Me parece el día perfecto para confesaros algo: no puedo con Los puentes de Madison y, lo peor, mi marido es su mayor fan. ¡Pero si es un canto a la crisis de los 40 (o 50)! Y no tiene nada de romántico que un buen día tu marido, que ha estado contigo toda la vida, se vaya con los niños no sé dónde y tú, para matar el tiempo, te ligues a un fotógrafo, encima feo y viejo, que a Clint Eastwood no hay quién se lo imagine desnudo sin que le recorra un escalofrío por la espalda.
Pues eso, a pesar de que voy a granjearme muchos enemigos... es la peor película romántica de toda la historia. Hace mucho que me la hizo mirar el roncador y casi me lo cargo: él, que es un sensiblero, llorando desconsoladamente porque no iban a estar juntos (ahí os he hecho un spoiling terrible), y yo cabreada porque esa mujer, en lugar de aceptar su realidad y contarle al marido la situación, por muy dolorosa que sea, decide que ha sido una de sus mejores experiencias vitales y ahí queda eso.
diumenge, 14 de febrer del 2016
dissabte, 13 de febrer del 2016
Espiritual
He estado leyendo sobre el karma, será porque es día 13 y la gente se vuelve muy mística en días supersticiosos... aunque creo que ha sido por casualidad. A ver, si el karma viene a ser el conjunto de actos, sean del tipo que sean, y que marcan la conciencia de cada uno... la cuestión es que hay gente con una conciencia muy poco definida y luego estamos los que nos sentimos culpables por todo.
En general me parece muy injusto, porque mi conciencia incluso censura el día que perdí las llaves, como si hubiera cometido un delito y, en cambio, no recuerdo haber tirado nunca un papel al suelo de forma consciente. Así que igual al que es un maléfico ser y se comporta como tal (hay unos cuantos rondando por el mundo) le importa todo muy poco y cuando Buda le pese la conciencia (o lo que sea que pase) va a ser peso pluma.
O sea, esto del budismo, hinduismo... y toda aquella religión en general que crea en el karma, viene a dejar a cada uno la responsabilidad de sus acciones... si no lo he entendido mal. Esto es como los anuncios de la DGT, los que conducen bien ya cumplen las normas; y los que no, ni siquiera se sienten aludidos por ellos. En fin, qué responsabilidad tan grande para unos y tan pobre para otros, a mí me va más el rollo punitivo que infunde miedo... aunque en realidad, tampoco soy muy de unos ni de otros.
En general me parece muy injusto, porque mi conciencia incluso censura el día que perdí las llaves, como si hubiera cometido un delito y, en cambio, no recuerdo haber tirado nunca un papel al suelo de forma consciente. Así que igual al que es un maléfico ser y se comporta como tal (hay unos cuantos rondando por el mundo) le importa todo muy poco y cuando Buda le pese la conciencia (o lo que sea que pase) va a ser peso pluma.
O sea, esto del budismo, hinduismo... y toda aquella religión en general que crea en el karma, viene a dejar a cada uno la responsabilidad de sus acciones... si no lo he entendido mal. Esto es como los anuncios de la DGT, los que conducen bien ya cumplen las normas; y los que no, ni siquiera se sienten aludidos por ellos. En fin, qué responsabilidad tan grande para unos y tan pobre para otros, a mí me va más el rollo punitivo que infunde miedo... aunque en realidad, tampoco soy muy de unos ni de otros.
divendres, 12 de febrer del 2016
La esquela
A ver, para la edad que tengo, aparento mucho menos y tengo medio engañado a todo el mundo; pero bueno, en realidad, es evidente que con mucha suerte me quedan unos 40 años buenos (he dicho con mucha suerte y teniendo en cuenta que seré una octogenaria molona), así que habrá que empezar a pensar en un buen epitafio para mi lápida.
Todo ello puede ser debido, también y no solo a mis paranoias internas, al hecho de que mi cuñado sea un ceniza y de que mi padre se haya empeñado en poner el nicho a mi nombre.
