Cada vez me cuesta más comprar ropa por catálogo u online. Soy una experta y suelo acertar la gran mayoría de veces, pero ver esas modelos con cara de asco, posturas imposibles, y que encima les quede mal la ropa, pues por ahí no paso. Estoy de acuerdo con que quieran venderme belleza, entiendo que las modelos no tienen que ser terrenales ni parecerse en nada a mí, lo que sí que les pido es que la pieza les caiga como hecha a medida, y eso es lo que echo en falta últimamente. A ver, si le queda mal a la modelo, cómo me va a quedar a mí.
Siendo sincera, hubo una moda de modelos reales: ¡pues no! Que para real ya estoy yo en el espejo. Esto me ha recordado que me he hecho muy fan en Instagram de una cómico australiana -ahora no será ni cómico ni australiana, porque mi imaginario es poderoso y a veces mi invento historias de estas, me imagino la vida de la gente y no siempre acierto, pero tienen vidas muy interesantes en mis historias.- que se llama Celeste Barber, y me río tanto con ella que no podía evitar recomendárosla. Es el claro ejemplo de expectativas vs realidad.
dijous, 7 de març del 2019
dimarts, 5 de març del 2019
Tienes un e-mail
Soy tan despistada que a veces yendo a un sitio se me olvida de a dónde iba, y lo mismo me pasa con las tecnologías, la de veces que he escrito un mail y luego se me olvida enviarlo. Por no recordar, esta semana me hice una radiografía y me pidieron mi edad, todavía estoy dudando de si se la dije bien, aunque no creo que sea muy importante... porque luego me preguntaron por el peso y ahí le solté que 52 kg, si no he pesado eso ni cuando era niña, no sé en qué andaba pensando. Tengo claro que no soy de números, me pidieron demasiados datos y ya la liamos. A veces creo que si me hicieran un test para comprobar mis facultades mentales no lo pasaba ni en broma, si no sé ni en qué día vivo, ya no digamos el año. Y, sinceramente, ya si me preguntan quién gobierna el país, las dudas me asaltan y sufro colapso cerebral.
Crucemos dedos para que nunca tenga que demostrar mi bienestar mental; aunque, pensándolo mejor, igual eso me convertiría en pensionista y no tendría que trabajar nunca más en la vida (porque todos sabemos que con las pensiones se puede vivir holgadamente, ¿verdad?). Siempre hay que verle el lado positivo a todo, como decía mi abuela.
Crucemos dedos para que nunca tenga que demostrar mi bienestar mental; aunque, pensándolo mejor, igual eso me convertiría en pensionista y no tendría que trabajar nunca más en la vida (porque todos sabemos que con las pensiones se puede vivir holgadamente, ¿verdad?). Siempre hay que verle el lado positivo a todo, como decía mi abuela.
diumenge, 3 de març del 2019
G.A.T.O.
Esta mañana he aprovechado que me había levantado pronto para poner las sábanas a lavar. Es algo que de siempre me ha dado mucha pereza, con deciros que de pequeña (y no tan pequeña) dormía en saco de dormir por ahorrarme el mal trago. Cuando en mi casa hay operación sábanas limpias, la gata toma posesión de la cama y demuestra que es su territorio, no hay quien la mueva.
Porque debemos tenerlo claro, en mi casa la que manda es la gata, y dejemos de cerrar los ojos a la realidad, ellos tienen el poder. A veces pienso que GATO son los siglas de una organización secreta para conquistar el mundo llamada Grupo Activista Terrano de Ocupación.
Pues en ello estaba cuando he decidido hacer una breve pausa, me duele mucho la espalda y hacer la cama (os recuerdo que lo odio) siempre me ha parecido ardua tarea. Así que con cafelito en mano derecha y lectura en la izquierda, dejaba pasar la mañana cálidamente en la terraza, hasta que GATO me descubrió y vino a maullarme y a exigirme que acabara ya de una vez con la cama, que estaba perturbando sus horas de sueño. No habéis visto las uñas de mi gata, no quiero tentar la suerte.
Porque debemos tenerlo claro, en mi casa la que manda es la gata, y dejemos de cerrar los ojos a la realidad, ellos tienen el poder. A veces pienso que GATO son los siglas de una organización secreta para conquistar el mundo llamada Grupo Activista Terrano de Ocupación.
