dijous, 19 de juliol de 2018

Rara avis

Cuando nos casamos le juré amor eterno al roncador, incluso lo firmé en un contrato, pero también le dejé muy clarito que en mi casa limpia otra que no soy yo, es decir, tenemos contratada a una limpianta. Antes de ella ha habido intentos previos. Empezamos con la maravillosa Janet, no hay mujer más pulcra, discreta y menos invasiva que ella, es la perfección, una limpianta Gold o Gourmet... y ya luego no he conocido a otra, tengo la sensación de que son escasas, una rara avis.


Ya después pasamos por algunas a las que limpiar no parecía gustar, o bien no habían nacido para ello (y para eso ya nos bastamos el roncador y una servidora, no hace falta pagar). Finalmente, sin ser la limpianta premium, hemos encontrado a otra maravilla, solo tiene una pega, en el resto se la recomiendo a cualquiera... le gusta mucho más hablar.

3 comentaris:

  1. A mi me venía una amiga. Pero me ahorraba mucho dinero con ella porque de cada cuatro veces que le tocaba venir, dos pasaba algo qie se lo impedía XD
    Un besito

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  2. Esa palabra, Limpianta, la vamos a adoptar, nos ha gustado.

    Besos mil de las dos

    J&Y

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  3. "Limpianta". Me ha encantado. Jajajaja. A veces me veo tentada de tener una pero luego pienso, justamente, en que es complicado dar con alguien de confianza, que no sea cotilla, que no sea borde, que trabaje bien... Mucho pedir, creo. Besotes!!!

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