divendres, 14 de juny de 2019

A la vejez, viruelas

De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que cuando me refiero a alguien ya no uso el señor o señora, me he pasado a chico y chica, ¿será que la edad me está jugando una mala pasada? Lo peor es que heredé esta cara de niña jovencita, un poco a lo Dorian Gray, y no tengo los privilegios de mi edad, si como mínimo tuviera canas, dejarían que me sentara en el tren, digo yo. Para muestra un botón, toda la vida esperando y deseando la menopausia y, después de mi menstruación semanal, pasamos a este mes ni verla... al final tendréis que acompañarme al ginecólogo, porque yo no apunto nada, pero os tengo informadísimos.



El roncador dice que soy una exagerada, pero igual que los bebés huelen a nuevo, todo lo viejuno huele a rancio, así que cuando me huele el pelo, lo que antes me parecía que era un gesto cariñoso se ha convertido en ganas de darle una patadita en los mismísimos. Bueno en realidad, todavía me falta más o menos la mitad para ser octagenaria, así que hasta entonces me iré entrenando a ser vieja insufrible, y qué ganitas que tengo.

3 comentaris:

  1. Ay, pues a mi que me llamen chica no me gusta. Me parece que estamos deseando vivir en una eterna adolescencia. ¿Chica con 41? Mira, no. Yo soy una señora, y no tengo problemas con eso.
    Besitos.

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  2. yo, cara de niño precisamente no tengo. la herencia genética es muy puñetera. por eso me visto todo lo juvenil que puedo, para compensar...

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  3. Todavía te falta mucho para viejecita. Un beso

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