dimarts, 27 de maig de 2014

Supermercado terapéutico

Cada uno tenemos nuestra forma de desconectar o desahogarnos. Mi madre, por ejemplo, que es una persona muy práctica, suele ponerse un culebrón, de esos en que los protagonistas tienen nombres compuestos y una vida llena de amores imposibles e impedimentos terribles.


Hace tiempo también me contaron que ir de compras es una forma de desahogarse (digo que me lo contaron, no que lo practique a menudo, para nada). Lo que pasa es que ahí hay niveles, porque unos se pueden permitir Versace y otros tiran de chinos.


En realidad, a mi humilde juicio, mejor ir a lo barato, porque si se trata de un desahogo impulsivo, luego te habrás gastado un dineral en algo que, seguramente, no volverás a usar, y hablo de estampados estridentes e imposibles de conjuntar (¿os suena?). En mi caso, echo mano de supermercado, como mucho puede caer algún boli o algún artículo más extravagante que otro, qué sé yo, morcillas con guindillas (si es que existen); pero corro poco peligro, no me gusta experimentar con mi estómago.

3 comentaris:

  1. hay días que los supermercados están hasta arriba de gente, parece que dan algo gratis allí. dudo que sea la mejor opción para combatir el estrés. ;)

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  2. Jajajajaja. A mí ir al supermercado me pone de los nervios. Para desconectar, mejor ropa o zapatos (aunque intento no volverme loca, que luego pasa lo que pasa). Besotes!!!!

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  3. Uy, a mí esto no me vale porque ODIO ir de compras.

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