Voy a contaros algo muy divertido: el roncador y yo pedimos exactamente lo mismo en una plataforma online, a él le llegó y a mí no. A veces bromeo con que gracias a él mi mala suerte suele compensarse, pero lo cierto es que me lo creo, y con cosas así me queda todavía más claro. Cuando estamos juntos se compensa, pero si es un caso como este se vuelve en mi contra.
Si se trata de hablar telefónicamente con atención al cliente lo tengo claro, llama él o puedo pasarme todo el día intentando hablar con alguien. De hecho, cuando íbamos a la universidad él era el encargado de hacer todas mis gestiones con secretaría, si bien es cierto que ahí trabajaban mujeres entraditas en años y él era el único chico de toda mi clase, así que igual eso le daba puntos (y que es un encantito, claro está).
dissabte, 11 d’abril del 2020
dijous, 9 d’abril del 2020
TEPT
Cambio de planes, cuando todo esto termine nada de irme a ninguna parte, ni de celebrarlo por todo lo alto, todo mi dinero va a ir destinado a insonorizar la pared de mi habitación, que da contra la de los vecinos: me alegro de que su vida sexual vaya tan bien, pero como sigamos así la comunidad de vecinos tendrá que pagarme un psicólogo por estrés postraumático grave. Y si solo fuera eso... son argentinos y lo viven todo de una forma tan exagerada y pausada, que ya no sé si aburrirme o pedirles que dejen de soltar tacos.
Por el momento, cuando escucho los preliminares me pongo música, los tapones o me seco el pelo, porque la duración es más bien breve y es llevable, pero como me pille desprevenida no me da tiempo a reaccionar. Y entre ellos y las palomas (luego dirán de los conejos) esto empieza a parecer un prostíbulo.
Por el momento, cuando escucho los preliminares me pongo música, los tapones o me seco el pelo, porque la duración es más bien breve y es llevable, pero como me pille desprevenida no me da tiempo a reaccionar. Y entre ellos y las palomas (luego dirán de los conejos) esto empieza a parecer un prostíbulo.
dimarts, 7 d’abril del 2020
Un error lo tiene cualquiera
Mis padres han salido dos veces a comprar desde que se inició el confinamiento, les advertí que era mejor ir uno solo, pero mi madre me hizo ver que si no van juntos tendrán que salir más a menudo, porque ninguno de ellos puede con tanto capazo, así que se lo perdoné (esa mujer es pura sabiduría). A lo que añadió que, después de tantos años, lo que pasa por uno pasa por el otro (así de explícita fue).
Mi padre no suele hacer la compra solo si no es en casos extremos y bajos supervisión de una lista muy detallada, y corriendo el riesgo de que acabe comprando cualquier cosa de la que todos nos arrepentiremos. Tiene lo que viene a llamarse incapacidad natural para estos menesteres, y no es que no lo intente, es que nos ha demostrado sobradamente que no puede. Sin ir más lejos, a pesar de haber ido juntos, el buen hombre vio una lata de paté y le entró un antojo repentino, a pesar de que en las imágenes promocionales hubiera ilustraciones clares de canes, y no se dio cuenta de que era comida para perros. Mi madre se enfadó con él muchísimo, yo todavía me estoy riendo de ello, y pienso sacarlo en todas las reuniones familiares futuras.
Mi padre no suele hacer la compra solo si no es en casos extremos y bajos supervisión de una lista muy detallada, y corriendo el riesgo de que acabe comprando cualquier cosa de la que todos nos arrepentiremos. Tiene lo que viene a llamarse incapacidad natural para estos menesteres, y no es que no lo intente, es que nos ha demostrado sobradamente que no puede. Sin ir más lejos, a pesar de haber ido juntos, el buen hombre vio una lata de paté y le entró un antojo repentino, a pesar de que en las imágenes promocionales hubiera ilustraciones clares de canes, y no se dio cuenta de que era comida para perros. Mi madre se enfadó con él muchísimo, yo todavía me estoy riendo de ello, y pienso sacarlo en todas las reuniones familiares futuras.
diumenge, 5 d’abril del 2020
Manteniéndome en forma... o no.
Esto del confinamiento tiene algunas ventajas para la operación bikini, entre otras y que solo me afecta a mí, que en el traslado me olvidé de la báscula, así que ojos que no ven corazón que no siente. Además, como voy en pijama casi todo el día o bien la goma del pantalón se ensancha o bien estoy como siempre. Y para terminar, no tengo acceso a todo aquello que pueda engordar, porque en mi nevera empieza a haber telarañas.