Pues en ello estaba cuando he decidido hacer una breve pausa, me duele mucho la espalda y hacer la cama (os recuerdo que lo odio) siempre me ha parecido ardua tarea. Así que con cafelito en mano derecha y lectura en la izquierda, dejaba pasar la mañana cálidamente en la terraza, hasta que GATO me descubrió y vino a maullarme y a exigirme que acabara ya de una vez con la cama, que estaba perturbando sus horas de sueño. No habéis visto las uñas de mi gata, no quiero tentar la suerte.
divendres, 1 de març del 2019
Sal de mí, Satanás
Tal como ya dije hace tiempo, me puse a dieta. Estoy enamorada de mi nutricionista, una mujer que se sorprende cada vez que me pesa porque no me recuerda gorda (no me digáis que no es un sol). Eso es porque lo tenía todo contenido en una única parte del cuerpo: el culo. La verdad es que perdí mucho peso en poco tiempo, y fueron dos cambios muy simples que afectaron a mis dosis de café -tranquilos, la cafeína sigue entrando en mi cuerpo, de lo contrario moriría, lo mío con la cafeína viene a ser como la sangre al vampiro.
Ahora ya no endulzo el café con kilos de azúcar y, por supuesto, tomo desnatada (cualquiera diría que echaría de menos la nata en la desnatada, es como beber agua, pero a todo se acostumbra una). Suelo comer un poco de todo, sobre todo sano, porque es más un aprender a comer bien que a hacer dieta... Y exorcizar mis deseos más profundos, o sea, no pasar por delante de una pastelería. Ahora cuando me cruzo doy una grito: sal de mí, Satanás.
Con una contada excepción, "els xuxos", que están tan ricos que ni engordan; ¿cómo va a engordar algo tan bueno?
Ahora ya no endulzo el café con kilos de azúcar y, por supuesto, tomo desnatada (cualquiera diría que echaría de menos la nata en la desnatada, es como beber agua, pero a todo se acostumbra una). Suelo comer un poco de todo, sobre todo sano, porque es más un aprender a comer bien que a hacer dieta... Y exorcizar mis deseos más profundos, o sea, no pasar por delante de una pastelería. Ahora cuando me cruzo doy una grito: sal de mí, Satanás.
Con una contada excepción, "els xuxos", que están tan ricos que ni engordan; ¿cómo va a engordar algo tan bueno?
dimecres, 27 de febrer del 2019
Repaso a la decoración o algo parecido
No suelo comprar revistas, hace unos años decidí que casi era un robo el precio abusivo, así que no desaprovecho ninguna sala de espera para ponerme al día (y tengo sobornadas a las chicas de la biblioteca, que me regalan las ediciones viejas, no antiguas). En eso estaba, esperando el veredicto del médico, cuando hojeé algunas revistas de decoración... ¡Menuda decepción! Eran todo casas de famosos de barrio (puesto que para mí eran unos absolutos desconocidos) con un gusto pésimo por la decoración y la harmonía.
Empecemos por el abuso del blanco con la excusa del estilo nórdico, que no cuela. Soy la primera a la que le gusta esa sensación de pulcritud, pero siendo sincera, nunca me compraría un sofá blanco porque no me duraría ni un pestañeo en ese color, y para comprar fundas siendo nuevo, ya lo cojo en otros colores, o en mi caso, de colorines, porque me puede la frase "es difícil de combinar", algo que me supone un reto indiscutible, no un imposible. Creo que ahora lo llaman punk revolution, yo lo llamo se me ha ido la olla y la que he liado. Me pasa igual con la ropa, tú dáme cuadros, rayas y rombos, que te hago un conjuntito de mil amores, estoy harta de los manidos fondos de armario, y confieso que no uso de eso. Luego está el otro extremo, los que lo quieren todo negro (eso es porque tienen muchas ventanas, u otro gallo les cantaría).
Ya me he ido del tema, lo sé. Luego están los artículos sobre cómo arriesgar e innovar en decoración, como si quedara alguna cosa por crear, pero vale, se lo compro... Aunque cualquier día nos cuelan un espacio baño/cocina/merendero, puestos a innovar.
Eso me recuerda, porque ya se me ha ido el santo al cielo hace rato, que hace poco entramos en una casa porque el albañil que tal vez, si se da el caso de que nos hace un precio que no parezca inverosímil, nos haga un apañito en el piso de abajo (no va con dobles, pervertidos), quería mostrarnos unas baldosas (ya me dirás tú si no puede traerse unas muestras). ¡Y menudo casoplón! Pues tuve la sensación de que lo único que tenía el propietario era mucho dinero, porque el gusto no se compra, me quedó claro cuando vi el enorme pescado disecado, las maletas Louis Vuitton, la tele más grande que mi bañera y los cabezales de cama dorados (solo le faltaban los querubines).
Empecemos por el abuso del blanco con la excusa del estilo nórdico, que no cuela. Soy la primera a la que le gusta esa sensación de pulcritud, pero siendo sincera, nunca me compraría un sofá blanco porque no me duraría ni un pestañeo en ese color, y para comprar fundas siendo nuevo, ya lo cojo en otros colores, o en mi caso, de colorines, porque me puede la frase "es difícil de combinar", algo que me supone un reto indiscutible, no un imposible. Creo que ahora lo llaman punk revolution, yo lo llamo se me ha ido la olla y la que he liado. Me pasa igual con la ropa, tú dáme cuadros, rayas y rombos, que te hago un conjuntito de mil amores, estoy harta de los manidos fondos de armario, y confieso que no uso de eso. Luego está el otro extremo, los que lo quieren todo negro (eso es porque tienen muchas ventanas, u otro gallo les cantaría).
