costal (aunque esta expresión no viene de China, es mucho más castiza).
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