Por si mi concepción de mi peso no era el adecuado, y por puro aburrimiento, pensé en hacer algo de ejercicio, con el impedimento de que estoy recién operada del pie y tengo movilidad reducida, y a eso sumémosle que no tengo un piso espacioso. Al fin encontré a una chica que aprovechaba cosas que cualquiera tiene en su casa, y ahí el primer problema... que todavía no me han llegado las sillas ni creo que me lleguen hasta pasada esta locura (algo que entiendo y que seguramente también me mantiene en forma por no poder sentarme); mi sofá es de tamaño reducido, aunque muy cuco; no encuentro paredes en las que apoyarme porque ya están ocupadas; y un largo etcétera, pero seguí intentándolo. Segundo problema, tengo moratones por todo el cuerpo, esa chica vive en una mansión y yo me he dado contra todas las paredes, muebles y objetos posibles. ¿Será que mejor debería quedarme quietecita o limitarme a las sentadillas en un mismo sitio, el sofá, y ya veremos?
Por si mi concepción de mi peso no era el adecuado, y por puro aburrimiento, pensé en hacer algo de ejercicio, con el impedimento de que estoy recién operada del pie y tengo movilidad reducida, y a eso sumémosle que no tengo un piso espacioso. Al fin encontré a una chica que aprovechaba cosas que cualquiera tiene en su casa, y ahí el primer problema... que todavía no me han llegado las sillas ni creo que me lleguen hasta pasada esta locura (algo que entiendo y que seguramente también me mantiene en forma por no poder sentarme); mi sofá es de tamaño reducido, aunque muy cuco; no encuentro paredes en las que apoyarme porque ya están ocupadas; y un largo etcétera, pero seguí intentándolo. Segundo problema, tengo moratones por todo el cuerpo, esa chica vive en una mansión y yo me he dado contra todas las paredes, muebles y objetos posibles. ¿Será que mejor debería quedarme quietecita o limitarme a las sentadillas en un mismo sitio, el sofá, y ya veremos?
divendres, 3 d’abril del 2020
La ventana indiscreta
Hasta ahora he pensado que vivimos en una sociedad civilizada y entiendo que la gente que está en la calle es cívica y está ahí por un motivo concreto, que es todo suyo y está más que justificado. Puedo permitirme el lujo de quedarme en casa y no todo el mundo puede. A pesar de ello, ayer, durante un buen rato, esa concepción pasó a ser que hay gente que no está nada bien de la cabeza.
Entiendo que llevo demasiados días encerrada en un minipiso en el que falta la mitad del mobiliario, estoy recién operada y no tengo un balcón en el que tener la sensación de aspirar algo de aire. No me gustaría convertirme en una nazi de las ventanas, porque creo firmemente que el señor que ayer dio de comer migas de pan a las palomas en frente de mi casa, y que me tuvo hipnotizada o indignada (no sabría decir) durante media hora, tenía que tener algun trastorno que justificara semejante estupidez.
Hacía apenas unos minutos había descubierto una vertiente romántica de mí misma enamorada del hecho de que unas tórtolas habían hecho un nidito en mi ventana, entre el enredo de cables telefónicos digno de una obra de Tàpies y que recorre el frontal de mi ventana como si se tratara de un tendedero improvisado (del que haría uso si no pensara que iba a electrocutarme o a multarme el ayuntamiento, aunque permitan el cableado y al señor que da comida a las palomas). Mi madre, como siempre, me bajó a la tierra, y me dijo que en unos días tendría los alféizares llenos de cagadas de pájaros.
Entiendo que llevo demasiados días encerrada en un minipiso en el que falta la mitad del mobiliario, estoy recién operada y no tengo un balcón en el que tener la sensación de aspirar algo de aire. No me gustaría convertirme en una nazi de las ventanas, porque creo firmemente que el señor que ayer dio de comer migas de pan a las palomas en frente de mi casa, y que me tuvo hipnotizada o indignada (no sabría decir) durante media hora, tenía que tener algun trastorno que justificara semejante estupidez.
Hacía apenas unos minutos había descubierto una vertiente romántica de mí misma enamorada del hecho de que unas tórtolas habían hecho un nidito en mi ventana, entre el enredo de cables telefónicos digno de una obra de Tàpies y que recorre el frontal de mi ventana como si se tratara de un tendedero improvisado (del que haría uso si no pensara que iba a electrocutarme o a multarme el ayuntamiento, aunque permitan el cableado y al señor que da comida a las palomas). Mi madre, como siempre, me bajó a la tierra, y me dijo que en unos días tendría los alféizares llenos de cagadas de pájaros.
dimecres, 1 d’abril del 2020
La revolución de los escargot
Advertencia: mo recomendable para ser leído mientras comes.
Ahora que en estos días estoy comiendo lo que hay, no lo que me apetece, me ha dado por pensar en comidas que, en esta vida, he tenido que ingerir y que me dieron mucho asco. Lo que más, una vez que me invitaron a angulas y me comí por puro compromiso y educación, pero me pasé días pensando en su viscosidad y en su presencia dentro de mi estómago. No soy demasiado escrupulosa, de hecho, suelo pensar que no me importaría comer insectos, incluso creo que los escarabajos deben de tener su punto bien crujientitos.
