Cuatro veces se ha estropeado el calentador en lo que va de año, ¡cuatro! Y cada vez he pillado un dolor de garganta terrible. Lo peor es que estoy de alquiler y, mientras el propietario no decida cambiarlo, la que pasa frío y maldice sus huesos tendrá que seguir aguantándose. El caso es que no pago poco, y no lo digo a la ligera, puesto que somos propietarios de un piso en otra población y lo tenemos alquilado por muchísimo menos, siendo mucho más grande y con parking. En resumen, que me parece muy de aprovechado poner precios de terrateniente y luego hacer reparaciones chapucillas.
Supongo que el roncador tiene razón cuando me dice que no puedo esperar que la gente me trate igual que lo hago yo, a pesar de que es lo que me enseñaron de pequeña: "trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti misma". Y así vamos, cada vez quedamos menos con ese lema, porque la vida nos devuelve a la inversa nuestros buenos deseos. Incluso en los trenes han empezado a quitar los asientos reservados, que no es que se respetaran demasiado, pero en el fondo te daban la potestad de reclamarlos cuando tu estado físico lo requiriera. Y más teniendo en cuenta que mi línea de tren va llena de extranjeros con maletas, a las que les deben de pagar billete, ya que ocupan todos los asientos.
divendres, 17 de maig del 2019
diumenge, 12 de maig del 2019
Apocalipsis Z
¿Soy a la única a la que le da pánico la palabra abrefácil? Me parece una gran falacia, puesto que nada es fácil, y mucho menos si va acompañado de esa palabra. A veces tengo la sensación de que esos fabricantes de ideas fáciles lo único que pretenden es torturarnos y matarnos de hambre, porque suele ir en envases de comida. Si hubiera un apocalipsis haría acopio de tijeras diversas (y de cuchillos), no he dicho de qué tipo, pero todos entendemos que de zombis; sencillamente para poder abrir los consumibles alimenticios.
Seamos sinceros, si hubiera un apocalipsis yo no aguantaba ni hasta el primer anuncio, qué pereza y cuánto trabajo. Con lo patosa que soy me autodecapitaba a la que me dieran algo afilado, si me corto con el abrefácil de las latas, qué no haré con una catana. Sería el piscolabis troceadito de los primeros zombis. Eso sí, sin grandes aspavientos, que lo de holgazana sirve a pesar de que me conviertan en un monstruo comecerebros: a ver si voy a comerme el cerebro de alguien hiperactivo y la liamos.
Seamos sinceros, si hubiera un apocalipsis yo no aguantaba ni hasta el primer anuncio, qué pereza y cuánto trabajo. Con lo patosa que soy me autodecapitaba a la que me dieran algo afilado, si me corto con el abrefácil de las latas, qué no haré con una catana. Sería el piscolabis troceadito de los primeros zombis. Eso sí, sin grandes aspavientos, que lo de holgazana sirve a pesar de que me conviertan en un monstruo comecerebros: a ver si voy a comerme el cerebro de alguien hiperactivo y la liamos.
divendres, 10 de maig del 2019
Luto por una Game Boy
Ayer vendí mi Game Boy y hoy todavía estoy llorando, el duelo es amargo, espero que sea verdad lo que dicen de que el tiempo lo cura todo. Lo que hace la necesidad y haber leído un libro sueco sobre deshacerte de lo que no es importante, porque en la muerte no podrás llevártelo... y estoy empezando a creer en el Valhalla, el infierno (lo otro me parece aburrido), o cualquier otra promesa de vida después de la muerte, porque me siento un poco Marie Kondo de decesos. El caso es que me la compró un padre para su hijo, algo que me hizo tremenda ilusión, porque alguien iba a disfrutar de mi Tetris... luego resultó que tenía 5 años la criatura, así que lo más probable es que acabe defenestrada (adoro usar este verbo tan poco habitual, por tener una definición tan concreta).
Me sorprendió que lo que más le preocupó a ese padre fuera si iba el volumen, porque evidentemente siempre lo había usado sin volumen por no molestar a nadie, ni a mí misma, así que a partir de ahora será el objeto de tortura de otros seres (tendría que haber roto el volumen antes de dárselo). Es que creo que la gente está cada vez más sorda y no le importan los demás. Últimamente oigo las conversaciones ajenas de móvil, a pesar de no llevar el altavoz; y la música que, aparentemente, escuchan con auriculares. El motivo: sordera colectiva.
Me sorprendió que lo que más le preocupó a ese padre fuera si iba el volumen, porque evidentemente siempre lo había usado sin volumen por no molestar a nadie, ni a mí misma, así que a partir de ahora será el objeto de tortura de otros seres (tendría que haber roto el volumen antes de dárselo). Es que creo que la gente está cada vez más sorda y no le importan los demás. Últimamente oigo las conversaciones ajenas de móvil, a pesar de no llevar el altavoz; y la música que, aparentemente, escuchan con auriculares. El motivo: sordera colectiva.
dimecres, 8 de maig del 2019
Reflejos
Me da risa que en este mundo, hoy en día, sea tan importante el aspecto físico, cuando es lo más fácil y rápido de modificar; si no que se lo digan a la Jet (sea lo que sea), en la que todos parecen seres idénticos, desde el tinte del pelo hasta el tamaño de pecho. Cuando por prescripción médica tuve que ir a la endodoncista, estaba preocupada porque pensaba que me modificaría la cara, mi personalidad, hasta que me di cuenta de que yo no era mi dentadura (eso sí, todavía me persigue para que me lime los colmillos, pero por ahí ya no paso).
