Si es que ya estamos en Semana Santa... o sea, venid a mí pestiños, torrijas, arroz con leche, roscos de vino, buñuelos de anís... si es que vengo esperando estos días, más que por las vacaciones, por ponerme morada de dulces, que no de postres, porque en estos días ni siquiera voy a comer platos normales, solamente azúcar en vena y punto, a hacer penitencia, y luego que me venga todo el mundo con la operación bikini, que con la boca llena no voy a poder contestarles todo lo que tengo pensado (para eso hago penitencia).
Voy a empezar hoy, domingo de ramos, y no para bendecir la palma, directa que me voy a la pastelería que me vician y me pueden esos dulces en forma de rosario, que muchas veces me he preguntado por qué no los venden durante todo el año, ni que sea en forma de perlitas o algo parecido. Y voy a terminar el lunes de Pascua, con una Mona enorme. En resumen, mi culo no va a pasar por la puerta y la Kardashian va a tener que hacerse otra vez la estética para poder emularme.
diumenge, 14 d’abril del 2019
divendres, 12 d’abril del 2019
La revelación
A mí me criaron con un sinfín de películas de miedo y de ficción en las que las máquinas obtenían el poder y acababan con la humanidad, y ahí estamos. Qué pensáis que hacen las máquinas estas que limpian, estilo Roomba, cuando no estáis en casa... ¿alguno ha visto Mascotas? Pues eso, pero en máquinas. A mí eso no me va a pasar, porque con mis 25 metros cuadrados de piso ni el aspirador me vale, que con ponerle al gato dos manoplas en los pies lo tengo todo apañado en un pispás.
En serio, yo no me fío de una máquina con inteligencia artificial, que si turing levantara la cabeza se volvería a esconder del susto. Estoy convencida de que hace tiempo que nos controlan la vida, pero disimulan, hacen como si no estuvieran, y mientras se diviertan a nuestra costa estamos a salvo, pero como nos descuidemos... A veces, la vocecilla que le indica al roncador el camino (se entiende, el GPS, no yo, su ama y señora), se le va la pinza y nos hace dar mil vueltas antes de llegar a nuestro destino, si es que no tiene ganas de jarana y nos lleva a cualquier otra parte; sin ir más lejos, hace unos días se volvió loca y empezó a dar órdenes en inglés y en una lengua ininteligible (igual seguía siendo inglés, no entendí ni papa). Vosotros llamadme loca, pero mirad a Isaac Asimov o Jules Verne, lo vieron bien claro, pasa que lo mío es más de ir por casa, pero como me dé por escribir un libro, me llaman la nueva profeta, pasa que no me molan estas cosas de ir de diosa ni de ser superior; en todo caso, cuidado con vuestras máquinas, que cualquier día se revelan (no me he equivocado con esa v, no) y Siri os sale con que se llama HAL 9000, y ahí os acordáis de mí.
En serio, yo no me fío de una máquina con inteligencia artificial, que si turing levantara la cabeza se volvería a esconder del susto. Estoy convencida de que hace tiempo que nos controlan la vida, pero disimulan, hacen como si no estuvieran, y mientras se diviertan a nuestra costa estamos a salvo, pero como nos descuidemos... A veces, la vocecilla que le indica al roncador el camino (se entiende, el GPS, no yo, su ama y señora), se le va la pinza y nos hace dar mil vueltas antes de llegar a nuestro destino, si es que no tiene ganas de jarana y nos lleva a cualquier otra parte; sin ir más lejos, hace unos días se volvió loca y empezó a dar órdenes en inglés y en una lengua ininteligible (igual seguía siendo inglés, no entendí ni papa). Vosotros llamadme loca, pero mirad a Isaac Asimov o Jules Verne, lo vieron bien claro, pasa que lo mío es más de ir por casa, pero como me dé por escribir un libro, me llaman la nueva profeta, pasa que no me molan estas cosas de ir de diosa ni de ser superior; en todo caso, cuidado con vuestras máquinas, que cualquier día se revelan (no me he equivocado con esa v, no) y Siri os sale con que se llama HAL 9000, y ahí os acordáis de mí.
dimecres, 10 d’abril del 2019
Perjuros
El otro día, entrando en el vagón del tren, una mujer que salía, a la que dejé pasar y no le había hecho nada, me deseó "mala ruina", tras lo que escupió en el suelo. Me dio cierta alegría, me maravilló la belleza del perjuro, puesto que en el fondo, dentro de mi ruina, me deseaba que fuera buena. Y yo, que últimamente me conformo con poco, estuve sonriendo durante un buen rato.