Me debato entre un simple vivió y murió entre esta fecha y otra; o bien meter uno de esos rollos que harán que multitud de gente deje de leer libros para acercarse a leer mi lápida (mejor me procuro un holograma, porque tampoco es tan grande el nicho). Se aceptan ideas, yo seguiré con estos pensamientos oscuros (aunque ya sabéis que soy dispersa).
Todo ello puede ser debido, también y no solo a mis paranoias internas, al hecho de que mi cuñado sea un ceniza y de que mi padre se haya empeñado en poner el nicho a mi nombre.
Me debato entre un simple vivió y murió entre esta fecha y otra; o bien meter uno de esos rollos que harán que multitud de gente deje de leer libros para acercarse a leer mi lápida (mejor me procuro un holograma, porque tampoco es tan grande el nicho). Se aceptan ideas, yo seguiré con estos pensamientos oscuros (aunque ya sabéis que soy dispersa).
dijous, 11 de febrer del 2016
Analógico dislógico
Mi padre todavía mira el teletexto, debe de ser el único de todo el mundo, es más, seguro que lo mantienen actualizado para él. Yo ni siquiera sé cómo se pone en mi tele. Cómo se nota que el hombre no es amigo de las nuevas tecnologías. Aunque hoy en día lo de la edad ya no tiene nada que ver con saber utilizarlas...
Hace unos días hablaba con una amiga, su madre tenía que darme una cosa y me dijo que me pasaba el WhatsApp para que pudiéramos hablar. Me sorprendió y le pregunté si era el de su madre... Noooo, qué va, su madre, como la mía, apenas si sabe mandar SMS, la mujer ni sabría encender un ordenador. Ya tuvimos que adaptarle el teclado del móvil porque solía colgar en lugar de contestar.
Hasta ahí todo muy normal, lo que me sorprendió es que el número de móvil era el de su hija, ¡de 6 años! ¿Para qué querrá esa niña que apenas empieza a escribir usar WhatsApp? Me callé, porque suelo tener discusiones con madres obstinadas, porque claro, su mayor argumento es que si yo no soy madre, cómo puedo saber del tema. Para mí es una cuestión de lógica, aunque prefiero no opinar, ni pelearme por cosas que no me van ni me vienen.
Hace unos días hablaba con una amiga, su madre tenía que darme una cosa y me dijo que me pasaba el WhatsApp para que pudiéramos hablar. Me sorprendió y le pregunté si era el de su madre... Noooo, qué va, su madre, como la mía, apenas si sabe mandar SMS, la mujer ni sabría encender un ordenador. Ya tuvimos que adaptarle el teclado del móvil porque solía colgar en lugar de contestar.
Hasta ahí todo muy normal, lo que me sorprendió es que el número de móvil era el de su hija, ¡de 6 años! ¿Para qué querrá esa niña que apenas empieza a escribir usar WhatsApp? Me callé, porque suelo tener discusiones con madres obstinadas, porque claro, su mayor argumento es que si yo no soy madre, cómo puedo saber del tema. Para mí es una cuestión de lógica, aunque prefiero no opinar, ni pelearme por cosas que no me van ni me vienen.
dimecres, 10 de febrer del 2016
¿Yo misma o descargas?
Hace poco leí o escuché en algún medio que habían hecho un estudio en el que se les preguntaba a los sujetos qué preferirían: estar solos en una habitación cerrada, sin nada más; o bien que les dieran descargas eléctricas. Sorprendentemente, los encuestados resultaron ser de una secta de macabros y sádicos sujetos que prefirieron la descarga; o bien la sociedad anda muy mal (una de dos).
El caso es que me pregunto qué debía de tener esa gente en la mente para no soportar estar solos con sus pensamientos. Desde entonces, me he fijado, cuando voy en el tren, que es lo más parecido a estar encerrado en una habitación solo porque nadie habla con nadie, que la gente hace cualquier cosa menos estarse quietos y simplemente mirar por la ventana (por favor, que voy cada día por la costa, es una preciosidad).