Yo me enamoré del cerebro de mi marido, aunque suene a tópico, de su forma de hablar y de argumentar, incluso de rimar (porque me escribía poemas). En todo caso, la parte que más me gusta de su rostro son las arruguitas que se le hacen a los lados de los ojos cuando sonríe, es decir, su sonrisa. El caso es que lo más difícil de cambiar, nuestra esencia, es algo que se cultiva poco, y estoy harta de que la gente me hable mientras admira su reflejo en algun escaparate, aparte de una falta de respeto total hacia mí, en mi interior me entristece que les importe más eso que lo que estamos hablando.
Yo me enamoré del cerebro de mi marido, aunque suene a tópico, de su forma de hablar y de argumentar, incluso de rimar (porque me escribía poemas). En todo caso, la parte que más me gusta de su rostro son las arruguitas que se le hacen a los lados de los ojos cuando sonríe, es decir, su sonrisa. El caso es que lo más difícil de cambiar, nuestra esencia, es algo que se cultiva poco, y estoy harta de que la gente me hable mientras admira su reflejo en algun escaparate, aparte de una falta de respeto total hacia mí, en mi interior me entristece que les importe más eso que lo que estamos hablando.
dilluns, 6 de maig del 2019
Maquinaria pesada
Hace unos días comentábamos con una compañera que nuestros maridos, uno con conocimientos elevados de informática y el otro a cargo de una gran empresa de maquinaria pesada, delante de algunos electrodomésticos, quedaban incapacitados ante la dificultad de encender o comprender dichas máquinas: dícese la lavadora, el lavavajillas, el horno, la aspiradora... Ella argüía que era una cuestión generacional, que les habían educado así; pero yo siempre he sido más partidaria de decir que es una cuestión del cromosoma Y, porque a pesar de contadas excepciones, creo que ningún hombre de mi vida lo ha hecho, incluso mis compañeros de piso, a los que tuvimos que enseñar bien enseñados el segundo día de convivencia.
Mi suegro lo achaca a una cuestión histórica, los hombres salían a cazar y las mujeres se quedaban en casa; pero no me la cuela, que cuando tuvo que quedarse un tiempo el roncador en casa eso no cambió para nada, y se lo hice saber, por tumbarle la teoría. Bueno, algo de razón tiene mi compañera, porque mi padre ni siquiera sabe dónde está la cocina, solo sabe que de ahí, algunas veces, sale la voz de mi madre. Tanto es así, que una vez, que comimos los dos solos, le pedí que recogiera la mesa y me encontré con todos los bártulos en mi habitación (monté en cólera, os lo aseguro).
Mi suegro lo achaca a una cuestión histórica, los hombres salían a cazar y las mujeres se quedaban en casa; pero no me la cuela, que cuando tuvo que quedarse un tiempo el roncador en casa eso no cambió para nada, y se lo hice saber, por tumbarle la teoría. Bueno, algo de razón tiene mi compañera, porque mi padre ni siquiera sabe dónde está la cocina, solo sabe que de ahí, algunas veces, sale la voz de mi madre. Tanto es así, que una vez, que comimos los dos solos, le pedí que recogiera la mesa y me encontré con todos los bártulos en mi habitación (monté en cólera, os lo aseguro).
dissabte, 4 de maig del 2019
Encebollada
Ya he llegado a esa edad en la que cuando tiene que llover alguna parte de mi cuerpo me avisa, con un ligero y molesto dolor constante, creo que lo llaman vejez (bueno, madurita y resultona). Estoy por cambiar de profesión y meterme a meteoróloga, porque últimamente siempre acierto; aunque no me pasa tanto con lo de la temperatura, de hecho, esta primavera me tiene loca, voy todo el día encebollada o desencebollada.
Claro, que igual también tiene que ver con lo anterior, porque empiezo a plantearme si no estaré premenopáusica y en realidad es mi termostato el que anda medio estropeado. Ya os conté lo de mis menstruaciones (que tanto gustó a Facebook y del que todavía espero una explicación), igual las tengo tan seguidas porque se está preparando para el gran final apoteósico (todo esto tendría que explicárselo al médico, lo sé).
Claro, que igual también tiene que ver con lo anterior, porque empiezo a plantearme si no estaré premenopáusica y en realidad es mi termostato el que anda medio estropeado. Ya os conté lo de mis menstruaciones (que tanto gustó a Facebook y del que todavía espero una explicación), igual las tengo tan seguidas porque se está preparando para el gran final apoteósico (todo esto tendría que explicárselo al médico, lo sé).
dijous, 2 de maig del 2019
La moderna
Llevo toda mi vida con bolsitas de tela plegables en el bolso, algunas de ellas heredadas de mi abuela, algo que en la actualidad me hace muy hipster y moderna, pero hace unos años la gente me miraba cual indigente. Les dio por sacar una ley en la que se tenían que pagar las bolsas de plástico, que a mi parecer es una estupidez, es como si pagando fuéramos más conscientes del problema, pero mira, si funciona...
Pues desde entonces, en mi patio, no paran de llover bolsas de plástico, no sé si es Dios que no es nada ecológico o es que tengo algun vecino que se deshace de las pruebas del delito. He pensado en hacer un árbol de bolsas o, mejor, un bolso de ganchillo, usando las bolsas como si fuera lana. ¿Eso sería reciclar, reducir, reutilizar o revalorizar? Porque en realidad acabarán haciendo lo mismo que en sus inicios: de bolsa.
Pues desde entonces, en mi patio, no paran de llover bolsas de plástico, no sé si es Dios que no es nada ecológico o es que tengo algun vecino que se deshace de las pruebas del delito. He pensado en hacer un árbol de bolsas o, mejor, un bolso de ganchillo, usando las bolsas como si fuera lana. ¿Eso sería reciclar, reducir, reutilizar o revalorizar? Porque en realidad acabarán haciendo lo mismo que en sus inicios: de bolsa.
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