Es que hoy en día la gente ya insulta de vicio. Sin ir más lejos, hace poco, una persona me trató de forma condescendiente, a lo que respondí con similares términos y su respuesta se rebajó a un simple imbécil. Pues a ver, se lo agradecí, eran las 10 de la mañana y había conseguido llegar a esa hora sin ser insultada, me parecía incluso extraño; y luego le pregunté por qué, puesto que últimamente me insultan y ni siquiera entiendo muy bien la motivación. Por ello, cuando me tratan así les contesto con un "déjame en paz, ser procaz", tal vez un fuerte "hediondo", para que obtengan riqueza lingüística, de la que parecen ir faltos.
Es que hoy en día la gente ya insulta de vicio. Sin ir más lejos, hace poco, una persona me trató de forma condescendiente, a lo que respondí con similares términos y su respuesta se rebajó a un simple imbécil. Pues a ver, se lo agradecí, eran las 10 de la mañana y había conseguido llegar a esa hora sin ser insultada, me parecía incluso extraño; y luego le pregunté por qué, puesto que últimamente me insultan y ni siquiera entiendo muy bien la motivación. Por ello, cuando me tratan así les contesto con un "déjame en paz, ser procaz", tal vez un fuerte "hediondo", para que obtengan riqueza lingüística, de la que parecen ir faltos.
dilluns, 8 d’abril del 2019
La caza y la tortilla
Mi vecina, en cuanto llega la hora de cenar, sale a la caza de su presa y la mata, o al menos eso parece por el ruido, porque más que batir los huevos para la tortilla parece que los esté asesinando. Es como estar escuchando un capítulo de El hombre y la tierra, de Miguel de la Quadra-Salcedo: la hembra del quintoB, el más poderoso de los animales, busca una posición más segura entre la maleza de su cocina, busca una nueva presa y va a iniciar la caza. El huevo intuye que se acerca el peligro, pero ya es demasiado tarde. No hay nada que pueda turbarla ni saciarla... excepto su marido, al que tiene acojonado, a juzgar por los gritos que le pega.
dissabte, 6 d’abril del 2019
Vestir la cama
No sé qué me ha dado con lo de la decoración, para mí que la culpable es mi amiga Anna, que recientemente me está insistiendo para que cambie de trabajo (o lo complemente) y me pase a la decoración. Lo cierto es que me lo pasaría de vicio, adoro coger un espacio virgen y llenarlo de vida... pero de ahí a hacerlo mi profesión, va un buen trecho. A pesar de ello, como últimamente sí que es cierto que he dedicado algunas horas de mi vida a decorar algunos espacios, reconozco que tengo un punto vocacional por ese campo que me trae loca, pero también estoy muy en contra del instrusismo profesional; a pesar de que yo nunca contrataría un decorador (y ahora recibiré ataques, lo sé), es que me parece algo muy impersonal (no me matéis por opinar).
Hoy voy a desmontar esa manía de vestir la cama, al final más que un lecho donde dormir parecen iglesias barrocas. A mí tanto cojín y telas innecesarias me molestan, una cosa es tener la cama de foto y la otra que sea funcional. Si para irme a dormir tengo que pasarme un buen rato sacando cosas, lo siento, pero prefiero una cama más ascética. Además, necesitaría otra habitación para dejar tantas chorradas, si no es en el suelo, ¿dónde voy a dejar los cojines y mantas sobrantes?