La alternativa a esa belleza es móvil, tableta y algún despistado analógico que lleva libro. Qué debe de pasar por esas mentes que prefieren un chispazo a sus propios pensamientos.
El caso es que me pregunto qué debía de tener esa gente en la mente para no soportar estar solos con sus pensamientos. Desde entonces, me he fijado, cuando voy en el tren, que es lo más parecido a estar encerrado en una habitación solo porque nadie habla con nadie, que la gente hace cualquier cosa menos estarse quietos y simplemente mirar por la ventana (por favor, que voy cada día por la costa, es una preciosidad).
La alternativa a esa belleza es móvil, tableta y algún despistado analógico que lleva libro. Qué debe de pasar por esas mentes que prefieren un chispazo a sus propios pensamientos.
dimarts, 9 de febrer del 2016
Mi pequeño jardín
Hoy, por fin he tenido tiempo para regar las plantas, las pobres estaban haciendo la danza de la lluvia cuando me han visto venir, porque este invierno está de un seco terrible. Es que me he picado, porque mi madre tiene las plantas monísimas, claro, que les da todo el día vitaminas... para mí que tiene el síndrome del nido vacío, como a mí no puede controlarme ni darme de comer unos platos enormes de lo que sea, pues se desahoga con las plantas.
No es justo, mi terraza tiene flora y fauna propia, animales diversos y plagas destructoras que nos manda el dios de los jardines. Me han pillado todos los bichos del mundo. El otro día incluso me encontré una babosa... y me animé, pensé que si le apetecía venirse a mi jardín sería por algo.
He decidido que hasta que no llegue la primavera paso de todo, que crezcan a lo salvaje y a ver luego qué podemos salvar. También es verdad que mi madre tiene mucho geranio y plantas grasas, que tampoco son de cuidado difícil... mis rosales pillan pulgón día sí día también, y juego con desventaja.
dilluns, 8 de febrer del 2016
Domingo en familia
Ayer, mi cuñado, que es la alegría de las fiestas, nos habló a todos a media comida de algo esencial en nuestras vidas. Hay que cotizar más para llegar a la jubilación, que si seguimos así nos vamos a quedar a 600 euros de pensión y eso no puede ser. Para mí que le da miedo tener que mantenernos a toda la familia.
Inocente de mí le pregunté: ¿Y si nos hacemos un plan de pensiones? ¡¿Qué se me ocurrió decirle?! Eso es para optimistas (bueno, no es que lo sea mucho, pero tengo mis momentos de esperanza económica en mi futuro, qué le vamos a hacer, inocente que soy). Total, que salí con ganas de atracar un autocar de viejas armada únicamente con una grabación de cuñado hablando del fin del mundo, porque convence a cualquiera y te deprime de por vida. Y eso que mi cuñada se marcó una comilona estupenda, para compensar al derrotista de su marido, claro está.
A mi suegro se la trae floja, porque ya tiene 84 años (en una semana, pero como si los tuviera) y está contentísimo con su subida de pensión: 2 euros al mes, que si los junta con los de la parienta suman 4 y ya tienen para ir a tomar algo y compartir pica-pica.
Inocente de mí le pregunté: ¿Y si nos hacemos un plan de pensiones? ¡¿Qué se me ocurrió decirle?! Eso es para optimistas (bueno, no es que lo sea mucho, pero tengo mis momentos de esperanza económica en mi futuro, qué le vamos a hacer, inocente que soy). Total, que salí con ganas de atracar un autocar de viejas armada únicamente con una grabación de cuñado hablando del fin del mundo, porque convence a cualquiera y te deprime de por vida. Y eso que mi cuñada se marcó una comilona estupenda, para compensar al derrotista de su marido, claro está.
A mi suegro se la trae floja, porque ya tiene 84 años (en una semana, pero como si los tuviera) y está contentísimo con su subida de pensión: 2 euros al mes, que si los junta con los de la parienta suman 4 y ya tienen para ir a tomar algo y compartir pica-pica.
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