diumenge, 8 de juny de 2014

A nadie le amarga un dulce

Esto de llevar una vida sana no es para mí, si es que creo que mi cuerpo tiene una opinión propia sobre una buena dieta y hacer ejercicio, porque me parece a mí que está de cachondeo. Acostumbrada a comer todo lo que quería, ahora sufro las consecuencias de hacerme mayor: todo se queda en el culo.


Por ello, y porque ya tocaba, decidí hacer algo de ejercicio y vigilar qué comía (sin pasarse, claro, que a nadie le amarga un dulce). Pues bien, tal como os dije, el roncador se está quedando hecho un figurín y la menda lerenda engorda. ¡No es justo!


Así que voy a optar por la buena vida y a pasar de todo, que esto son dos días y si me falta el chocolate y algún que otro placer culinario, no sé qué va a ser de mí. Eso sí, sigo con el Pilates, me está pareciendo adictivo.

4 comentaris:

  1. ya será menos, seguro que estás estupenda! y di que sí, date un pequeño homenaje de vez en cuando, que como dice la frase popular de hoy, a nadie amarga un dulce. esa gente puritana que dice siempre "oh, no, yo no tomo postre"...

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  2. Pues que te quiten lo bailao, niña!! Tú date caprichos, que la ansiedad sí que engorda!
    Besos!

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  3. Yo también tengo que tomarme seriamente lo de comer mejor y hacer ejercicio pero siempre encuentro alguna excusa que me parece importantísima. Un besote!!!

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