Ya me he ido del tema, lo sé. Luego están los artículos sobre cómo arriesgar e innovar en decoración, como si quedara alguna cosa por crear, pero vale, se lo compro... Aunque cualquier día nos cuelan un espacio baño/cocina/merendero, puestos a innovar.
Eso me recuerda, porque ya se me ha ido el santo al cielo hace rato, que hace poco entramos en una casa porque el albañil que tal vez, si se da el caso de que nos hace un precio que no parezca inverosímil, nos haga un apañito en el piso de abajo (no va con dobles, pervertidos), quería mostrarnos unas baldosas (ya me dirás tú si no puede traerse unas muestras). ¡Y menudo casoplón! Pues tuve la sensación de que lo único que tenía el propietario era mucho dinero, porque el gusto no se compra, me quedó claro cuando vi el enorme pescado disecado, las maletas Louis Vuitton, la tele más grande que mi bañera y los cabezales de cama dorados (solo le faltaban los querubines).
dilluns, 25 de febrer del 2019
This is The End
Los entretiempos no van conmigo. He salido a la calle con el chip de que es invierno y hay que ir abrigado, un poco más y tienen que llevarme a urgencias por una insolación. Dónde queda el frío (aparte de en mi casa, que tiene un microclima polar difícil de igualar), si he estado a punto de quitármelo todo y darme un buen bañito estival. Sí, sí, llamadme exagerada, el caso es que me ha dado un poco el sol, ¡y eso no suele pasarme a mí!
Vivo sin vivir en mí, acojonada por el cambio climático y no entiendo cómo la gente no deja de procrear, si nos estamos cargando el planeta. El otro día comentaba con un compañero que Darwin debe de estar revolviéndose en su tumba porque esto va en contra de la teoría de la evolución: las personas más preparadas, teóricamente más evolucionadas, inteligentes y mejor dotadas genéticamente, hemos decidido no tener hijos (claro, yo me incluyo entre ellas); y por el contrario, las hay que tienen familia numerosa. Ahí lo dejo.
Vivo sin vivir en mí, acojonada por el cambio climático y no entiendo cómo la gente no deja de procrear, si nos estamos cargando el planeta. El otro día comentaba con un compañero que Darwin debe de estar revolviéndose en su tumba porque esto va en contra de la teoría de la evolución: las personas más preparadas, teóricamente más evolucionadas, inteligentes y mejor dotadas genéticamente, hemos decidido no tener hijos (claro, yo me incluyo entre ellas); y por el contrario, las hay que tienen familia numerosa. Ahí lo dejo.
dissabte, 23 de febrer del 2019
El sexo fuerte
Hace unos días mi padre fue a ponerse una inyección al centro de atención primaria y acabó en urgencias. Que no os sorprenda, un día me acompañó a mí porque tenía una infección de oídos descomunal y mi sorpresa fue que al cabo de unos segundos de entrar por la puerta se lo llevaron a él en silla de ruedas por peligro de hepatitis. Si es que tiene cara de enfermo, y a mí me pasa todo lo contrario.
Pues bien, estaba él esperando que lo llamaran, acojonado por un simple pinchacito (sinceramente, los hombres llevan mal lo del sufrimiento y el dolor, que lo del sexo fuerte se lo inventaron ellos, no cabe duda), cuando a alguien se le ocurrió mirarle la tensión, a mi padre, el mayor hipocondríaco del mundo, que estaba tan alterado que disparó los resultados.
Dieciocho horas y 12 diazepan después, sin haber comido nada en todo el día, abandonaron el hospital, no sé si porque lo vieron mejor o por aburrimiento. El resultado fueron 4 desmayos solo cruzar el umbral de su casa, seguramente motivados por la medicación, y un hombre acongojado porque la vida se le escapa de las manos. Sí, mis queridos lectores, que el hombre ha llamado un par de veces a pompas fúnebres para asegurarse de que tiene el nicho a su nombre y de lo que le va a costar económicamente el entierro... a lo que yo le repito que una vez muerto estas cosas poco importan.
Dieciocho horas y 12 diazepan después, sin haber comido nada en todo el día, abandonaron el hospital, no sé si porque lo vieron mejor o por aburrimiento. El resultado fueron 4 desmayos solo cruzar el umbral de su casa, seguramente motivados por la medicación, y un hombre acongojado porque la vida se le escapa de las manos. Sí, mis queridos lectores, que el hombre ha llamado un par de veces a pompas fúnebres para asegurarse de que tiene el nicho a su nombre y de lo que le va a costar económicamente el entierro... a lo que yo le repito que una vez muerto estas cosas poco importan.
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