Hoy voy a desmontar esa manía de vestir la cama, al final más que un lecho donde dormir parecen iglesias barrocas. A mí tanto cojín y telas innecesarias me molestan, una cosa es tener la cama de foto y la otra que sea funcional. Si para irme a dormir tengo que pasarme un buen rato sacando cosas, lo siento, pero prefiero una cama más ascética. Además, necesitaría otra habitación para dejar tantas chorradas, si no es en el suelo, ¿dónde voy a dejar los cojines y mantas sobrantes?
dijous, 4 d’abril del 2019
Hasta los cojoni
Estoy un poco harta de esta moda que, de un tiempo a esta parte, acaba todas las palabras con i, como guapi u holi. Creo que lo que más me molesta es que esa vocal te obliga a sonreír y siempre me apetece contestar con un "capulliiiiii", con la mega sonrisa hipócrita en la cara. Es como si se suavizara todo lo que te dicen. ¿Quién habla así? Los niños pequeños... y los italianos, claro.
Tanta falsedad me saca de quicio. Eso sí, lo mejor es el uso de oki para decir que sí, qué manía de alargar los nombres... luego nadie es capaz de decir mi nombre, de 4 sílabas, y me lo acortan sin ningún tipo de permiso, que me molesta un montón, ¡vagos! Pero me contestan a todo: oki. Ya si le añadimos un... "tranquila" al inicio de toda conversación, como si yo fuera por el mundo histérica y necesitara un mantra para calmarme... pues al próximo que me lo haga le contesto con un "hasta los cojoni" que se va a cagar por la pata abajo.
Tanta falsedad me saca de quicio. Eso sí, lo mejor es el uso de oki para decir que sí, qué manía de alargar los nombres... luego nadie es capaz de decir mi nombre, de 4 sílabas, y me lo acortan sin ningún tipo de permiso, que me molesta un montón, ¡vagos! Pero me contestan a todo: oki. Ya si le añadimos un... "tranquila" al inicio de toda conversación, como si yo fuera por el mundo histérica y necesitara un mantra para calmarme... pues al próximo que me lo haga le contesto con un "hasta los cojoni" que se va a cagar por la pata abajo.
dimarts, 2 d’abril del 2019
Posibles atenuantes
No soy matemática, pero creo que las posibilidades de que hoy intente matar a alguien con mis propias manos están muy elevadas (se aceptan apuestas). Se ha producido una conjunción de advenimientos: estoy cansada, la medicación no hace efecto, mi madre ha amenazado con hacerme una visita y la primavera me altera... seguro que todo ello será un atenuante, ¿verdad, señor Juez?
Pensaba que después de tantos años ya me había resignado, pero parece que era un mal latente en mí, y tiene nombre: madrefobia. Eso sí, la buena mujer va a venir al mediodía, ya comida, para que no tenga que hacerle nada... el caso es que hay una leyenda urbana que dice que las madres se ocupan de sus hijas y les preparan tuppers con sus sobras (en mi caso pasa a la inversa). Ya le he preparado unas revistitas de costura y unas galletitas de las que le gustan, hay que tener al monstruo controlado. De mi padre no sé nada, el último día me llamó para contarme que su espalda andaba mal, que había tenido que tomarse un paracetamol para calmar el dolor (¡¡¡unoooo!!!) y que no tenía ni idea de lo que era tener dolor de espalda (ni idea, porque yo me deslizo, levito y la operación que me han hecho no tiene nada que ver con la espalda). ¡¿Por qué no soy adoptada?! Y el caso es que les quiero un montón: señor Papa de Roma, hágame Santa.
Pensaba que después de tantos años ya me había resignado, pero parece que era un mal latente en mí, y tiene nombre: madrefobia. Eso sí, la buena mujer va a venir al mediodía, ya comida, para que no tenga que hacerle nada... el caso es que hay una leyenda urbana que dice que las madres se ocupan de sus hijas y les preparan tuppers con sus sobras (en mi caso pasa a la inversa). Ya le he preparado unas revistitas de costura y unas galletitas de las que le gustan, hay que tener al monstruo controlado. De mi padre no sé nada, el último día me llamó para contarme que su espalda andaba mal, que había tenido que tomarse un paracetamol para calmar el dolor (¡¡¡unoooo!!!) y que no tenía ni idea de lo que era tener dolor de espalda (ni idea, porque yo me deslizo, levito y la operación que me han hecho no tiene nada que ver con la espalda). ¡¿Por qué no soy adoptada?! Y el caso es que les quiero un montón: señor Papa de Roma, hágame Santa.
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