diumenge, 5 d’agost de 2018

Winter isn't coming

Con este calor y la humedad que hay, sumado a despertarse con dos gatas encima (aunque sea ronroneando y con cariño), equivale a muerte súbita. Me estoy planteando ir a ver a mi madre al pueblo, donde por las noches todavía se duerme con manta, y no porque madre no haya más que nunca, es porque quiero vivir en esa neverita que es su pueblo natal... eso sí, en invierno ni me acerco a verla, que con tanto frío se te pasan las ganas de ir al baño y acabo con una retención de líquidos tremenda, que ríete tú del invierno de Juego de Tronos.


Ya solo salgo a la calle a las 8 de la mañana, y voy avanzando tras la sombra del roncador. Es lo que tiene vivir en pueblo costero,  todo el día gente amontonada en la playa, que eso parece más un vuelta y vuelta, que un paraíso marítimo. Yo me imagino el infierno así, todos bien chamuscaditos.

4 comentaris:

  1. A mí es que no se me ocurre exponerme al sol en plena ola de calor. Estám locos estos romanos!!

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  2. el cantábrico es lo mejor. cuando te levantas y ves el sol, piensas "bieeen, día de playa!". tiene más incertidumbre y más emoción.

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  3. Yo soy muy fan del verano pero es cierto que las olas de calor son un poco molestas. Un par de grados menos no me molestarían. Jajajaja. Besotes!!!

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  4. Es verdad que en los pueblos se duerme de gloria. Nosotros en Cádiz llegamos a extrañar el nuestro (¡y mira que estoy en mi querida tierra!).
    Un besito.

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