Otra cosa que me da coraje son los caracoles, pero seguramente es debido a que en mis tiempos mozos trabajé en una frutería y allí los vendíamos: cada vez que tenía que vender una bolsa me daba un ascazo terrible meter la mano, ahí purgando durante días, que olía eso terriblemente mal... hasta que un día se escaparon e hicieron el agosto con todo lo que pillaron. Fue el día de la liberación de los escargot.
Ahora que en estos días estoy comiendo lo que hay, no lo que me apetece, me ha dado por pensar en comidas que, en esta vida, he tenido que ingerir y que me dieron mucho asco. Lo que más, una vez que me invitaron a angulas y me comí por puro compromiso y educación, pero me pasé días pensando en su viscosidad y en su presencia dentro de mi estómago. No soy demasiado escrupulosa, de hecho, suelo pensar que no me importaría comer insectos, incluso creo que los escarabajos deben de tener su punto bien crujientitos.
Otra cosa que me da coraje son los caracoles, pero seguramente es debido a que en mis tiempos mozos trabajé en una frutería y allí los vendíamos: cada vez que tenía que vender una bolsa me daba un ascazo terrible meter la mano, ahí purgando durante días, que olía eso terriblemente mal... hasta que un día se escaparon e hicieron el agosto con todo lo que pillaron. Fue el día de la liberación de los escargot.
dilluns, 30 de març del 2020
Una no puede ser adúltera
En este país es prácticamente imposible tener un amante sin ser descubierta. Por fin he encontrado un pisito que puedo permitirme y estoy dando de alta todos los servicios, pues bien, me he encontrado con una serie de problemas o de situaciones embarazosas que, en todo caso, no me han perjudicado; pero que me parecen destacables y que quiero compartir. Si alguna de vosotras queréis tener un amante o mantenido a vuestro cargo, sabedlo, os descubrirán porque o bien no escuchan o bien tienen un problema de comprensión grave, diagnosticable y tratable.
Empezando por el día de la firma de la compra, en la que el notario insistió en que mi marido (mi querido y adorado roncador, pero del que estoy separada de palabra desde ya hace un tiempo) debía venir a la firma. No pude evitar gritar "abajo el patriarcado": vivo en una comunidad en la que los matrimonios gozamos de bienes separados, así que todavía ahora no entiendo ese requisito que, sorprendentemente, se solucionó con un simple "separada de hecho" en el redactado de la compra, sin tener que molestar a nadie (ese truquillo os iría bien a las adúlteras, ahí lo dejo por si es de utilidad).
La compañía de telefonía, en la que recalqué que había un cambio de cuenta corriente y de correo electrónico y, después de un tiempo, sin que me hagan caso en absoluto, ha sido más fácil pagarle al roncador el importe cada mes que conseguir ese pequeño y sencillo cambio, para el que me han grabado varias veces la locución, ¿será que les gusta mi voz y se la ponen en los ratos muertos? Lo cierto es que era previsible, durante años mi correspondencia de esa misma compañía llegaba a otra casa porque la persona que había entrado los datos se equivocó, lo solucioné al cabo de un año porque una chica se apiadó de mí y fingimos un traslado de domicilio. Con la luz estoy igual, como ya tenía dada de alta la página con otros datos, pues para qué molestarse y poner los nuevos que les he facilitado, digo yo que a este paso podría darse el caso de que alguien acabe pagando mis cuentas, y cualquier día me aparece un piso de propiedad en Torremolinos del que yo no tengo noticia, pero igual con tantos equívocos...
Empezando por el día de la firma de la compra, en la que el notario insistió en que mi marido (mi querido y adorado roncador, pero del que estoy separada de palabra desde ya hace un tiempo) debía venir a la firma. No pude evitar gritar "abajo el patriarcado": vivo en una comunidad en la que los matrimonios gozamos de bienes separados, así que todavía ahora no entiendo ese requisito que, sorprendentemente, se solucionó con un simple "separada de hecho" en el redactado de la compra, sin tener que molestar a nadie (ese truquillo os iría bien a las adúlteras, ahí lo dejo por si es de utilidad).
La compañía de telefonía, en la que recalqué que había un cambio de cuenta corriente y de correo electrónico y, después de un tiempo, sin que me hagan caso en absoluto, ha sido más fácil pagarle al roncador el importe cada mes que conseguir ese pequeño y sencillo cambio, para el que me han grabado varias veces la locución, ¿será que les gusta mi voz y se la ponen en los ratos muertos? Lo cierto es que era previsible, durante años mi correspondencia de esa misma compañía llegaba a otra casa porque la persona que había entrado los datos se equivocó, lo solucioné al cabo de un año porque una chica se apiadó de mí y fingimos un traslado de domicilio. Con la luz estoy igual, como ya tenía dada de alta la página con otros datos, pues para qué molestarse y poner los nuevos que les he facilitado, digo yo que a este paso podría darse el caso de que alguien acabe pagando mis cuentas, y cualquier día me aparece un piso de propiedad en Torremolinos del que yo no tengo noticia, pero igual con tantos equívocos...
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